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De cómo el experimento Fordham quedó obsoleto: la tele ya no necesita retroiluminación

De cómo el experimento Fordham quedó obsoleto: la tele ya no necesita retroiluminación
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Corría el año 1967, y la popularización de la televisión en las casas hizo preguntarse a Eric McLuhan y Harley Parker, de la Universidad de Fordham, si esta tendría efectos diferentes sobre las personas al compararla con la pantalla del cine. A diferencia de esta última, cuya luz emitida desde un proyector se reflejaba en una lámina blanca (pantalla), la televisión funcionaba mediante retroiluminación. ¿Cambiaba la experiencia la dirección de la luz?

¿Nos afecta a cómo vemos el contenido el tipo de pantalla? Y, de ser así, ¿qué diferencias tenía la televisión de aquel entonces con respecto a las pantallas OLED actuales, además del aumento de calidad y bajo consumo? Así ha evolucionado la televisión a lo largo del tiempo, desde el tubo de vacío a la tecnología OLED que permite el cine HDR en casa, en función de la iluminación.

El experimento de Fordham: ir al cine era diferente a ver la televisión

El experimento de Fordham se llevó a cabo durante dos años, y su metodología era la siguiente. A un conjunto de espectadores se les mostraban dos vídeos (un documental y una película) en formato cine o en formato televisivo. Para uno de los vídeos la reacción fue prácticamente similar, pero para el otro se apuntaron una serie de diferencias en los testimonios recogidos de los espectadores.

La visualidad (efecto de agrado) disminuía para la televisión, cuyos comentarios sobre técnica cinemática eran escuetos y habían sido entregados en menor número. Los comentarios sobre escenas específicas para quienes habían visto la televisión eran menos de la mitad que en la pantalla de cine, y se constató que los animales apenas tenían "presencia", entendida esta como el "poder" transmitido por los caballos y otros animales.

Animales Experimento De Forham

El experimento de Fordham analizaba la diferencia entre retroiluminación y proyección

Curiosamente, aunque la visual se veía mermada, el sentido de participación y evocación sensorial subió 30 puntos para la televisión frente al cine. Los televidentes se sentían más parte de la experiencia, algo que hoy día se mantiene en los hogares con una mayor calidad. De modo que había diferencias notables entre iluminar la pantalla por detrás (retroiluminación) e iluminarla por delante (proyección).

Las pantallas OLED de nuestro tiempo, como las OLED de LG, no utilizan formalmente ninguna de las dos tecnologías, sino que iluminan cada píxel de manera independiente, con cerca de 8,3 millones de puntos de luz que se iluminan por sí mismos. ¿Cómo hemos llegado a este nivel de tecnología? ¿Cómo cambia nuestra percepción?

La aparición de las pantallas de plasma, LCD y LED

Aunque su tecnología fue descubierta y desarrollada en buena medida en la década de los 70, las primeras pantallas de plasma llegaron a nuestros hogares a finales del milenio. Se trató de las primeras pantallas "planas", auténticas maravillas que conseguían alcanzar 840 píxeles y no requerían tubo catódico. Hoy 840 nos parece un número bajo, pero entonces constituyó un récord.

Entre dos paneles de cristal, una serie de celdas que contenían neón, argón y xenón eran excitadas mediante electricidad, haciendo que el gas brillase. Supuso toda una revolución, aunque también el inicio de las pantallas "quemadas" debido a que sobre esta aparecía una suerte de marca de agua permanente:

La aparición de las pantallas de plasma, LCD y LED

Plasma, LCD y LED fueron hitos importantes, aunque limitados

En pocos años a estas pantallas les hicieron competencia unas algo más finas: los televisores LCD. Estos también marcaron un antes y un después, ya que permitían un mayor ángulo de visión. Pero el gran problema de las pantallas LCD no era su apertura visual, sino que los colores oscuros eran generados mediante un método de polarización de la luz, por lo que resultaba imposible ocultar la luz de fondo.

En las pantallas LCD (Pantallas de Cristal Líquido por sus siglas en inglés) los píxeles de color estaban colocados sobre la fuente de luz. Esta retroalimentación, aunque local (no es como la retroalimentación de las pantallas de tubo catódico, aunque su efecto es similar) hacía que la experiencia de ver tonos oscuros o negros fuese muy limitada.

