Antes escondíamos el PC, ahora queremos que todo el mundo lo vea

Antes escondíamos el PC, ahora queremos que todo el mundo lo vea
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¿Os acordáis de vuestro primer ordenador? Yo sí. No recuerdo los componentes exactos porque por aquellos entonces lo usaba para hablar por el chat de Terra y jugar a un juego de ajedrez tela de chulo del que no he vuelto a saber nada. También recuerdo que me importaba más bien poco la torre, tanto que estaba debajo del escritorio, lejos de mi vista, porque a nadie le importa una torre gris de plástico cerrada a cal y canto.

Ahora, salvo excepciones, las torres están para enseñarlas. Se siguen haciendo torres de oficina y sin mayores pretensiones, con sus tapitas de color gris, sin luces, sin una entrada de aire espectacular (porque tampoco lo requieren los componentes que montan), sin un lateral de cristal templado que deje ver la gráfica y la refrigeración líquida... Pero basta con echar un vistazo a las principales tiendas de informática para descubrir que lo que antes de ocultaba ahora está hecho para lucir, y si nos paseamos por Instagram, Reddit o TikTok, veremos que, efectivamente, ahora queremos lucir nuestro setup.

Ponte la torre en el escritorio hombre, que para algo tiene RGB

 

En mi opinión, que nos guste lucir la torre tiene varios motivos. El primero es que los componentes lo piden. Desde hace un buen puñado de años hemos visto a los fabricantes montar LEDs RGB en casi todos los componentes. ¿Quieres luces? Pues toma luces en los ventiladores, en el disipador de la CPU, en la memoria RAM y si te pones hasta en la propia gráfica. Es más, si compras los míos los vas a poder controlar todos a la vez y hacer juegos de luces tela de chulos para tu ordenador. Y esto os lo dice alguien que empezó sin querer luces RGB en su PC y ha acabado poniéndolas donde ha podido.

Lo cierto es que no termino de entender de dónde viene este tema de las luces RGB. Imagino que es una cuestión de hacer el PC más personal, de poder ponerlo del color que quieras. Al fin y al cabo, la torre será negra, gris, blanca o roja, pero el RGB te permite elegir entre 16,8 millones de colores, así que el abanico de opciones es amplio. Eso, o que la ciencia ficción y la estética cyberpunk nos han llevado hasta aquí, claro, o que teniéndola encima del escritorio coge menos polvo que cerca del suelo, que también puede ser.

Eso me lleva al segundo motivo: ya que tienes un ordenador que, de alguna forma, te representa, estaría feo dejarlo debajo del escritorio, ¿no? Pues lo ponemos encima para que se vea. Eso, evidentemente, supone tener un escritorio amplio, con espacio suficiente para poner la torre, el monitor (con RGB, of course), el ratón, el teclado mecánico y la alfombrilla XXL, todo a juego. Ahora ya no tienes un ordenador, tienes un setup personal, algo tuyo, algo que merece la pena lucir.

 

Al final, todo esto redunda es una especie de mito: el del ordenador gaming. ¿Puedes conseguir un rendimiento excelente en juegos sin luces de ningún tipo, dejando el ordenador debajo del escritorio y con una torre sin cristal? Por supuesto. Pero echa un vistazo a las comunidades de PC gaming que hay por Internet y verás qué es lo que se lleva: luces, refrigeraciones líquidas custom que dan vértigo, una estética bastante agresiva por lo general... PC Gaming Master Race en su máximo esplendor.

Aquí estamos pecando de una generalización: que solo se enseñan los ordenadores gaming y que los ordenadores de trabajo son aburridos. Pues nada más lejos de la realidad. Hay setups con torres sin RGB que son pura fantasía, incluso algunos que apuestan por el minimalismo, por desmontar la torre y poner las piezas en la pared... Ideas hay para todos los gustos y colores.

 

Y es curioso, porque la torre no deja de ser uno de los elementos más grandes y pesados del setup. Alguien que busque la practicidad quizá podría esgrimir que lo más útil sería tenerla debajo del escritorio para aprovechar ese espacio o, simplemente, dejarlo libre para dar sensación de amplitud. Pero claro, luego ves las torres, que ya no son solo un almacén de componentes, sino que son todo un elemento de diseño, y piensas "¿de verdad voy a esconder esta cosa bonita bajo el escritorio?".

En cualquier caso, mi opinión es que la tecnología ya forma parte de nosotros. Después de todo, lo que antes podría considerarse una simple herramienta de trabajo ahora puede considerarse como una extensión de nosotros mismos. El ordenador no solo sirve para leer PDFs y hacer Excels, sino que permite diseñar, crear, jugar, hacer streaming, compartir, es algo personal, algo nuestro y algo que podemos enseñar para expresarnos. Y eso es bonito.

Este artículo forma parte de una sección semanal de Jose García dedicada a abordar la tecnología desde un punto de vista más distendido, personal e informal que publicamos en Xataka todos los sábados.
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