El ‘nuevo’ Fernando Alonso tiene diez años y no conduce coches de verdad, sino en un equipo de esports
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El ‘nuevo’ Fernando Alonso tiene diez años y no conduce coches de verdad, sino en un equipo de esports

Cuando Fernando Alonso ganó su primer Mundial de Fórmula 1 las televisiones rápidamente emitieron vídeos caseros grabados por su familia en los que se le podía ver conduciendo un kart con una edad de apenas 4 años.

Los tiempos cambian, y solo el paso del mismo nos dirá dónde acaba la carrera del protagonista de estas líneas, pero es posible que si sigue así el recuerdo del que tiren los medios para ejemplificar su precocidad sea un vídeo de Twitter.

Este, en concreto:

Abel Torres es el protagonista del vídeo. Un niño de 10 años de Marín (Pontevedra), que en poco más de 12 meses ha pasado de jugar en su casa a la videoconsola a estar compitiendo de tú a tú en el Campeonato Español de Simulación (CES) o el de Gran Turismo ante rivales que le doblan e incluso triplican la edad.

“Desde pequeño le llamaron la atención los coches y los videojuegos de simulación. Con tres o cuatro años se sentaba en un cockpit que tenemos en casa -una cabina de simulación de vehículos- aunque no le llegaban los pies a los pedales. Con el tiempo, le fabriqué una de madera, y ahora aquí estamos”.

Quien habla es Martín Torres, el padre de Abel, que pese a haber criado a su hijo en un ambiente donde la afición al mundo del motor estaba presente no se imaginaba que su hijo se iba a convertir con 10 años en uno de los mayores talentos jóvenes del simracing.

En apenas año y medio, Abel ha pasado de jugar en su casa a firmar por el equipo de simracing de Ford y competir con adultos que le triplican la edad

Abel forma hoy parte del equipo TeamFordzilla, la iniciativa de Ford en el mundo de la simulación y los esports de motor. Una industria que mueve centenares de miles de visualizaciones en streaming y en el que las marcas no han querido perder la oportunidad de estar en la casilla de salida.

Pero la todavía corta carrera de Abel empieza en el bar de sus padres, continúa en los principales campeonatos de simulación de España, y quién sabe si podría seguir en el pilotaje físico.

“¿Puedo grabar a tu hijo?”

El vídeo de Twitter que hemos visto antes fue grabado en el bar de los padres de Abel en abril de 2019, cuando tenía 8 años. “Un amigo nos propuso hacer un pequeño campeonato de simulación en el bar. Lo hicimos, y mi hijo se puso a los mandos”, cuenta el padre.

En el bar aquel día estaba Pablo López, piloto de simracing profesional de Fordzilla y streamer en Twitch, y le pidió permiso para grabar la carrera de Abel. El vídeo, además de Twitter, dio vueltas por el mundillo, y unos meses después la familia Torres recibió una llamada.

“Me quedé realmente boquiabierto al ver el vídeo, así que me puse manos a la obra para contactar con la familia y ver cómo podríamos colaborar”, cuenta José Iglesias, capitán y encargado del Team Fordzilla en España. Iglesias, que vive en Barcelona pero también es natural de Galicia, se desplazó hasta Marín para conocer al niño. De allí salió con el compromiso de integrar a Abel en el equipo y formarlo.

“Yo personalmente llevo más de 10 años ligado al mundo del motor, primero en el karting presencial y después en la simulación, y nunca he visto una precocidad así. Tiene una capacidad innata para trazar las curvas y leer lo que pasa en carrera. Y no hay que olvidarse que es un niño de 10 años”, cuenta Iglesias a Xataka.

Unos meses después Abel ya participó en el Campeonato de España del videojuego Assetto Corsa Competizione, ganando una de las pruebas, y durante febrero superó a otros 800 pilotos en la prueba de clasificación para acabar participando en el Campeonato de España de Gran Turismo.

"Tiene una capacidad innata para trazar las curvas y leer lo que pasa en carrera. Y no hay que olvidarse que es un niño de 10 años". José Iglesias, Capitán del equipo Fordzilla.

Allí Abel estuvo marcando los mejores tiempos en vuelta rápida en la mayoría de carreras, pero acabó cayendo en la clasificación por el desgaste los neumáticos. “Aunque es un prodigio para su edad, Abel aún no controla como es normal por su edad medir bien cosas como el desgaste de los neumáticos, también le gusta estar en competición directa con los rivales y a veces intenta adelantamientos que le perjudican. Pero lo dicho, tiene 10 años”, valora Iglesias.

La gestión de un niño prodigio en el mundo de los esports

Abel con el cockpit que le fabricó su padre con 4 años Abel con el cockpit que le fabricó su padre con 4 años.

