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El 'vaping' llega a los adolescentes y enciende las alarmas
Medicina y Salud

El 'vaping' llega a los adolescentes y enciende las alarmas

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Tras su invención en China a comienzos de siglo, los cigarrillos electrónicos experimentaron un bum mundial debido a una mezcla de curiosidad, marketing y falta de regulaciones y estudios científicos. Hoy estos se cuentan por cientos, aunque los investigadores no se ponen de acuerdo: mientras algunos aseguran que es una puerta de entrada al tabaco, otros defienden que vaporear (del inglés, 'vaping', en referencia al vapor que se inhala) es más sano. Mientras tanto, los adolescentes parecen atraídos por esta nueva forma de fumar, que consideran más barata, accesible y segura.

El último estudio fue publicado este año en la revista PLOS ONE con una conclusión clara: los cigarrillos electrónicos no son demasiado efectivos para dejar el tabaco… pero sí para captar a nuevos fumadores, en especial entre jóvenes adultos y adolescentes. En el trabajo, investigadores del Centro de Cáncer Norris Cotton cuantificaron en 1,5 millones de años de vida los perdidos en 2014 debido a ello.

Es algo similar a lo que concluyen estudios como este publicado en la revista Tobacco Control en 2017. “Mientras que es demasiado pronto para saber los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos sobre la salud, hay un descubrimiento que cuenta con gran evidencia: el vaporeo entre adolescentes es un fuerte vaticinador del posterior uso de tabaco”, explica a Xataka el investigador de la Universidad de Michigan (EEUU) y coautor del estudio, Richard Miech.

El estudio de Miech no es el único que ha encontrado en el último año una relación significativa entre el uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes y su transición al tabaco. El investigador cita al menos siete ejemplos: “Todos empezaron con niños que nunca habían fumado y los siguieron durante un año. De entre ellos, aquellos que vapearon tenían tres veces más posibilidades de experimentar con cigarrillos al cabo de un año”. Los resultados fueron similares para los jóvenes estadounidenses, canadienses y británicos.

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Mark Conner es un investigador de la Universidad de Leeds (Reino Unido) que también ha estudiado la posible transición desde el vaporeo al tabaco entre los más jóvenes. "A los adolescentes les atrae [el cigarrillo electrónico] por su bajo precio, su disponibilidad, diversidad de sabores y la percepción de que son menos dañinos", explica.

No todos los profesionales defienden el papel de los cigarrillos electrónicos como puerta de entrada hacia el tabaco. Entre ellos se encuentra Carmen Escrig, Coordinadora Internacional de la Organización de Médicos en Apoyo del Vapeo y de los Cigarrillos Electrónicos (MOVE): “Si miras las tasas de tabaquismo de Reino Unido, donde se promociona el vaporeo para dejar de fumar, ves que están cayendo incluso entre los jóvenes. Si esa teoría fuera verdad aumentarían”. Por ello, considera que las estadísticas de los estudios publicados "están mal analizadas".

El propio Miech analizó esa relación en otro de sus estudios, publicado el año pasado en la revista BMJ a partir de más de encuestas a más de 2.000 adolescentes ingleses. Los autores pedían cautela a la hora de atribuir causalidad a los resultados y admitían que, efectivamente, aunque el vaporeo ha aumentado en Reino Unido, el tabaquismo no deja de caer.

“Podría darse el caso de que los niños que vaporean estén interesados en el tabaco y fueran a fumar de todas formas, así que es importante tener en cuenta posibles confusiones”, explica Miech. Se refiere a confusiones como el riesgo percibido, la susceptibilidad al tabaco, el uso de otras substancias, la historia familiar, la rebeldía, ansiedad, impulsividad y un largo etcétera. El investigador asegura que todos estos factores se han tenido en cuenta en revisiones como esta publicada en JAMA Pediatrics… “y aun así el uso de cigarrillos electrónicos es un vaticinador de futuros fumadores”.

Reducir muertes a cualquier coste

Más allá del nombre, los cigarrillos electrónicos no contienen hojas de tabaco que inhalar por combustión, sino un líquido de vaporeo que contiene principalmente propilenglicol, glicerol, sustancias aromáticas y, en ocasiones y en concentraciones variables, nicotina. En el último año ha surgido una alternativa que sí lleva tabaco, aunque lo calienta en lugar de quemarlo; un "concepto completamente distinto", en palabras de Escrig, que requerirá su propia regulación e investigaciones.

Si los más jóvenes vaporean, y al margen de que esto sea una puerta de entrada hacia el tabaco o no, la otra gran pregunta es cómo afectan los cigarrillos electrónicos a la salud. Los estudios independientes muestran que los cigarrillos electrónicos son una “potencial fuente de exposición” a metales tóxicos, como el plomo, y a otros que resultan peligrosos al ser inhalados, como el zinc.

En este punto entra el juego el debate sobre la llamada reducción de daños: las muertes anuales debidas al tabaco se cuentan por millones y cualquier producto que ayude a reducir el número de fumadores salvará vidas, aunque no sea inocuo. Es lo que defiende un artículo publicado este 2018 en la revista Annual Review of Public Health, que apuesta por minimizar el mal causado por la nicotina.

"El Real Colegio de Médicos de Reino Unido sitúa el perfil de riesgo de los cigarrillos electrónicos en un 95% más seguros que el tabaco”, recuerda Escrig. El problema, según Miech, es que esa sensación de seguridad es uno de los motivos que atraen a los adolescentes hasta el vaporeo. “El 75% de los estudiantes de 17 años piensa que fumar un paquete de cigarrillos al día es un enorme riesgo, frente al 16% que piensa lo mismo del uso regular de cigarrillos electrónicos”, comenta en relación a los datos de jóvenes estadounidenses del estudio Monitoring the Future.

Miech opina que señalar que los cigarrillos electrónicos son menos dañinos es una falacia: “Si la referencia para comparar es el tabaco, es difícil pensar en un producto legal para consumo humano que no sea mejor”. Por eso se muestra tajante: “Deberíamos hacer todo lo posible para restringir el acceso a los cigarrillos electrónicos a los jóvenes. Es posible que sean útiles para los adultos que quieran dejar de fumar, pero para ellos veo poco beneficios”.

Aun así, Conner considera que el vaporeo puede ayudar a los adultos, pero sí muestra dudas respecto a su uso entre adolescentes. "Existen evidencias de que los cigarrillos electrónicos favorecen el paso al tabaco, así que en este caso deberían ser tratados como tal, estableciendo una edad mínima, restringiendo la publicidad e incluso prohibiendo la venta de sabores que atraigan a los más jóvenes".

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