El aula de la 'energía positiva' no es por el buen rollo, es que genera más energía de la que consume

Un plan piloto del estudio de arquitectura Anderson Anderson, con sede en San Francisco, se ha puesto en marcha. Se trata de un conjunto de aulas destinadas a servir como colegio, y que tienen como particularidad generar más energía de la que consumen.

Lo llaman la clase portátil de la energía positiva (Energy Positive Portable Classroom) y ha sido implantada en Ewa Beach, Hawaii, debido al alto coste de la energía en la isla estadounidense. Para la construcción de esta pequeña nave de unos 90 metros cuadrados se han utilizado módulos prefabricados de acero y madera, permitiendo la movilidad del conjunto en caso de que fuese necesario.

Lo más interesante está en el interior y en cómo es capaz de generar mayor energía de la que consume. Para ello hacen uso de paneles solares (todo el techo está cubierto por ellos, con la orientación necesaria para optimizar la producción de energía), pequeños molinos de viento, mecanismos de recogida de agua y su filtrado para su posterior consumo y también algo rudimentario pero efectivo: todas las ventanas pueden abrirse para lograr una ventilación óptima del interior. Si os fijáis, en muchos colegios tradicionales - incluyendo los españoles - las ventanas son fijas y están siempre cerradas, quizá por una cuestión de seguridad; en este prototipo de vivienda quieren que sean los profesores los que gestionen los flujos de aire en el interior del habitáculo de forma 'manual'.

Un alto coste inicial, pero la mejor opción a largo plazo

En WIRED han charlado con la gente de Anderson Anderson, quienes aportan un conjunto de datos muy interesantes. En primer lugar se trata de un proyecto ideado por el gobierno local, consciente de las malas calidades proporcionadas por sus actuales aulas educativas que ya contaban con muchos años de existencia. Con la Energy Positive Portable Classroom buscan probar nuevas posibilidades y estudiar si esta arquitectura es viable en el largo plazo.

Porque, y esto hay que tenerlo en cuenta, la Energy Positive Portable Classroom de Hawaii es por ahora un prototipo de construcción. Un modelo único que estará en revisión y monitorización permanente para ver su comportamiento y si los resultados merecen la pena una nueva inversión. Precisamente el aspecto económico es uno de los primeros escollos a los que enfrentarse, y desde Anderson Anderson aseguran que requiere una inversión inicial algo alta respecto de otras construcciones más tradicionales. Sin embargo, teniendo en cuenta su longevidad (este tipo de edificios públicos suelen servir durante muchas décadas), sí puede ser una opción viable siempre con el largo plazo en mente.

Más información | WIRED, Anderson Anderson

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