Qué es la eficiencia energética y por qué es un ahorro que importa más que nunca

Vamos a decirte qué es la eficiencia energética y las maneras en las que puedes ahorrar con ella.

Yúbal Fernández

Editor - Xataka Basics

Vamos a explicarte qué es la eficiencia energética, un concepto que cada vez escuchamos más en nuestro día a día. Lo tenemos en muchos sitios, desde a la hora de comprar un electrodoméstico hasta cuando vamos a reformar nuestra casa. ¿Pero qué significa realmente? Vamos a intentar aclararlo de una manera sencilla.

Nos centraremos en lo que tú puedes hacer para tener mayor eficiencia energética y ahorrar en la factura de la luz o en otros aspectos. Para eso, empezaremos diciéndote qué significa este término y las maneras de medirla, pero luego iremos a cosas más domésticas como los etiquetados o consejos para ahorrar electricidad en casa.

Índice de Contenidos (10)

Qué es la eficiencia energética 

La eficiencia energética es el término que utilizamos para referirnos a utilizar la menor cantidad de energía posible para realizar una tarea. Por ejemplo, si tenemos dos lavadoras y para un mismo lavado una de ellas consume menos energía, entonces es la más eficiente, y por lo tanto la que más eficiencia energética tiene.

Por lo tanto, la eficiencia energética es cuando para hacer una misma tarea y obtener el mismo resultado, un dispositivo gasta menos energía. ¿Y por qué? Pues porque cuanta más energía consumas más pagarás en tu factura eléctrica, por lo que todo está orientado al ahorro en tu hogar.

Esto también se puede aplicar a la vivienda, de forma que pierda menos energía y aproveche mejor la que utiliza. Para esto, es importante desde el aislamiento hasta los dispositivos que utilices en ella. 

Porque un buen aislamiento de ventanas hace que el calor no se vaya, y que no necesites usar tanta calefacción en invierno, por poner un ejemplo. O las luces, si son todas LED y lo más eficiente posible, gastarás menos electricidad en casa. Y lo mismo pasa con los electrodomésticos.

Cómo se mide la eficiencia energética 

Hay varias maneras en las que podemos medir o calcular la eficiencia energética. La razón por la que no existe una única medida universal es porque todo depende del tipo de sistema que evalúas, ya que no es lo mismo un motor que un electrodoméstico o un edificio.

Relación entre entrada y salida

La forma más sencilla es la buscar la relación entre entrada y salida, que consta de dividir la energía útil obtenida entre la energía consumida. Por ejemplo, si tienes una máquina que gasta 100 J (julios) pero sólo 70J de ellos sirven para realizar su trabajo y el resto se pierden por el calor, la fricción o lo que sea, entonces su su eficiencia energética sería 70/100 = 0,70 (o 70 %).

Medida para sistemas que mueven calor

Para los sistemas que mueven calor, como bombas de calor o refrigeradores, utilizamos indicadores como el Coeficiente de rendimiento o COP. Indica el ratio de calor útil entregado frente a electricidad consumida. Por ejemplo, un COP de 4 significa 4 kWh térmicos por cada 1 kWh eléctrico.

También hay otras medidas similares para saber la eficiencia durante todo un año, como la eficiencia energética estacional (SEER) usada para aires acondicionados, o el Coeficiente de rendimiento estacional o SCOP para medir el rendimiento real esperado para las tecnologías de bombas de calor.

Medida para electrodomésticos

La eficiencia energética de los electrodomésticos se mide comparando el consumo energético anual o por ciclo, con unidades como kWh/año o kWh/ciclo. A partir de estas medidas hay un sistema de etiquetas con letras. Todos los electrodomésticos deben llevar estas pegatinas en las tiendas.

Este sistema le asigna a los electrodomésticos unas etiquetas que van desde la A para los que menos consumen hasta la G para los que más. Su último retoque fue en 2021 cuando se eliminaron etiquetas A+, A++ y A+++ para simplificarlo. Esta etiqueta también muestra los kWh/año, la capacidad útil y otros parámetros como el ruido, eficiencia en el centrifugado y demás.

Medida en edificios y viviendas

En edificios se utilizand indicadores normalizados con los que estimar el consumo y demanda energética por cada unidad de superficie, como un metro cuadrado. Así, tenemos medidas como kWh/m²·año, que indican el consumo final o consumo de energía primaria por m² y año. También se valora la demanda de califacción o la transmitancia térmica de los cerramientos, así como la estanqueidad. 

Así, luego tenemos la certificación energética de un edificio, que agrupa todos estos cálculos, y con ellos sitúa a la vivienda en una de varias clases dependiendo de su eficiencia.

Otras medidas

También hay otras medidas, como la de auditorías energéticas para grandes empresas y sus indicadores de desempeño energético o EnPIs (Energy Performance Indicators). También se usan sistemas de gestión como ISO 50001, un plan para mejorar el uso de la energía. El objetivo final es el de evaluar, comparar y monitorizar mejoras de rendimiento en las empresas.

Y luego, a niveles sectoriales o de país se usan indicadores como la intensidad energética, que mide la energía / unidad de producto o energía / PIB, o el consumo final por sector. También se comparan eficiencias entre sectores sobre el tiempo con otros conceptos como el EROI (Energy Return on Investment), que mide la energía obtenida frente a la energía invertida para obtenerla.