Tras aquello llegaron las pantallas LED, que cambian por completo la percepción del color en la televisión, especialmente para tonos oscuros. Aunque los LED son una evolución de las LCD, hay una diferencia fundamental: se elimina el sistema de retroiluminación para fusionarlo con los píxeles de color.

OLED viene de Organic Light-Emitting Diode, una evolución de la tecnología LED

Es decir, se sustituyen por diodos LED, consiguiendo buenos contrastes, que hemos mejorado con la tecnología OLED (Organic Light-Emitting Diode, o Diodo orgánico de emisión de luz). Recuperando el experimento de Fordham, este carece de sentido en pantallas que no tienen luz ni delante ni detrás de cada celda de color, sino dentro de ellas.

¿Qué supone la tecnología OLED, y qué cambia con respecto al LED?

Lg Oled

Cada uno de los saltos anteriores en la evolución de la televisión supuso un salto cuantitativo en la percepción de cara al televidente. Por supuesto, hay decenas más, como el paso del B/N al color, el aumento de la tasa de barrido, la miniaturización del píxel, la disminución del fondo de la televisión, la bajada en el consumo, LED Quantum, LED nanocell…

Si nos centramos en el modo en que la retroalimentación evolucionó hasta la "endoiluminación" o iluminación propia píxel a píxel toca pasar a hablar de las ventajas en colores oscuros y brillo, entre otros.

Las pantallas OLED ajustan el brillo para orientarse a la gama que el ojo humano capta

Como hemos mencionado previamente, la O de OLED habla de una emisión orgánica, a diferencia de otros modelos del mercado con siglas parecidas, y no es para menos. Gracias a la mejora del uso de la retroiluminación local se consigue una gran calidad en la creación de los negros. Sin un foco blanco detrás, y cargando de brillo el pixel, somos capaces de apreciar con detalle qué hay en las zonas de sombra de una imagen. Eso significa que la pantalla se adapta al ojo humano.

Cuando observamos, por ejemplo, un callejón parcialmente iluminado y parcialmente en sombra, el ojo humano abre o cierra el iris para dejar pasar más o menos fotones en función de si mira a la zona de luz o la zona de sombra. Esto permite un enorme campo de visión que las pantallas de tubo catódico, LCD o LED no poseen, y es uno de los campos en los que las OLED de LG destacan, aunque su corrección es mediante software.

Al poder modificar píxel a píxel el brillo, y al emitir una gran cantidad de nits (candelas por metro cuadrado), las pantallas OLED ajustan la señal de salida mediante técnicas de HDR.

La tecnología HDR es perfecta para las pantallas OLED

Lg Signature

La tecnología HDR (High Dynamic Range) tiene casi varios siglos de antigüedad, cuando dos daguerrotipos eran fusionados para obtener una imagen de mayor calidad, mostrando más niveles de intensidad lumínica en las zonas oscuras de la fotografía, ya se estaba usando HDR.

Gracias a la inclusión del HDR en las OLED los negros quedan mejor definidos

En la captación (rodaje de series o películas) se usan cámaras con mayor tiempo de exposición y apertura, o con archivos RAW intactos, para conseguir el efecto HDR en las televisiones. Esto las permite ajustar la salida. Todo el ajuste se realiza mediante software en la reproducción de las pantallas OLED para que los colores se muestren tal y como los percibe el ser humano.

Esto significa que podemos ver de una sola pasada en el mismo televisor las zonas oscuras y zonas claras de un mismo fotograma, algo imposible en pantallas LCD/LED, cuyo brillo forzaba el color y hacía que los negros parecieran desvaídos (con poca intensidad).

Aunque el experimento de Fordham no pueda ser llevado a cabo entre el cine y la televisión (las OLED no retroiluminan), sí podemos comparar televisores LED Quantum (QLED) con televisores LG OLED. El estudio de neuromarketing de la Universidad Complutense de Madrid sobre la percepción sensorial realizado con 60 estudiantes mostró que los televisores LG OLED incrementaban un 33% la percepción sensorial frente a TV LED Quantum.

Imágenes | Frank Okay, Alexas_Fotos, Reswobslc

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