El mundo se está quedando sin helio. Es un problema tan grande para tantas industrias que estamos empezando a perforarlo

El helio es fundamental para crear microchips y también para la tecnología cuántica

José A. Lizana

Colaborador

El helio es el segundo elemento más abundante del universo, pero aquí en la Tierra tenemos un grave problema: nos estamos quedando sin él. Y no es una cuestión menor que se limite a no poder hinchar los globos de cumpleaños para que floten, sino que tiene muchos usos como por ejemplo refrigerando los imanes de una resonancia magnética, la fabricación de semiconductores necesarios para la producción tecnológica o los ordenadores cuánticos. Y esto es algo que se está tratando de solventar gracias a la geología.

Una escasez creciente. Durante años, la cadena de suministro global del helio se ha ido tensando hasta llegar a su límite, lo que ha llevado a una escasez crónica en un momento donde lo necesitamos más que nunca. Y es que, como decimos, la tecnología depende en gran medida de este gas que vemos de una manera recreativa, pero que es fundamental para muchas cosas que nos rodean. 

Esto ha obligado a los geólogos a trabajar en una forma de encontrar nuevas reservas de helio, que sin duda son estratégicas para muchos países. Y la llave para resolver este problema se encontraba delante de nosotros todo este tiempo, puesto que hay grandes cantidades de "helio libre de carbono" oculto en la corteza terrestre. Algo que puede revolucionar la industria actual. 

El estado actual. Para entender la importancia de este descubrimiento hay que saber cómo se extrae el helio ahora mismo. Una de las primeras fuentes viene de la mano de la extracción de gas natural, ya que durante este proceso junto al metano se pueden encontrar trazas de helio, aunque a veces tan solo representan el 0,3%

Esto hace que obtener helio sea realmente contaminante, puesto que la huella de carbono indirecta que se le asocia es de 350 millones de toneladas de dióxido de carbono que acaban en la atmósfera. Pero además es geopolíticamente arriesgado, ya que su producción la tienen aquellos países que cuentan con reservas de gas natural bajo sus pies, es decir, Estados Unidos, Qatar, Rusia o Argelia. Y si hay problemas con el gas, lógicamente vamos a ver problemas con el helio. 

La solución. En lugar de buscar en el gas natural, la ciencia ahora ha empezado a buscar yacimientos de helio puro sin que estén mezclados con hidrocarburos. Y esta reserva está en las propias rocas donde se ha desarrollado durante millones de años un proceso químico que ha dado lugar a este tipo de reserva estratégica. 

Para entenderlo, hay que saber que el helio se forma en la corteza terrestre cuando el uranio y el torio se descomponen dentro de las rocas cristalinas antiguas a lo largo de los años. Esto justo a una fuente de calor concreta para liberar el gas de la roca, nitrógeno en el agua subterránea para transportarlo y una roca "sello" impermeable en la superficie son los elementos necesarios para tener esta reserva de helio ahora. 

La fiebre del gas. Esta nueva comprensión geológica ya está dando frutos espectaculares. En concreto, hemos visto como en Minnesota (Estados Unidos) ya han encontrado una reserva de gas por accidente con una concentración del 14,5%. 

Para ponerlo en perspectiva, la mayoría de los yacimientos de gas natural se consideran rentables con solo un 0,3% de helio. Encontrar un 14,5% es una anomalía gigantesca, que ofrece una gran rentabilidad para sus dueños que se acompaña de otros gases también útiles como el CO2 puro y el nitrógeno. De esta manera, se puede hablar de helio verde, ya que su huella de carbono con este sistema es mucho menor. 

En busca del helio. Con esta posibilidad abierta, se ha comenzado a buscar por todos lados este gas. Ahora mismo la exploración está puesta en Groenlandia y se especula con el potencial de Yellowstone debido a que cuenta con todos los elementos necesarios para que haya gas

Y es que en este caso se sabe que hay helio acumulándose debido al supervolcán que hay debajo, pero la actividad es tan intensa que el gas tiende a escapar a la atmósfera antes de poder ser atrapado en las rocas "sello". 

No es la solución definitiva. Hay que tener en cuenta que el helio sigue siendo un gas que no es renovable, y que tarda millones de años en formarse en nuestro planeta. Esto hace que ahora mismo la ciencia deba centrarse en la tecnología del reciclaje de helio para que podamos seguir usándolo una vez que lo usemos en una resonancia o en la producción de semiconductores. 

Pero mientras esa tecnología llega, encontrar estos depósitos masivos y limpios en rocas antiguas podría ser justo el balón de oxígeno que nuestra tecnología necesita para no asfixiarse en la próxima década.

Imágenes | standuppaddle Bermix Studio 

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