Acuíferos en peligro y fibras letales al viento: la amenaza invisible que esconde la macrooperación 'Cover
El fantasma de la impunidad de Nerja: por qué condenar a la mafia de los escombros en Málaga es un rompecabezas judicial
El volumen de las cifras asusta. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, la Guardia Civil ha destapado en el marco de la bautizada como operación “Cover” el vertido ilegal de 167.000 toneladas de residuos procedentes de obras de construcción.
Esta macrooperación se ha saldado por el momento con la investigación de doce personas físicas y tres entidades jurídicas, todas ellas fuertemente vinculadas al sector de la construcción y al movimiento de tierras. Se les acusa de presuntos delitos contra el medio ambiente por eludir, de manera sistemática, todos los controles legales exigidos para el tratamiento de estos desechos.
La trampa del beneficio económico. ¿Por qué se eligió este enclave? La respuesta, como ocurre habitualmente en los delitos medioambientales, reside en el beneficio económico. Como explica la revista técnica de medio ambiente Retema, los investigados utilizaron parcelas de naturaleza rústica ubicadas en la comarca de la Axarquía para convertirlas, de facto, en vertederos clandestinos. El objetivo era puramente lucrativo: evitar a toda costa el pago de las tasas correspondientes por el tratamiento de estos escombros en plantas de reciclaje debidamente autorizadas.
Detrás de la montaña de basura. El problema es que se ha convertido en un foco crítico para los vecinos de la zona. Según advierten desde Interior, esta negligencia supone un enorme riesgo de incendio por la cantidad de material inflamable que se ha ido apilando. Además, existe un miedo real a que los vertidos tóxicos se cuelen en el subsuelo y arruinen el agua de los acuíferos locales.
No obstante, el descubrimiento más inquietante en la zona ha sido la aparición de fibrocemento (amianto) entre los escombros. Según el medio local Diario Sur, la manipulación indebida y la exposición a la intemperie de este material "altamente peligroso" provoca la liberación de fibras nocivas al aire, lo que supone un riesgo letal y directo para la salud pública.
El futuro judicial de la operación "Cover". Con el daño ya hecho sobre el terreno, el foco se traslada ahora a los tribunales. Las diligencias policiales instruidas han sido entregadas a la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga, que será la encargada de capitanear el procedimiento judicial contra los quince acusados.
Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse. La investigación llevada a cabo por los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil continúa abierta. Las autoridades han intensificado la vigilancia en la provincia y no se descarta que se produzcan nuevas actuaciones o imputaciones en los próximos meses.
El fantasma de Nerja y la presión urbanística. Este hallazgo en la Axarquía no es un caso aislado, sino el síntoma de un problema estructural. Los medios locales aportan un contexto fundamental para entender la magnitud de la situación: la fuerte presión urbanística de la provincia de Málaga y el inmenso volumen de residuos que genera el ladrillo complican enormemente el control en zonas rurales y agrícolas.
Además, en la zona es bien conocido lo que ocurrió hace unos años con el vertedero ilegal de Nerja. En una antigua cantera situada dentro de un paraje protegido (el parque natural de la Sierra Almijara), se llegaron a acumular más de 802.000 metros cúbicos de basura incontrolada durante 18 años (de 1998 a 2016). Pese a la evidente catástrofe medioambiental, la complejidad jurídica del asunto derivó en que todos los acusados, incluyendo a empresarios y altos cargos políticos del municipio, fueran finalmente absueltos mediante sentencias dictadas en 2023 y ratificadas en 2025.
La factura que pagamos todos. Esconder 167.000 toneladas de residuos bajo la alfombra rural de la Axarquía es la demostración empírica de que el aparente "ahorro" económico de unas pocas empresas privadas acaba transformándose en una pesada e injusta deuda tóxica para toda la sociedad. Lo que iba a ser una parcela rústica dedicada a la tierra, hoy no es más que una bomba de relojería cargada de amianto, líquidos contaminantes y materiales inflamables que aguarda bajo el sol a que alguien asuma, por fin, el coste real de desactivarla.
Imagen | Guardia Civil
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