
El CEO de Ryanair ataca a la presidenta de la Comisión Europea. Esta vez por los retrasos en el control del tráfico aéreo (ATC)
Michael O'Leary no duda. Apunta y dispara. Pareciera que sin darle muchas vueltas al asunto aunque, todo parece, sí haya pensado largamente lo que va a decir antes de salir frente a los micrófonos. Esta vez el objetivo de sus críticas ha sido Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, por el servicio de control del tráfico aéreo (ATC).
"Useless". O "inútil", en español. Así ha llamado Michael O'Leary a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en un acto ante los medios donde ha criticado los retrasos que se están produciendo y las tasas del tráfico aéreo (ATC)
El insulto es sólo el último de una larga lista de agravios que Michael O'Leary ha dedicado a los políticos de todo signo político a lo largo y ancho del mundo. En España tenemos el ataque contra Pablo Bustinduy, ministro de Consumo, al que calificó de "payaso". Al Parlamento Europeo lo ha definido como "un club de idiotas charlatanes" y a Donald Trump lo ha llamado "mentiroso", entre otros casos.
¿Qué ha pasado? En su ataque, Michael O'Leary había salido ante los medios a señalar lo que, para su compañía, es motivo de denuncia: Europa no hace nada ante la subida de las tasas aeroportuarias, los retrasos por falta de contorladores y el aumento generalizado de los costes.
En sus declaraciones, O'Leary ha señalado lo siguiente:
“Ya es hora de que “Useless” Von der Leyen deje de hablar de competitividad y empiece a hacer algo al respecto. Desde hace muchos años, las aerolíneas europeas vienen reclamando una reforma efectiva de los deficientes servicios de control del tráfico aéreo (ATC) de Europa. Como mínimo, esto requiere que la Comisión exija a los proveedores de ATC europeos que cuenten con la plantilla completa para la primera oleada de vuelos matutinos o se enfrenten a multas reales y sancionadoras. También hemos pedido que se protejan los sobrevuelos durante las huelgas nacionales de controladores aéreos. A pesar de estas reiteradas peticiones, “Useless” Von der Leyen no ha hecho nada. Se le da muy bien dar discursos, pero es inútil a la hora de llevar a cabo reformas reales o de impulsar la competitividad en Europa.
¿A qué viene todo esto? Lo que aseguran en Ryanair es que los vuelos están creciendo pero, pese a todo, siguen estando un 5% por debajo de los registrados antes de la crisis del Covid-19. Y, con todo, los retrasos ATC (los que se deben a la gestión del tráfico aéreo) han aumentado según la compañía que señala a España como el segundo país que más retrasos acumula por este motivo (el 11% de todos los registrados en Europa).
Ryanair se queja de que las aerolíneas reciben doble castigo. En su comunicado señala que mientras los costes operativos y las tasas suben, el servicio es peor y se acumulan más retrasos.
¿Y es cierto? Desde Enaire, empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes que gestiona el tráfico aéreo en el país, cuestionaban este relato el año pasado cuando aseguran que los meses de julio y agosto se redujeron los retrasos ATC pese a que el volumen de vuelos había aumentado. Según la aerolínea, los retrasos crecerán este verano un 20% si no se aumentaba la plantilla de controladores.
Una posición similar defienden en el Sindicato Profesional Independiente de Controladores Aéreos (SPICA) quienes aseguran que desde 2010 trabajan en España 116 controladores aéreos menos, lo que aumenta la presión sobre las personas empleadas y el riesgo de retraso. Uno de los problemas es que la formación de un controlador aéreo lleva dos años, por lo que no es un puesto rápidamente sustituible.
Mucho más que una crítica. Si Ryanair está haciendo mucho hincapié en este problema es porque sabe que buena parte de su negocio se sustenta sobre la puntualidad. La compañía exige a la Comisión Europea que obligee a los países a contar con el mayor número de controladores disponibles a primera y última hora de la tarde, franjas horarias fetiche para la empresa.
Pero, además, los márgenes entre vuelos son tan estrechos para Ryanair que un pequeño retraso en un primer vuelo deja fuera de juego a los siguientes a lo largo del día. Una a una, las fichas del dominó van cayendo, los retrasos se acumulan y el riesgo de tener que devolver el dinero a los clientes aumenta.
Foto | Polish presidency of the Council of the EU 2025 y Stenbocki maja
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