Hay quien dice poder convertirte en programador desde cero en 10 semanas

Hay quien dice poder convertirte en programador desde cero en 10 semanas

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Hay quien dice poder convertirte en programador desde cero en 10 semanas

Dos meses y medio pueden dar para mucho. Hasta para aprender a programar desde cero y conseguir un trabajo en una empresa tecnológica. Esa es la filosofía de los bootcamps, cursos intensivos de programación de nueve o diez semanas pensados para dotar a las empresas de programadores formados según las necesidades del momento. El concepto surgió en Estados Unidos en febrero de 2012 y aterrizó en España un año más tarde.

Hoy, por ejemplo, Ironhack en Madrid y Barcelona cuenta en su oferta formativa con cursos de programación web y de diseño de interfaces. “Es una formación totalmente orientada a la práctica. Haces tres proyectos antes de acabar y eres productivo en tu trabajo el día uno”, asegura Álvaro López-Cotelo, general manager de Ironhack. López-Cotelo también apunta al hecho de que “se imparten tecnologías que se utilizan en las empresas. La universidad, a menudo y sin generalizar, imparten materias que están obsoletas”.

En Xataka nos preguntamos si realmente diez semanas es un tiempo más que suficiente para que una persona que no ha picado código pueda adquirir los conocimientos necesarios “para salir al mercado a un nivel junior”, tal y como explica Susana Marlo, antigua directora del ya no accesible Tech Talent South, en conversación telefónica, que asegura que su escuela ofrece a los alumnos las herramientas básicas para “aprender a programar o a construir” tu propia aplicación web.

Tech Talent South El equipo de Tech Talent South comenzó a operar el Málaga el pasado mes de septiembre.

Desde la escuela malacitana, tanto Marlo como Sergio Sanz, responsable de expansión internacional, pretenden ser prudentes a la hora de vender las bondades de sus cursos de formación pero sin esconder que su intención es ofrecer a los alumnos una base de conocimiento intensiva y veloz para que pueda tener una primera toma de contacto y decidir si quiere profundizar en el campo de la programación.

“Se te da un primer empujón y unos conocimientos esenciales y prácticos como para que puedas desenvolverte profesionalmente y no te suenen las cosas a chino. En dos meses, por muy intensivo que sea, tienes tiempo que, bien aprovechado, da para mucho porque das clase todos los días”, explica Marlo.

El objetivo del curso pasa tanto por ofrecer una base teórica como, sobre todo, por transmitir conocimientos prácticos a los alumnos. En Ironhack el curso intensivo de nueve semanas cuesta 6.500 euros mientras que en Tech Talent South el montante se quedaba en 3.800 euros. Los primeros se especializan en “Javascript, HTML o CSS” mientras que los segundos optan por Ruby o javascript, “todo ello orientado hacia la programación web”. “El profesor da una clase magistral de no más de una hora en una sesión de tres horas en la que se van intercalando prácticas”, ilustra Sanz.

Ruby es el lenguaje escogido por Tech Talent South para su curso intensivo de programación. (Pexels) Ruby es el lenguaje escogido por Tech Talent South para su curso intensivo de programación. (Pexels)

Según los responsables de Tech Talent South, los profesores “explican un concepto en cuatro diapositivas” para que sean luego los alumnos los que pasen a escribir código. “Así vas sumando y escribiendo”, recalca Sanz, con el objetivo de que el estudiante sea capaz de sacar adelante “aplicaciones web con una complejidad normal”.

Un mercado en el que existe una demanda de programadores. Así lo constataba el verano pasado un informe del portal de empleo ticjob.es en el que se especificaba que un 24% de las ofertas de empleo en el sector de la tecnología eran para cubrir vacantes en ese área concreta.

Esta fuerte demanda llega en un momento en el que se escuchan voces como la de Tim Cook exigiendo que la programación se enseñe a los niños de todo el planeta y cuando en España se calcula que trabajan unos 300.000 programadores pero que todavía existen muchas vacantes que cubrir.

¿Es factible salir al mercado laboral tras 10 semanas de curso?

Uno de los aspectos más llamativos de estos cursos es el reclamo con el que pretenden seducir a los alumnos: que cualquier persona que se apunte a su curso de programación junior pueda encontrar trabajo tras una formación de diez semanas.

“Sales al mercado a un nivel profesional júnior. Necesitarás a alguien que te vaya introduciendo a nivel profesional pero ya ves un abanico enorme de lo que es el pensamiento computacional, de lenguajes como Ruby, Javascript, Python… Te introducimos en todo lo que significa ser desarrollador web y te damos unas bases y cimientos fuertes de lo que significa para gente que empieza de cero”, ilustra Marlo.

