
Se trataba de uno de los vehículos utilitarios de John Watkins ingeniero involucrado en el proyecto Thrust 2
El coche ha cogido polvo durante casi 40 años en un garaje, hasta que este año la familia quiso sacarlo de paseo
En octubre de 1983, John Watkins, un ingeniero de la Real Fuerza Aérea de Reino Unido, ayudó al equipo del Thrust 2 a establecer un nuevo récord de velocidad en tierra. Ese mismo mes, adquirió un Citroën BX 16RS, el mítico utilitario en versión deportiva del fabricante galo. En 1988, lo aparcó en un granero en Lincolnshire, Inglaterra. Y se ha quedado allí hasta este año. Como podrás intuir, le falta algún que otro toque para revivir.
Los antecedentes. Watkins era el ingeniero a cargo del motor Rolls-Royce Avon del Thrust 2. Según su esposa Veronica, que apareció en uno de los episodios de The Late Brake Show, fue elegido para el puesto porque había trabajado en el mismo tipo de motor en los cazas Lightning de la RAF. El Thrust 2 fue conducido por Richard Noble a través del desierto de Black Rock en Nevada el 4 de octubre de 1983, alcanzando un pico de 650,88 mph (unos 1.047 km/h) en su carrera más rápida.
El coche. El vehículo personal de Watkins era un Citroën BX 16RS de 1983, un modelo básico de 1.6 litros y 92 CV. Pesaba alrededor de 940 kg y hacía el 0 a 100 km/h en unos 13,5 segundos. La hija de Watkins le contó a Smith que su padre compró otro coche y guardó el BX para arreglarle unas cuantas cosas pequeñas. Tenía planeado entregárselo a su hermana menor cuando aprobara el carné de conducir, pero el coche nunca salió del granero.
Smith encontró pruebas de que quiso ponerse a trabajar en él, entre ellas una rueda o nuevas pinzas de freno. Watkins falleció a finales de 2024, así que no fue hasta después cuando la familia quiso darle un repaso a la propiedad.
Lo que el granero le hizo. Tal y como cuentan en el capítulo, la última vez que se pagaron impuestos por el coche fue en 1988, con unas 47.000 millas (75.600 km) a sus espaldas, y le hacían aproximadamente unos 16.000 km al año. La intención del equipo del programa era ponerlo a andar, pero se encontraron varias dificultades, entre ellas polvo espeso, óxido en lugares que no esperaban y daños por ratones por dentro y bajo el capó. Además, el filtro de aire había desaparecido y una de las ruedas delanteras estaba bloqueada.
Su equipo improvisó una rueda de repuesto y sacó el coche remolcándolo con un cable de red eléctrico antiguo que Watkins había dejado por ahí. Smith sospechaba que las goteras del tejado del garaje pudo causar el óxido.
Lo que sobrevivió. Ha estado muchísimo tiempo parado y en unas condiciones que no han sido las idóneas. Eso para un coche es de lo peor, aunque cabe decir que el coche estaba bastante completo para lo que podía ser. La carrocería estaba recta, los cristales estaban intactos y el salpicadero con sus instrumentos originales seguían en su sitio. Además, tal y como apuntaba el equipo, la suspensión hidroneumática del Citroën, que utiliza esferas de nitrógeno y líquido hidráulico en lugar de muelles convencionales, también seguía allí.
Se encontraron incluso una pegatina de la época en la luneta trasera que decía “Al BX le encanta conducir, odia los garajes”, un eslogan de la campaña de lanzamiento del coche que ahora suena a broma.
Por qué es raro. Citroën construyó más de 2,3 millones de BX entre 1982 y 1994, pero la mayoría ya han pasado a mejor vida. Smith calcula que solo quedan unos 200 en las carreteras británicas. Los coches anteriores al restyling como este son aún más difíciles de encontrar, y Smith señalaba que el 16RS básico es una de las versiones más escasas.
El intento de revivirlo. Uno de los especialistas del equipo comprobó la distribución, bujías y demás, haciendo que el motor lograse girar. Sin embargo, la batería estaba liquidada y una mala conexión en el borne acabó frenando al motor de arranque, por lo que no pudieron arrancarlo del todo. Sin embargo, el especialista recalcaba que igual con más tiempo y bornes en buen estado, no sería problema.
A la venta. En el momento en el que se publicó el vídeo, el coche se encontraba a la venta para cualquiera que estuviese dispuesto a restaurarlo. A Veronica le gustaría verlo funcionar de nuevo, y su hija espera que un nuevo propietario le devuelva la vida.
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