Los centros de datos gastan fortunas intentando librarse del calor que generan. En Dinamarca calientan 11.000 hogares con él

Centro Datos

En Odense, Dinamarca, están aprovechando el calor generado de los centros de datos para calentar el agua de su sistema de calefacción urbano

Antonio Vallejo

Editor

Con todo lo que cuesta poner en funcionamiento un centro de datos para IA, tiene todo el sentido darle una vuelta y, al menos, aprovechar parte de la energía que genera para un propósito útil. En Odense, Dinamarca, uno de sus centros de datos perfectamente puede servir de ejemplo en este aspecto, pues cede el calor generado en lugar de verterlo al aire. El agua de la red de calefacción urbana de la ciudad pasa a través de las unidades de refrigeración de las instalaciones y, justo después, a través de una batería de bombas de calor elevan la temperatura lo suficiente como para alimentar los radiadores de toda la ciudad.

Sobra calor. Si los definimos de forma un poco más práctica, los centros de datos son básicamente gigantescos radiadores eléctricos que, además, resulta que ejecutan servidores. Casi toda la energía que extraen de la red eléctrica acaba convirtiéndose en calor. Y la mayor parte de ese calor simplemente se expulsa al exterior y se pierde. El proyecto de Odense, gestionado por Meta y la empresa pública local Fjernvarme Fyn, aprovecha el calor generado para calentar sus hogares.

De dónde procede realmente el calor. La refrigeración es la parte de un centro de datos que produce la mayor cantidad de calor reutilizable. Según el Instituto de Estudios sobre Medio Ambiente y Energía, aproximadamente el 40 % del uso total de energía de un centro de datos se destina a mantener fríos los servidores, y casi todo eso termina como calor de baja temperatura. El problema es la temperatura, ya que el aire expulsado por los servidores es templado, no caliente, por lo que por sí solo no tiene la fuerza suficiente para calentar los radiadores de una vivienda.

Cómo lo resuelve Odense. La ciudad hace circular agua de su red de calefacción urbana existente directamente a través del sistema de refrigeración del centro de datos, donde absorbe el calor templado que desprenden los servidores. Desde allí, el agua viaja a un centro energético cercano equipado con bombas de calor de amoníaco, que elevan la temperatura para el resto del tramo.

La empresa de ingeniería Ramboll, encargada del diseño del sistema de recuperación para Fjernvarme Fyn, afirma que las bombas elevan la temperatura del agua hasta los 70-75 °C, lo suficientemente caliente como para enviarla directamente a los radiadores de la gente. La empresa también señala que la planta aporta unos 45 MW de calor directamente a la red de Odense, lo que la convierte en la mayor instalación de bombas de calor de Dinamarca.

“Las bombas de calor no son un invento nuevo, ni tampoco los serpentines para capturar calor. Lo que es nuevo e innovador es la combinación de ambos a gran escala”, declara la propia especialista en energía de Meta, Lauren Edelman.

Decenas de miles de hogares. El número de hogares que calienta el proyecto ha ido cambiando con el tiempo, yendo cada vez a más. Pues Meta citaba primero unos 6.900 hogares y 100.000 MWh al año y tras una ampliación la cifra pasó a 165.000 MWh y 11.000 hogares.

La parte difícil de replicar. Las bombas de calor y los serpentines de refrigeración utilizados en Odense están disponibles para que cualquier operador los utilice a nivel comercial. Lo que es raro es lo que hay bajo tierra, pues existe una red de calefacción urbana lo suficientemente grande y cercana como para absorber realmente todo lo que produce un centro de datos de este nivel. Jan Stromvig, director general de Fjernvarme Fyn, contaba que “nuestro proyecto es relativamente único porque contamos con una red de distribución muy grande. Y Meta ha ubicado el centro de datos completamente dentro de nuestra red de distribución, por lo que podemos utilizar la energía de manera muy, muy eficiente en nuestro sistema”.

El calor no se desplaza eficientemente a largas distancias, así que el centro de datos tiene que estar cerca de los hogares que pretende calentar. Además, la mayoría de los países sencillamente no tienen un sistema de calefacción urbano tan desarrollado como el de Dinamarca, y eso es un plus.

Y ahora qué. Ramboll cita una estimación de la Danish Data Centre Industry según la cual el 63 % de los centros de datos del país tienen previsto empezar a utilizar su exceso de calor en un futuro próximo. En Finlandia cuentan con un sistema similar y del que ya hemos hablado en anterioridad. Queda ver si más centros de datos se suman a este tipo de proyectos.

Imagen de portada | Ramboll

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