Ironhack lleva formando programadores en España desde 2013. Ironhack lleva formando programadores en España desde 2013.

En Ironhack sacan pecho por llevar “cuatro años” nutriendo al mercado de programadores. “Si la gente pasa las pruebas complejas a nivel técnico que les ponen las empresas para entrar es que sirven. Tenemos alumnos en empresas como Carto, Cabify, Telefónica o El Corte Inglés”, argumenta López-Cotelo.

Desde Xataka nos hemos puesto en contacto con diferentes agentes que nos puedan dar una visión de conjunto respecto a los pros y contras de un curso intensivo de estas características.

José Martín-Corral, recruiter en Carto donde en la actualidad cuentan con algunos antiguos alumnos de Ironhack, cree que estos cursos “permiten acceder al mundo del desarrollo a gente que de otra manera no se lo habría planteado y que ve más fácil hacer un curso de nueve semanas que una formación profesional o una carrera".

Empresas como Carto, en la imagen, se nutren de programadores surgidos de bootcamps. Empresas como Carto, en la imagen, se nutren de programadores surgidos de bootcamps.

Martín-Corral cree que el nivel adquirido "pasados cinco o diez años" es el de alguien salido de una carrera. "Un curso no te prepara igual que dos, cuatro o cinco años de formación pero sí les da las herramientas necesarias para empezar a trabajar. La experiencia trabajando es muchísimo más valiosa que cualquier curso”, opina.

Si trasladamos la pregunta a la academia o a un alumno recientemente salido de una formación profesional, la respuesta es dispar. Para Borja Fernández, programador de aplicaciones web y videojuegos que hace un par de años completó una formación profesional superior, “los intensivos de varias semanas deberían ser suficientes para cualquiera que sea virgen en la programación”.

Fernández cree “posible” aprender un lenguaje con un framework (el conjunto de herramientas pensadas para realizar trabajos concretos en un lenguaje específico) en esas diez semanas. “Ser junior implica que necesitas un periodo de adaptación al proyecto relativamente largo en comparación a un senior o a un analista”, ilustra. Y resalta la importancia de tener “una base de conocimiento, digamos mínima, para comprender la estructura completa del proyecto” y poder así centrarse en el desarrollo según las necesidades del momento.

Borja Fernández, en su estudio de trabajo. Borja Fernández, en su estudio de trabajo.

Pablo Moreno, subdirector académico de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de la Universidad de La Rioja, cree que ese periodo de tiempo es exiguo para transmitir tanto conocimiento: “Tienes que aprender dos cosas, cómo coger un problema complejo y dividirlo en trozos pequeños para luego diseñar y estructurar un programa. Para aprender todo eso y asimilarlo se requiere algo más que diez semanas”.

Este profesor asegura que un curso intensivo puede ser útil para desarrollar “pequeños programas de 100 o 200 líneas de código sin atacar problemas complejos” pero cree que son necesarios “uno o dos años para el público general”. Según Moreno, “un lumbreras podría estar dándolo todo en seis meses”.

¿Competencia para la Universidad?

La pretensión de los responsables de Ironhack o Tech Talent South no pasa tanto por hacer sombra a los estudios universitarios sino por convertirse en una alternativa veloz para esas personas que quieren probar de primera mano lo que supone el oficio de programador sin verse obligados a invertir cuatro o cinco años de carrera.

“Queremos quitar el miedo a la barrera de la programación. Cuando te plantas ante un estudio formal en Universidad o FP estás hablando de cuatro o cinco años en el primer caso o dos en el segundo. Aquí, en dos meses lo tienes claro”, afirma Sanz.

Los responsables de Tech Talent South afirman que con el curso intensivo se puede acceder a un puesto de programador junior. (Pexels) Los responsables de Tech Talent South afirman que con el curso intensivo se puede acceder a un puesto de programador junior. (Pexels)

Marlo explica que han importado el modelo de una escuela que funciona en Estados Unidos que cuenta con 2.000 alumnos en una docena de centros. Ironhack comenzó en Madrid, y de ahí ha saltado a Barcelona, Miami, París y México.

Preguntado al respecto, Moreno sí que cree que algo falla en la formación universitaria a la hora de dotar a los alumnos de herramientas para poner en práctica sus conocimientos desde las primeras asignaturas.

“Se peca un poco de no arrancar con algo pequeño y rápido para luego sentar las bases. Con eso se podría evitar la alienación de los alumnos que entran en primero porque, si no, hay muchas matemáticas y física antes y hay que adelantar las partes más excitantes para que les pique el gusanillo y la pasión por la programación”.

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