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Llevamos décadas buscando cómo reducir la contaminación del diésel. La respuesta estaba en el agua

  • Investigadores de la Universidad Federal de Tecnología de Owerri (Nigeria), estudian la eficacia de añadir diminutas gotas de agua en la mezcla de diésel

  • Según el estudio, esta tecnología puede reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno hasta un 67%

Antonio Vallejo

Editor

En un avance lento, pero cada vez con mayor fuelle, los vehículos de nueva energía siguen ganando terreno en Europa. No obstante, el parque automovilístico aún está plagado de motores diésel, sobre todo porque más allá de los turismos, siguen dominando el transporte de mercancías, la agricultura y la industria. ¿Por qué? Bueno, porque al fin y al cabo son robustos, eficientes y muy fiables. Pero también son uno de los principales focos de contaminación atmosférica.

Sin embargo, hay numerosos proyectos y estudios que buscan hacer del diésel un combustible mucho menos contaminante. En este aspecto, un equipo de investigadores de Nigeria le ha dado una vuelta de tuerca a una tecnología ya conocida que, bien aplicada, puede cambiar esa ecuación sin necesidad de rediseñar el motor.

Qué es la tecnología WiDE. Sus siglas en inglés responden a Water-in-Diesel Emulsion, o emulsión agua-diésel. La idea es mezclar pequeñas cantidades de agua con el gasóil mediante unas sustancias llamadas surfactantes, que actúan como estabilizadores y mantienen la mezcla homogénea durante hasta 60 días. El resultado es un combustible que, por fuera, apenas se diferencia del diésel convencional pero que se comporta de forma muy distinta dentro del motor.

Cómo funciona dentro del cilindro. Cuando esta mezcla arde en la cámara de combustión, las gotitas de agua se vaporizan de forma instantánea y violenta. Este fenómeno recibe el nombre de "microexplosión" y tiene un efecto directo y positivo: pues atomiza el combustible en partículas mucho más finas, lo que mejora la mezcla con el aire. Una combustión más eficiente y a temperaturas de pico más bajas se traduce directamente en menos óxidos de nitrógeno (NOx) y menos hollín.

Números. El estudio, elaborado por investigadores de la Universidad Federal de Tecnología de Owerri (Nigeria) y publicado en Carbon Research, analizó los resultados de esta solución en estudios de todo el mundo. Tras ello detectaron que los motores que funcionan con WiDE pueden reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno hasta un 67% y las partículas en suspensión hasta un 68% frente al diésel convencional. Además, varios experimentos apuntaron también a una mejora en la eficiencia térmica del motor.

Por qué importa. Los sistemas de control de emisiones actuales, como los filtros de partículas o los catalizadores SCR, funcionan, pero añaden coste y complejidad mecánica. WiDE, en cambio, actúa directamente en la combustión y no requiere modificar el motor. Según el investigador principal del estudio, el doctor Chukwuemeka Fortunatus Nnadozie, se trata de "una forma práctica y rentable de limpiar los motores diésel" que abre "un camino inmediato hacia menos emisiones tanto en países en desarrollo como en los desarrollados".

La clave: surfactantes. No todo es mezclar agua y gasóil. La estabilidad de la emulsión depende en gran medida del tipo y la cantidad de surfactante empleado. La investigación concluye que las formulaciones que combinan varios surfactantes ofrecen los mejores resultados, tanto en estabilidad del combustible como en calidad de la combustión. Por otro lado, si se escoge mal este componente puede comprometer tanto el rendimiento como la seguridad del sistema.

Qué falta por resolver. Los propios autores reconocen que la tecnología necesita más investigación antes de una adopción masiva. Quedan por definir las formulaciones óptimas de surfactantes y hace falta evaluar el efecto a largo plazo sobre los componentes internos del motor. El coautor del estudio, el profesor Emeka Emmanuel Oguzie, apunta que, "con la formulación y los ensayos adecuados, podría convertirse en una parte importante de los sistemas de transporte e industria sostenibles".

Una solución intermedia. WiDE no se plantea como un sustituto de la electrificación ni de las energías renovables, sino como una solución intermedia. Los autores la describen como un puente entre el uso actual del diésel y un modelo energético más limpio, y señalan que podría combinarse con biodiesel y otros sistemas de control de emisiones para potenciar sus efectos.

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