Reconvertir los pozos petroleros en fábricas de hidrógeno: la propuesta canadiense para reverdecer la industria del petróleo

¿Imagináis una forma fácil y sencilla de reconvertir campos petroleros en santuarios de las energías limpias y libres de emisiones? No, no es ciencia ficción. Es el resultado de un trabajo de investigación de la Universidad de Calgary para desarrollar métodos económicos para extraer hidrógeno de las arenas bituminosas.

Últimamente no dejamos de hablar del hidrógeno y es que, a medida que los objetivos de los Acuerdos de País se complican, científicos, empresarios y gobiernos buscan maneras de acelerar la transición energética sea como sea.

En este caso, el método presentado en la Goldschmidt Geochemistry Conference que este año se celebra en Barcelona, presenta una novedad tecnológica, pero sobre todo supone una novedad social: de confirmarse los datos que han expuesto, puede ayudar a reconvertir la aún poderosísima industria petrolera en una palanca de cambio energético.

¿Cómo funciona?

Según descubrieron los investigadores, al inyectar oxígeno en pozos petroleros se eleva la temperatura, se producen reacciones en cadena y, como consecuencia, se libera hidrógeno (H2). Lo más interesante es que ese gas puede separarse a través de filtros especializados por un precio muy asequible.

Para desarrollar el sistema a nivel operativo, la Universidad de Calgary se asoció con Proton Technologies y, siempre según sus datos, parecen haber conseguido "grandes cantidades de hidrógeno" de los pozos mientras el carbono seguía fijado en el suelo.

Lo más interesante es que esta nueva metodología se puede usar con las infraestructuras y los sistemas de distribución que tenemos hoy en día. Eso permitiría producir hidrógeno menos de 40 céntimos de euro por kilo. Esto es un ahorro de más de un 75% sobre los métodos más usados actualmente.

¿La edad de oro del hidrógeno?

Jay Skyler

Ante el boom de las inversiones en este gas y, sobre todo, ante el interés por la tecnología del hidrógeno, la pregunta que está en el ambiente es precisamente esa: ¿estamos a punto de vivir una edad de oro del hidrógeno? Podría parecerlo, pero es demasiado pronto para vender la piel del oso antes de cazarlo.

Lo cierto es que una y otra vez, volvemos al mismo problema, la volatilidad y peligrosidad de este gas. Eso fue lo que lo sacó de la vida económica hace casi un siglo y si no somos capaces de solucionarlo, es muy difícil traerlo de vuelta.

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