No hay energía para tanto centro de datos y la consecuencia es clara: la mitad de los previstos para 2026 en EEUU corren peligro

  • Las cuatro big tech de la IA de Estados Unidos van a fundirse más de 650.000 millones de dólares en crear centros de datos este año

  • Sin energía, no van a ir a ninguna parte y sólo hay país capaz de proporcionar las herramientas

Alejandro Alcolea

Editor - Tech

Estados Unidos (como Europa, China y los gigantes de Oriente Medio) están en plena carrera inmobiliaria: la de los centros de datos. Nadie quiere quedarse atrás en la carrera de la IA y, para eso, necesitan gigantescos recintos en los que entrenarla. El gran problema es que esas instalaciones consumen una burrada de energía, y ahí China parece llevar la voz cantante frente a una Estados Unidos que no tiene la mejor cara. De hecho, se estima que la mitad de sus centros de datos previstos para 2026 se retrasarán no cancelarán.

Y es algo que no se pueden permitir.

No es un problema de dinero. Meta, Amazon, Microsoft y Google se van a fundir más de 650.000 millones de dólares este año para construir infraestructura de inteligencia artificial. Para ponerlo en contexto, es más de lo que costó el programa Apolo que nos llevó a la Luna por primera vez o a la gran expansión ferroviaria del siglo XIX.

Es el capital privado el que está realizando el arreón, pero aunque el Estado no paga la factura principal, facilita operaciones e influye en el ritmo y despliegue de los masivos centros de datos mediante decisiones regulatorias, concesión de permisos y planificación energética. Y esto último es vital.

La tiranía del 24/7. Mi compañera Alba acuñó ese término hace unos días para describir la situación actual en la que se encuentran las empresas volcadas con la IA. Se pretende que la IA nos ayude a optimizar nuestro consumo eléctrico para la década del 2030, pero ahora mismo sólo está consiguiendo algo: colapsar la red tradicional. Esta tecnología necesita mucha energía y, además, constante, lo que está provocando que haya colapsos en la red.

La estimación es que el consumo de energía de estos centros de datos aumentará un 175% de aquí a 2030. Y no sólo el consumo: las emisiones de Google han subido un 48% en el último lustro y las de Microsoft otro 31%. Eran dos de las compañías más comprometidas con el ‘net zero’ para 2050.

El otro cuello de botella. Con esto en mente, y sabiendo que la industria está devorando recursos como las memorias NAND para alimentar las plataformas de AMD y NVIDIA que utilizan los hiperescaladores, hay que hablar del otro cuello de botella del sector: la energía. Por un lado, están las propias centrales y ya sabemos que las compañías tienen planes para plantas nucleares privadas, el gas está en auge y se recurre al carbón en picos de demanda.

Por otro lado, están los equipos que se instalan en los propios centros de datos. hablamos de transformadores, conmutadores, equipos de disipación y baterías. Panasonic es uno de los mayores fabricantes de baterías para los racks de los centros de datos. Son “paquetes” de pilas que se insertan entre los equipos para que, en caso de apagón o demanda máxima, den un apoyo energético puntual. Hace unos días comentaron que su producción anual ya se había vendido, pero el problema es que no dejan de llegar pedidos.

Malas previsiones. Y ahí está ese cuello de botella que comentamos. Como apuntan en Bloomberg, hay análisis que ya apuntan a que la mitad de los centros de datos que hay previstos para Estados Unidos a lo largo de 2026 se retrasarán o cancelarán. Supondrá un golpe para una industria que no puede detenerse porque hay muchísimo dinero en juego (y más el año que Anthropic y OpenAI quiere convertirse en empresas públicas) y donde compiten contra una China que no parece levantar el pie del acelerador.

La solución pasa por la electrificación de la red mediante las renovables, pero el problema es que estas soluciones pueden dar energía constante, pero no son las mejores para dar mucha energía en los picos de entrenamientos. Se necesitarían grandes baterías y, con el auge paralelo de los coches eléctricos, no hay. Desde el grupo de analistas Wood Mackenzie apuntan que Estados Unidos “no tiene suficiente capacidad para andar por sí misma, por lo que sus empresas se ven obligadas a ir al mercado de exportación”.

Paradoja geopolítica. Y ahí está el problema. Estados Unidos y China están inmersos en una guerra tecnológica, pero también comercial. Esto dificulta que las empresas estadounidenses compren lo necesario a la industria china, que es la que lleva la batuta en materia de baterías y paneles solares. Jensen Huang -CEO de NVIDIA- ya comentó hace unos meses que estaba bien eso del conflicto internacional, pero que no había que ser corto de miras y debían aprovechar lo que China tiene para ofrecer.

La realidad es que se estima que los centros de datos consumirán hasta 12 GW de energía en 2026 sólo en Estados Unidos, más de lo que necesitan diez millones de hogares estadounidenses. Y, aunque la infraestructura eléctrica supone menos el 10% del coste total de un centro de datos, es imposible que la instalación empiece a funcionar sin ella. Ahora bien, EEUU tiene margen de maniobra, otra cosa es que activen las palancas.

Imágenes | campact, Florian Hirzinger (editadas)

En Xataka | Un usuario lleva diez años alimentando su casa con 1.000 baterías de portátiles y paneles solares. Otros ya intentan copiar la idea

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