El coste total de una central nuclear oscila entre 24.000 y 60.000 millones de dólares
China es imbatible con un tiempo medio de construcción de 6 años por planta y un coste de 2.500 dólares/kW
El tiempo que requiere la construcción de una central nuclear desde que comienza el vertido del hormigón hasta el momento en el que se lleva a cabo su conexión a la red eléctrica oscila entre 15 y 19 años en Occidente; entre 7 y 9 años en Asia y Oriente Medio; y de 6 a 10 años en India y Rusia. Y el coste total del proyecto suele oscilar entre 24.000 y 60.000 millones de dólares. La central nuclear Barakah 4, en Emirates Árabes Unidos, tiene cuatro reactores nucleares, tardó 9 años en ser construida y costó 24.400 millones de dólares.
Por otro lado, la planta nuclear Hinkley Point C, en Reino Unido, ilustra claramente los problemas de ejecución a los que se enfrentan algunos proyectos nucleares occidentales. Después de varios retrasos su primer reactor va a entrar en operación en el mejor de los casos 13 años después del inicio de la construcción de la planta. Y su coste final va a superar los 50.000 millones de dólares. En un punto intermedio se afianza Vogtle Unidad 4, en EEUU, que ha tardado 11 años en estar operativa y ha costado unos 35.000 millones de dólares.
Como cabe esperar, el número de reactores y la tecnología que utilizan tienen un impacto profundo en el coste de la planta y el tiempo que es necesario invertir en su puesta a punto. Aun así, como acabamos de ver, los costes y el tiempo de construcción varían mucho de unas regiones del planeta a otras, sobre todo si introducimos a China en la ecuación. Y es que en este escenario el país liderado por Xi Jinping es imbatible con un tiempo medio de construcción de 6 años por planta nuclear y un coste de 2.500 dólares/kW frente al promedio de 10 años y casi 8.500 dólares/kW del resto del planeta.
La receta de China es la más competitiva
Shangwei Liu explica con claridad en el artículo que ha publicado en la página web del Instituto Roosevelt cuál es la estrategia que ha ideado China para reducir el coste y el tiempo invertidos en la construcción de sus centrales nucleares de última generación. Su plan se sostiene sobre dos pilares: la reconstrucción de la cadena de suministro y la economía de escala. En gran medida el éxito que está teniendo China se debe a que ha conseguido crear una cadena de suministro nacional que es inmune a los vaivenes y la inestabilidad del mercado internacional. Además, cuenta con mucha mano de obra cualificada en todos los eslabones de su cadena de suministro.
Por otro lado, la economía de escala que tantas alegrías ha dado a China en un abanico muy amplio de mercados también tiene cabida en la producción de los componentes que requieren las plantas nucleares. Además, al sustituir componentes fabricados en el extranjero por elementos locales este país asiático logró reducir drásticamente los costes durante la primera década de este siglo, y estabilizarlos durante la década pasada. No obstante, hay otro factor que juega a favor de China y que no podemos pasar por alto: su política industrial coordinada y su marco regulatorio estable le permiten llevar a cabo una planificación a largo plazo.
Solo hay un país en todo el planeta capaz de acercarse a los números de China en este escenario tan complejo y exigente: Corea del Sur. Sus últimos proyectos de plantas nucleares arrojan un coste de entre 3.500 y 4.500 dólares/kW, lo que lo coloca cerca de China, con 2.500 dólares/kW, y muy por debajo del promedio de 8.500 dólares/kW del resto del planeta. Este logro es el resultado de abordar la energía nuclear como una línea de montaje industrial y no como un conjunto de proyectos de ingeniería aislados. De nuevo la economía de escala marca la diferencia.
Los números de EEUU son mucho menos favorables. Y es que el coste total de sus últimas plantas nucleares supera los 15.000 dólares/kW, aunque presumiblemente esta cifra se moderará hasta apenas rebasar los 10.000 dólares/kW en futuros proyectos. Si los países occidentales quieren reducir drásticamente sus costes y moderar el tiempo que tardan en afrontar la construcción de sus centrales nucleares tendrán necesariamente que mirar hacia China y Corea del Sur. La reconstrucción de su cadena de suministro es indispensable, y, además, tendrán que resolver la encrucijada que plantea la apuesta por los grandes reactores, o bien por los reactores modulares compactos. Por el momento no hay otras opciones sobre la mesa.
Imagen | Generada por Xataka con Gemini
Más información | Roosevelt Institute
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