Ventajas de la eficiencia energética

La eficiencia energética es consumir menos para hacer la misma tarea. Su primera ventaja es el ahorro económico que nos supone a nosotros como usuarios gastar menos electricidad en casa. Además de ello, un hogar más eficiente aporta mayor comodidad al conservar mejor la temperatura. 

También es bueno de cara a las empresas, que consumen menos electricidad, aunque también es verdad que para mejorar la eficiencia hace falta realizar una importante inversión inicial.

Además de esto, también es bueno para cuidar del medioambiente, las energías renovables, incluyendo la geotérmica, ayudan a obtener electricidad de una manera más limpia. Pero hay muchas maneras de obtener energía, y algunas son bastante contaminantes, por lo que cuanto menos necesitamos menos contaminaremos.

Y volviendo al hogar, la mayor eficiencia energética de los electrodomésticos a menudo se traduce también en una mayor vida útil. Además de esto, invertir en hacer tu piso o tu casa más eficiente y tener una buena certificación energética aumenta su valor.

Etiquetas de eficiencia energética 

Las etiquetas energéticas de los electrodoméstico buscan ser una guía sencilla para saber el consumo de cada dispositivo. La idea es esa, que con un simple vistazo viendo la letra que aparece en la etiqueta sepas si es más o menos eficiente.

Estas etiquetas llevan años entre nosotros, aunque en 2021 fueron modificadas para ser más claras y eliminar puntuaciones como A+++. Ahora mismo, las etiquetas van desde la A hasta la G, con un código de color que va desde un verde intenso en la A hasta un rojo en la G.

La idea es que cuanto más verde o cerca de la A sea la etiqueta de un electrodoméstico, más eficiente será. Mientras, cuanto más abajo esté la letra más consumirá. Así, de un vistazo ya sea por la letra o por el color podrás reconocer su eficiencia.

Aquí tienes una imagen del sistema de etiquetado actual. Ahora vamos a decirte qué son cada uno de los elementos que aparecen en ellas, para que sepas leerlas y lo que significan.

  1. Logo: El logo de las etiquetas con la palabra ENERG, que busca ser neutral en idiomas, ya que es una palabra similar en varios de ellos. La etiqueta es la misma para toda europa.
  2. QR: Un QR que apunta a la web del Registro europeo de productos para el etiquetado energético, y que desglosa las características del electrodoméstico concreto que estás mirando.
  3. Clases de eficiencia energética: La lista de letras de eficiencia energética, que van desde la A hasta la G.
  4. Tu clase de eficiencia energética: La letra que corresponde al electrodoméstico que estás mirando.
  5. Consumo de energía: El consumo de energía exacto del dispositivo que contiene la etiqueta.
  6. Indicaciones adicionales: Aquí aparecerán datos que dependerán de cada tipo de electrodoméstico, y que son características no relacionadas con la energía. Pueden ser cosas como la emisión de ruido, el consumo de agua, su capacidad, su reparabilidad, etcétera.
  7. Referencias a la regulación: Un sencillo código de referencia para la regulación.


Cómo maximizar la eficiencia energética en casa

Ahora, vamos a terminar dándote unos cuantos consejos para maximizar la eficiencia energética en tu hogar. No hace falta que hagas todo, pero podrás saber las principales cosas e inversiones que puedes realizar, y luego tú decides cuáles de ellas quieres hacer.

En primer lugar, el clásico es el de utilizar bombillas LED en toda la casa. Consumen un 80% menos y duran bastante más. Esto quizá no necesites ni hacerlo, porque en toda la Unión Europea la venta de bombillas tradicionales está muy limitada desde hace años, o sea que lo normal es que ya estés usando LED para casi todo.

Mejora el aislamiento de tu casa. Esta es quizá la parte que más cara puede ser, pero hay cosas que pueden marcar la diferencia, como tener ventanas de doble acristalamiento o burletes en puertas para que no se vaya el calor o el frío. Unas paredes bien aisladas también pueden ayudar. Otra alternativa es instalar paneles solares para no depender de la red eléctrica y obtener tu propia energía.

Además de esto, regula la calefacción y el aire acondicionado a temperaturas que consuman menos. Por ejemplo, con la calefacción a entre 19 y 21 grados quizá no estés tan calentito en invierno, pero consumirás mucho menos. Mientras, en verano debe ser suficiente con tener el aire entre 24 y 26 grados.

Evidentemente, tener electrodomésticos eficientes siempre va ayudar. Esto no significa cambiar cada 2 años de nevera o lavadora, pero cuando toque hacerlo intenta que sean lo más eficientes posible.

También es importante apagar los dispositivos en vez de dejarlos en stand-by. Sí, el modo stand-by es útil para retomar las cosas por donde las dejaste, pero supone consumir más energía aunque parezcan apagadaos.

Y más allá de eso, también puedes hacer algunos ajustes a tus hábitos de uso. Por ejemplo, intenta aprovechar la luz natural y usar colores claros para que tu casa esté mejor iluminada, lavar los platos con agua fría cuando sea posible, que la lavadora o el lavavajillas estén llenos y no a media carga, o no abrir el frigorífico más de lo necesario.

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