
Imágenes recogidas en la Guerra Fría han sido la primera pista utilizada por unos investigadores para desentrañar uno de los grandes secretos del comercio en Mesopotamia
Ander Izaguirre es el autor de Vuelta al país de Elkano. Es un libro en el que se mezcla la crónica de viajes con la narración de aventuras. El relato comienza en Guetaria, a donde se vuelve después de recorrer el país vasco en bicicleta, tomando como espina dorsal para la historia la figura de Juan Sebastián Elcano, considerado como la primera persona que consiguió dar una vuelta completa al mundo.
En el libro se repite una idea en varias ocasiones: el mundo siempre ha estado mucho más conectado de lo que nos pensamos. El punto de partida, en este caso, es algo que pasó hace más de 500 años. ¿Cómo pudo ser la vida de una persona que cruzó el planeta hace cinco siglos cuando todavía hoy hay personas que no salen más allá de las fronteras de su país o de su ciudad natal?
En sus páginas se habla de las conexiones entre imperios y las luchas geopolíticas por controlar rutas comerciales. A veces, es complicado entender cómo aquellos días una persona podía recorrer miles de kilómetros y las metrópolis comerciar entre sí.
Pero, personalmente, mucho más complicado me parece imaginarme a Julio César viajando por el Nilo o a Cleopatra viviendo en Roma al filo del nuevo conteo de años con su calendario juliano. Hablamos de un puñado de años anterior al supuesto nacimiento de Jesús de Nazaret. Imagina si nos retrotraemos más atrás.
Tanto como 4.000 años. Es decir, alrededor del año 2.000 a.C. En dos saltos hemos pasado a preguntarnos cómo podía estar interconectado nuestro mundo hace apenas 500 años a cómo lo estaría hace más de 4.000 años.
Y a esa pregunta, unos arqueólogos creen haber encontrado una respuesta.
Una autopista fluvial en Mesopotamia
Y es que nuestros compañeros de Motorpasión nos traen la historia de unos de esos descubrimientos que harán las delicias de los aficionados a la Historia.
Desde hace muchos años se sabe que las ciudades mesopotámicas han estado utilizando durante miles de años un intrincado sistema de túneles y gestión del agua para sus riegos. El invento fue tan efectivo que sumando todos los conductos que han estado activos en algún momento se cree que puede tener la misma distancia que hay entre la Tierra y la Luna, según National Geographic.
Estos túneles eran utilizados, como decimos, para mover el agua de los ríos Tigris y Éufrates pero también para servir de refugio a los habitantes de estas ciudades, tanto del calor abrasador del desierto como de las posibles invasiones enemigas.
Esto ha sido, hasta el año pasado, lo que se pensaba. Y es que utilizando imágenes espía y el uso de LiDAR, las investigaciones han seguido avanzando hasta dar sentido a un nuevo uso de estos canales. Según los investigadores que han desarrollado Identifying the preserved network of irrigation canals in the Eridu region, southern Mesopotamia, publicado por la Universidad de Cambridge, estos canales también servirían para autopista fluvial para comerciar entre los pueblos.
En los años 60, Estados Unidos puso en marcha un proyecto de satélites espía denominado CORONA. Estos satélites realizaban fotografías del terreno en plena Guerra Fría y el archivo desclasificado ha servido para que los investigadores detectaran cambios sutiles en el terreno imposibles de detectar desde el suelo.
Las fotografías revelaban pequeñas diferencias en la vegetación, lo que evidencia los caminos comerciales y el tránsito de viajeros desde hace milenios. Pero tirando de LiDAR, los investigadores también han conseguido sacar a la luz algunas ciudades que estaban escondidas, como fue el caso de una extensión cercana a Abarkuh donde se descubrieron esos famosos canales.
El gran descubrimiento, sin embargo, ha sido comprobar que estos canales no sólo se utilizaban para trasladar el agua mediante complejos sistemas hidráulicos o para refrescar el ambiente. Todo indica según estas últimas investigaciones que también eran utilizados para mover mercancías, recursos y riqueza entre ciudades-estado como Ur, Uruk, Lagash o Eridu.
Con este descubrimiento, se considera que estamos ante una de las redes logísticas más antiguas y extensas de la historia y la clave para entender cómo se comerciaba entonces con grano, cobre, madera o piedras preciosas gracias a barcos de fondo plano que se moverían por estos canales y no solo por el cauce visible del Tigris y el Éufrates.
Foto | Sémhur y Ali sabih kadhim
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 0 Comentario