Mientras medio mundo se rompe la cabeza para obtener gas, España ha conseguido que Argelia se lo venda con "descuento"

  • La ventaja del tubo submarino: por qué el gas que llega directamente a Almería es la clave del 'descuento' español frente a los barcos metaneros

  • Italia busca a la desesperada su propio milagro: Meloni viaja a Argel para intentar sustituir el gas perdido de Qatar

Alba Otero

Editora - Energía

El mundo contiene el aliento ante lo que ya muchos consideran la Tercera Guerra del Golfo. Según Reuters, los precios del gas europeo se han disparado más de un 70%, arrastrados por los ataques iraníes que han inutilizado el 17% de la capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL) de Qatar, y por el cierre casi total del estrecho de Ormuz. 

La situación es tan crítica que la Comisión Europea ha instado de urgencia a los países miembros a rellenar sus reservas —actualmente a un raquítico 28%— de cara al próximo invierno. Sin embargo, en medio de este caos geopolítico, España respira con una inusual tranquilidad.

Una calma rotunda. Durante la reciente junta de accionistas de Naturgy, su presidente ejecutivo, Francisco Reynés, lanzó el siguiente mensaje: "Nuestros clientes tienen asegurado el suministro". Reynés garantizó que la compañía se siente "más protegida" al no depender "absolutamente nada de ningún país de Oriente Medio". 

Respaldada además por una fuerte apuesta histórica por las energías renovables, España parece tener los deberes hechos. Pero, por si acaso, el Gobierno de España ha decidido activar un "Plan B" para blindar el país y mantener los precios de la energía a raya. Ese plan tiene un nombre y apellidos geográficos: Argelia. Un salvavidas que no solo asegura el volumen, sino que garantiza una factura energética con un 'descuento' estratégico frente a los precios desorbitados del resto de Europa.

Un socio estratégico. Para consolidar este escudo energético, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se ha reunido en su primer viaje oficial a Argel no solo con su homólogo, Ahmed Attaf, y el ministro de Hidrocarburos, Mohamed Arkab, sino con el mismísimo presidente argelino, Abdelmayid Tebune. El objetivo primordial del encuentro ha sido reforzar la asociación estratégica bilateral en materia energética ante los temores de desabastecimiento global. 

Pero este viaje certifica el fin definitivo de la profunda crisis diplomática desatada en 2022, cuando España se alineó con las tesis de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. A pesar de aquel bache histórico, Albares ha querido recalcar que "Argelia es un suministrador fiable, constante, bajo cualquier circunstancia", recordando que el flujo de gas argelino jamás se interrumpió durante los meses de tensión. 

¿Cómo se va a materializar ese blindaje barato? Las negociaciones se encuentran en una fase avanzada para exprimir al máximo el gasoducto submarino Medgaz. La intención es aumentar el volumen de suministro hasta en un 10%, lo que supondría inyectar alrededor de 1.000 millones de metros cúbicos adicionales al año. Actualmente, según datos de Bloomberg, el tubo operaba a unos 28 millones de metros cúbicos diarios a principios de año, frente a su capacidad nominal de 32 millones.

Este movimiento gubernamental camina de la mano de la estrategia corporativa. Naturgy busca dar aún mayor estabilidad a su relación histórica con Sonatrach, la empresa estatal argelina, con la que mantiene contratos de suministro de unos 5.000 millones de metros cúbicos anuales hasta 2030. La alianza es tan estrecha que Sonatrach posee el 51% de Medgaz y el 4,1% del capital de Naturgy. Son precisamente estos contratos a largo plazo los que actúan como "escudo anti-inflación", protegiendo a los consumidores españoles de las violentas subidas del mercado libre.

Más allá del gas. La sintonía recuperada no se limita a asegurar el suministro fósil más inmediato. Según Europa Press, Albares y sus homólogos han acordado explorar una mayor cooperación a nivel de infraestructuras, abriendo la puerta a "posibles análisis y trabajos conjuntos" entre empresas españolas y argelinas en todo el sector de los hidrocarburos. Además, la voluntad de ambos gobiernos es ir un paso por delante y analizar otro tipo de aprovisionamiento donde existe "un interés y una apuesta" compartida, poniendo sobre la mesa el desarrollo de la energía solar y el prometedor hidrógeno verde.

El factor Italia: ¿copia o competencia desesperada? El movimiento de España no es un hecho aislado en el Mediterráneo. Apenas un día antes de la llegada de Albares, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aterrizaba también en Argel buscando exactamente lo mismo: gas. Según Financial Times, Italia es una de las economías europeas más expuestas a esta crisis, ya que el 44% de su electricidad se genera en plantas de gas. Su gran problema es que Qatar, que suministraba el 33% del GNL italiano, ha declarado fuerza mayor tras los ataques iraníes a sus instalaciones de Ras Laffan. 

Para parchear este enorme agujero, Meloni ha apelado a la diplomacia histórica recordando el "Plan Mattei", el legendario fundador de la empresa energética italiana ENI, que financió y apoyó la independencia argelina en los años 50 y 60. Acompañada por el actual CEO de ENI, Meloni ha firmado acuerdos con Sonatrach para la extracción de gas de esquisto y la exploración en altamar, con el sueño de convertir a Italia en el "hub" distribuidor de gas para el norte de Europa, como señala Euronews.

¿Supone esto una amenaza para el suministro español? A corto plazo, parece difícil. Como detalla el medio británico, el gasoducto TransMed que une Argelia con Italia ya opera a máxima capacidad. Además, el consumo interno argelino ha crecido un 7% el último año, lo que limita su margen físico para exportar gas adicional. 

Y hay otra diferencia, mientras España ha hecho los deberes, Italia se ha estancado. La instalación de nueva capacidad renovable en Italia cayó un 8,2% el año pasado, dejándola a merced de los caprichos de un mercado de hidrocarburos con precios disparados.

El Mediterráneo como refugio. En definitiva, la Tercera Guerra del Golfo ha forzado a España a resituar su brújula energética, alejándola de las turbulentas aguas del estrecho de Ormuz para atracar en la seguridad del Mediterráneo. Reforzando sus lazos con Argelia y apoyada en la fortaleza de empresas clave como Naturgy, el país ha logrado aislarse del pánico que hoy devora a sus socios europeos.

Dejando las complejas tensiones geopolíticas a un lado, el triunfo de este blindaje es ante todo económico. Mientras Europa mira con pánico la factura energética del próximo invierno tras sufrir alzas del 70%, España ha logrado amarrar un suministro estable, directo por tubo y a precios protegidos. Un "descuento" argelino que, hoy por hoy, vale su peso en oro.

Imagen | Photo by Helio Dilolwa on Unsplash e Instagram

Imagen del texto | Sémhur

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