La startup PathAhead, que nace de la propia incubadora interna de Honda, quiere revolucionar el futuro del asfalto
Para ello han ideado un material de construcción creado a partir de la arena del desierto
Honda vive uno de sus momentos más complicados. Por un lado ha cancelado varios lanzamientos de sus coches eléctricos en Norteamérica, ha paralizado el desarrollo del Afeela que desarrollaba en colaboración con Sony y ha anunciado pérdidas que rondan los 15.700 millones de dólares. Ahora se encuentran en un momento de reestructuración para salir del bache, pero no han dejado de lado algunos de sus proyectos más experimentales.
Uno de ellos es PathAhead, una startup surgida de su incubadora interna que ha presentado un material de construcción hecho de arena del desierto con el que pretende pavimentar carreteras en África.
El problema que quieren resolver. Solo alrededor del 20% de las carreteras africanas están asfaltadas, según datos de la propia Honda. Esa cifra tiene un impacto directo en la economía de la región, pues al final un sitio en el que el acceso del transporte es difícil encarece la logística, limita el acceso a mercados y frena el desarrollo. Además, según cuentan desde la firma, los materiales convencionales para la construcción de carreteras (arena natural y piedra triturada) presentan variaciones de resistencia según su origen geológico, lo que dificulta garantizar una calidad uniforme.
La solución: arena del desierto convertida en árido. Tal y como hemos mencionado antes, la empresa detrás de este proyecto se llama PathAhead, y ha desarrollado un material al que denomina Rising Sand. La compañía lo describe como el primer árido artificial del mundo fabricado a partir de arena del desierto. El proceso consiste en aglomerar los finos granos de arena (de unos 100 micrómetros de diámetro) en partículas más grandes y uniformes mediante calor y presión, aumentando su resistencia.
El resultado, según la empresa, son carreteras con una vida útil superior a 20 años, el doble que las construidas con materiales convencionales, y un coste de ciclo de vida un 60% inferior, según sus estimaciones.
El plan de despliegue. PathAhead prevé iniciar pruebas de demostración en Kenia en 2027, seguidas de Tanzania y Sudáfrica. Si los resultados son positivos, en 2028 arrancará la producción en masa en una fábrica propia en ese país. El objetivo financiero de la startup es alcanzar ingresos de 270 millones de dólares en 2034. La empresa ha captado hasta ahora unos 136 millones de yenes (aproximadamente 850.000 dólares), con Honda como uno de sus inversores.
De dónde viene PathAhead. La startup nació dentro del programa Ignition, que Honda puso en marcha en 2017 para fomentar la creación de nuevos negocios entre sus empleados. Masayuki Iga, su fundador y director ejecutivo, trabajó durante años en el centro de investigación de Honda desarrollando materiales para automoción. "Creé PathAhead con el deseo de aplicar las tecnologías y conocimientos acumulados en esa experiencia para abordar directamente los desafíos de nuestra sociedad", declaró Iga durante la presentación en Tokio.
Por qué llama la atención ahora. Honda ha incrementado su gasto en I+D un 55% en los últimos cinco años, hasta superar el billón de yenes en el ejercicio fiscal recién cerrado. Que la compañía mantenga e incluso amplíe su apuesta por la innovación interna mientras atraviesa una reestructuración profunda de su negocio principal es, cuanto menos, una señal de que no quieren reducir sus apuestas a largo plazo. Si PathAhead logra demostrar que su material funciona a escala industrial, podría convertirse en algo más que un proyecto experimental. Veremos si acaba teniendo cabida en la industria.
Imagen de portada | Honda
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