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Cómo será el mundo cuando los que no hemos cumplido los 40 vivamos 100 años
Medicina y Salud

Cómo será el mundo cuando los que no hemos cumplido los 40 vivamos 100 años

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En 2016 se publicaba el libro 'La vida de 100 años: Vivir y trabajar en la era de la longevidad'. Este título de Lynda Gratton y Andrew Scott, profesores de administración y economía en Londres y Oxford, respectivamente, pintaba un futuro un tanto alarmante, donde los "hijos" de los países más desarrollados alcanzarán los cien años de vida con facilidad, algo que no tiene por qué ser bueno. De hecho, ese es el planteamiento: si no somos conscientes de las consecuencias de este hecho, seremos esclavos de ellas. ¿Qué dice esta obra? ¿Y qué tiene de veraz? ¿Cómo será un futuro lleno de gente con más de cien años?

Los que no hemos cumplido 40 viviremos 100 años

El pasado mayo, la OMS anunciaba que España es el tercer país con mayor esperanza de vida, por detrás de Singapur y Japón, y alcanzando una media de 76,2 años. Cada vez somos más viejos, según los datos, y aquellos que todavía no hemos sobrepasado los cuarenta años tenemos una alta probabilidad de superar los 100 años de vida, si continúa aumentando la longevidad como hasta ahora, según un estudio realizado por el Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela de Salud Pública del Imperial College en Londres y la OMS.

Estos datos se obtienen a partir de varios valores como son la mortalidad en proporción o la edad, por ejemplo. La esperanza de vida estimada, por tanto, indica los "años que un recién nacido puede esperar vivir si los patrones de mortalidad por edades imperantes en el momento de su nacimiento siguieran siendo los mismos a lo largo de toda su vida", citando la definición.

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Se estima que en los últimos 100 años, la esperanza de vida ha aumentado en varias décadas, desde los treinta o cuarenta años hasta los ochenta actuales en los países desarrollados. Esto, que parece una buena noticia, en realidad tiene unos tintes preocupantes, especialmente si hablamos de economía y futuro.

Así lo describían los autores del citado libro, expertos en estos temas: si no somos conscientes de lo que va a suponer tener a una población eminentemente mayor, los sistemas económicos no podrán soportarlo y colapsarán. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, lo advertía también hace unos meses. El futuro de España no podrá soportar las pensiones. Por tanto, sí, seguramente muchos de los que no hemos cumplido los cuarenta llegaremos a los cien años. Pero ¿qué futuro nos espera?

¿Dónde está el problema?

Actualmente, explican expertos como Gratton y Scott, tenemos una concepción de vida dividida en tres etapas: educación, trabajo y jubilación. Pero esta concepción no tiene más que unas décadas en las cuales, además, la esperanza de vida ha aumentado de una manera imprevisible en este tiempo. Por tanto, no es de extrañar que nos encontremos ante un planteamiento sorprendente y fuera de todo plan.

Pero seamos más concisos: ¿qué problemas nos encontraremos? En concreto, la OCDE informaba, por ejemplo, que según el plan actual de pensiones, para 2061 reducirá la tasa de las pensiones al 46% en el peor de los casos, del 81% actual. Es decir, se cobrará la mitad menos de lo que cobra actualmente un pensionista. En el mejor, la reducción será menor, pero también notable.

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Esto se debe, grosso modo, a la aplicación actual de la ley, que la entrada al mercado laboral es a la edad de 20 años, lo que le permitiría jubilarse con la pensión completa a los 65 años en 2061. De aquí se sacan las estimaciones del dinero cotizado y del que se necesitará en el futuro. Pero esto no solo influye a la política administrativa de España. El resto de países se enfrentan al mismo problema: cada vez menos trabajadores que aporten dinero para las crecientes pensiones de una sociedad más longeva.

Si una persona que vive 100 años se jubila en torno a los 67, debería disfrutar de una manutención estatal durante 30 años

Según las leyes actuales, si una persona que vive cien años se jubila en torno a los sesenta y cinco o sesenta y ocho años, debería disfrutar de una manutención estatal durante treinta o cuarenta años, casi un tercio de su vida total. Esto supone un mayor gasto en sanidad, en servicios sociales, en servicios públicos... Según la OCDE, nuestro país tendrá en 2050 la segunda mayor tasa de dependencia del mundo, lo que significa que dentro de tres décadas habrá más de setenta pensionistas por cada cien habitantes en edad de trabajar, algo que se plantea insostenible.

¿Y cómo lo solucionamos? La natalidad tampoco podrá compensar una población cada vez más vieja, porque es como "la pescadilla que se muerde la cola" en un mundo cada vez más superpoblado: a más nacimientos, más jubilados futuros, por lo que necesitaremos más gente en edad de trabajar, y así sucesivamente hasta alcanzar niveles de población insostenibles. Por tanto, necesitamos otra solución.

Cómo vivir más y mejor

Volvemos al libro con el que encabezábamos el artículo por una sencilla razón: Gratton y Scott han hecho uno de los análisis más pormenorizados de la situación, desde un punto de vista económico y sociológico, hasta la fecha. Y según su opinión, como expertos, la única solución viable es aprender a vivir más tiempo. Es decir, romper con esta visión en tres etapas, muy arraigada en nuestra sociedad, y pensar en un futuro con diversos estadios laborales.

Dicho futuro considerará, explican, una vida laboral más elongada. Por tanto, hace falta una población concienciada con una vejez más activa o, cambiando radicalmente la forma de pensar, una juventud más elongada, lo que algunos autores, como Robert Pogue Harrison, de la Universidad de Stanford, denominan juvenescencia. También supone la creación de nuevos puestos de trabajo acordes con las capacidades de personas de mayor edad. Por supuesto, esto implicará a las empresas y a los Gobiernos, quienes deberán proporcionar un tejido laboral capaz de soportar a la población en edad creciente.

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Financiar una vida más longeva no es posible, ni económica ni socialmente, sin proporcionarle una oportunidad a una población cada vez más mayor

Financiar una vida más longeva no es posible, ni económica ni socialmente, sin proporcionarle una oportunidad a una población cada vez más mayor. La organización de Séniors Españoles para la Cooperación Técnica, o Secot, tiene como objetivo este cambio: darle la oportunidad a las personas consideradas mayores a revalorizar su tiempo y su esfuerzo fomentando la creación y mantenimiento de puestos de trabajo para personas jubiladas. También promueven el emprendedurismo de personas mayores con la intención de ampliar el rango de opciones a las que puede acceder una persona mayor.

En definitiva, la idea es aprender a vivir más tiempo pero mejor. Y para ello, explican los autores y otros expertos, no podemos quedarnos de brazos cruzados, esperando a que nos resuelvan la vida. Esto no será posible porque el tejido económico no podrá soportarlo durante muchos años más. En vez de eso, proponen, ahora es el momento de redirigir nuestras capacidades pensando en poner en valor nuestra etapa de senectud. Solo así, explican, podremos optar por un futuro mejor, más sabio, y más feliz para todos.

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