
El sistema que permite a Red Eléctrica desconectar parte de la industria para ahorrar electricidad está repercutiendo 954 millones de euros a los consumidores
El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite reducir temporalmente el consumo eléctrico en momentos puntuales para garantizar el equilibrio entre generación y demanda, volvió a activarse el pasado 20 de agosto alrededor de las 18 horas. Con esta, ya son siete las activaciones este año en las que, a petición de Red Eléctrica, la industria se desconecta en parte para reducir temporalmente el consumo eléctrico, y doce desde que se puso en marcha en 2022. En total, el coste del servicio, que acaba repercutiendo en la factura del consumidor, casi alcanza los 1.000 millones de euros.
Un sistema más flexible. Este servicio permite reducir la potencia de consumo en esos momentos en los que Red Eléctrica detecta que el sistema puede no disponer de los recursos necesarios para mantener el equilibrio entre generación y demanda eléctrica. Lo hace, como ya explicamos en Xataka, a través de una fórmula voluntaria en la que grandes consumidores eléctricos de la industria se comprometen a reducir o aplazar parte de su consumo cuando el operador lo solicite, al prever que la generación disponible no será suficiente.
A cambio de su disponibilidad, estas empresas reciben una doble remuneración: una parte fija, que se decide cada semestre, y otra variable, que se determina en el momento de cada activación en función del precio medio del mercado mayorista de electricidad.
954 millones de euros. El pasado mes de mayo, tuvo lugar la subasta para el segundo semestre de 2026. En ella se adjudicaron 1.775 MW, un 76% de los 2.339 MW contemplados inicialmente en la convocatoria, según cuenta Expansión. Las compañías recibirán 179 millones de euros por su disponibilidad para el SRAD en lo que queda de año, que, sumados a los 256 del primer semestre, dan un total de 434 millones de euros en 2026.
Al añadir esta cantidad a lo cobrado por las compañías en los años anteriores desde la puesta en marcha del SRAD en 2022, los pagos acumulados ascienden a 954 millones de euros solo en retribución fija.
Las noches, el momento más caro. A esos casi 1.000 millones hay que sumarles la remuneración variable asociada a las activaciones. Muchas de ellas se producen por la noche, cuando la generación renovable suele ser menor y todavía existe una demanda eléctrica elevada. Esto hace que el KWh esté en sus máximos y de ahí que el precio variable al que se pagan estas activaciones suela ser más alto que en otros tramos del día. Por ejemplo, en esta web de Endesa se muestra cómo de manera habitual las horas más caras empiezan a partir de las 19 horas.
El Periódico apunta a que en 2026, por ejemplo, esta partida alcanzará los 3 millones de euros que, junto a la retribución fija, también repercutirán en los consumidores a través del recibo de la luz.
Y aun así, sigue siendo más barato. Aunque el SRAD ya ha supuesto cerca de 1.000 millones de euros en pagos a la industria, este mecanismo sigue siendo una alternativa más económica para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. Según la noticia de El Periódico, reducir nuestro consumo industrial sigue saliendo más barato que otras opciones como aumentar la producción de centrales de gas para corregir el déficit de electricidad y elevar su generación, o el anterior servicio de interrumpibilidad. Vigente de 2007 a 2019, este servicio acumuló un coste total de 5.258 millones de euros en todo el tiempo que funcionó, superando los 500 millones de euros anuales la mayoría de los ejercicios. En consecuencia, el SRAD, a pesar de lo espectacular de las cifras acumuladas, sigue siendo la mejor opción para garantizar el buen funcionamiento de nuestro sistema eléctrico.
Imagen | Maksym Kaharlytskyi
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