“No me gustó no ganar pero me lo pasé bien”, cuenta, ahora sí, el protagonista de esta historia a Xataka. Hablar con Abel no es distinto a hacerlo con cualquier otro niño de su edad. Le preguntamos si en el colegio le preguntan por lo que está haciendo, o cómo lleva que se haya hecho conocido -varias televisiones y medios locales ya han acudido a su casa a grabarlo-. “No está mal, pero es un poco rollo cuando viene la tele”, dice.

“Todo ha sido de forma muy natural” -retoma su padre-. “Su madre y yo veíamos que desde pequeño se ponía a jugar en la consola o echaba carreras contra mí y pensaba, vaya, se le da bien al niño, pero siendo sinceros nunca fuimos conscientes de que tenía tanto potencial”, cuenta.

José Iglesias ahonda en que lo que ha visto con Abel no se lo había encontrado en su carrera. “Tiene realmente una capacidad innata. Nosotros en Fordzilla trabajamos con pilotos muy jóvenes, pero lo de Abel no tiene comparación”.

Los padres y el manager de Abel intentan que para él 'entrenar' se reduzca ahora mismo al tiempo que él quiere jugar

A Iglesias le preguntamos también por la vinculación con Fordzilla, y cómo se trabajan este tipo de acuerdos en casos tan precoces. “Tenemos un acuerdo firmado con la familia, pero tenemos el foco centrado en manejar la situación de una forma que sea natural para Abel y no frene de ninguna forma su desarrollo en la escuela. Le decimos que entrene -que juegue para él- cuando quiera y le apetezca. No le marcamos rutinas, y simplemente le damos apoyo y pequeños consejos para que vaya progresando”.

Económicamente -afirma Iglesias- “tampoco hay por ahora un acuerdo como tal. Lo que sí que hacemos desde Fordzilla es proporcionarle todos los complementos, accesorios y material que nos pide. Si necesita un volante, un cockpit, nosotros se lo proporcionamos”.

El propio Abel también tiene una visión parecida, a su manera. “Cuando llego a casa del colegio hago los deberes y luego, juego al juego que más me apetece”, contándonos que sus favoritos son Gran Turismo y Assetto Corsa Competizione.

“No, Abel no empezó jugando al Mario Kart o juegos que puedan parecer más infantiles. En casa siempre hemos sido de juegos de rallyes y carreras y eso es lo primero que tuvo a mano”, cuenta su padre, quien sobre cómo compaginan la nueva faceta de Abel con la normal de un niño de su edad dice que “en realidad lo tenemos muy fácil porque él mismo se marca que tiene que hacer primero los deberes, y nosotros lo que sí que tenemos claro es que nunca le vamos a empujar a que ‘entrene’ o juegue más allá de lo que él quiera”.

Y de los esports… ¿A la competición real?

La precoz carrera de Abel ha marcado hasta ahora su hito en el Gran Premio de España de Gran Turismo, donde pese a acabar duodécimo, en el último lugar, había marcado ya el hito de clasificarse entre más de 800 aspirantes en las pruebas de acceso.

Abel Torres, el nuevo niño prodigio del motor virtual

“El plan para Abel es, por ahora, comunicarle a él y su familia posibles torneos en los que creemos que puede participar, y si le apetece, allá que vamos, pero sin presión alguna”, recalca Iglesias.

Eso sí, en la familia Torres también se empieza a cocinar otra vertiente, la de que Abel pueda empezar a competir en karting. Sus padres le regalaron uno por la comunión cuando tenía 8 años, aunque hasta ahora no habían podido sacarle demasiado partido por la exigencia económica que supone hacer uso de él en circuito.

“Es un deporte caro y muy exigente, así que hasta ahora apenas habíamos ido a correr a un circuito. Pero en los últimos meses siempre que la situación (por la pandemia) lo ha permitido hemos empezado a ir algunos fines de semana”, cuenta el padre.

Allí, en los circuitos de karts, Abel ya ha empezado a llamar la atención. “Un fin de semana había dos niños federados algo más mayores que él, y Abel destacó. Otros padres me preguntaban que desde cuando corría. Yo les dije que era la tercera vez que tocaba un kart en la pista”, relata.

Iglesias nos cuenta que en un mundo en el que los esports cada vez tienen más peso, se ha cruzado con todo tipo de perfiles entre los chavales jóvenes. “Hay gente que a mí me llama la atención, pero seguramente porque estamos en otro nivel generacional, que pasan completamente de la conducción real. Ellos prefieren genuinamente la simulación”. Pese a esto, ha habido casos como el de Víctor Prim, que ha pasado de los esports a probar en las competiciones de rally.

Cuando le preguntamos a Abel sobre qué le gusta más, nos contesta que las dos cosas. Eso sí, cuando le nombramos si le gustaría de mayor ser piloto de Fórmula 1, también lo tiene muy claro: “¡Si me dan un Fórmula 1 lo pruebo!”

Imágenes cortesía de la familia de Abel Torres y Team Fordzilla.

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