La legislación 'antiVTC sigue en el limbo: el Congreso aprueba el decreto, pero abre la puerta a más cambios

La legislación 'antiVTC sigue en el limbo: el Congreso aprueba el decreto, pero abre la puerta a más cambios

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La legislación 'antiVTC sigue en el limbo: el Congreso aprueba el decreto, pero abre la puerta a más cambios

El pleno del Congreso de los Diputados ha convalidado este jueves el real decreto ley que limita las licencias VTC. La norma, que habilita a las comunidades autónomas y los ayuntamientos para regular las autorizaciones con las que operan servicios como Uber o Cabify, se tramitará como proyecto de ley estando abierta a enmiendas.

La convalidación ha sido posible gracias a los 177 votos favorables que ha obtenido por parte de los diputados del PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDeCat, Compromís, Coalición Canaria y EH-Bildu. En contra de la misma han votado las 164 señorías del PP, Ciudadanos y Foro Asturias. Ha habido dos abstenciones, las de los dos diputados de UPN.

La luz verde dada a la convalidación del decreto para regular los VTC tiene matices: la norma se abre al debate político

La decisión tomada por el pleno de la cámara supone una victoria para el Gobierno y los taxistas, aunque la luz verde dada tiene matices. Porque no solo se ha respaldado la convocación, sino también la tramitación del detector como proyecto de ley y esto abre la puerta a posibles modificaciones del texto a lo largo de los próximos meses.

La victoria del taxi no está asegurada: el real decreto ley se abre a posibles cambios

Hemiciclo del Congreso de los Diputados Hemiciclo del Congreso de los Diputados. (Presidencia de la República Mexicana [CC BY 2.0]).

La convalidación del real decreto ley concebido para que la regulación de las licencias de vehículos turismo con conductor pase a manos de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, una demanda recurrente en las manifestaciones y protestas del sector del taxi, ha estado en el aire hasta el momento de la votación. Antes de someterse al pleno, el Gobierno solo sumaba 157 apoyos, insuficientes para sacar la norma adelante.

Esta dificultad fue salvada, aunque no el modo de tramitación legislativa más problemático para el Ejecutivo de Pedro Sánchez: el proyecto de ley. José Luis Ábalos, ministro de Fomento, ha pedido a los grupos durante su intervención en el pleno evitar esta vía. "Vamos a pudrir este asunto manteniendo la incertidumbre. Los ayuntamientos pueden regular desde ya al sector, de hecho ya deberían estar haciéndolo", ha asegurado.

La tramitación como proyecto de ley puede terminar con el refuerzo o la debilitamiento de los efectos del decreto que regulará los VTC

La petición del ministro no ha tenido el efecto deseado y, como venimos diciendo, el decreto se va a convalidad como proyecto de ley y esto significa que tanto los grupos políticos presentes en el Congreso como las comunidades autónomas, implicadas en sus efectos, podrán presentar enmiendas que modifiquen el texto actual. Y se espera que abunden tanto para reforzar el decreto como para diluir su intencionalidad.

Lo que sigue en la guerra taxi-VTC

Un taxi pasando por la Puerta de Alcalá de Madrid Un taxi pasando por la Puerta de Alcalá de Madrid.

Si algo está claro es que, de nuevo, la guerra entre taxi y VTC se decidirá en los despachos. Pese a que la convalidación del real decreto ley implica la habilitación de las comunidades autónomas y los ayuntamientos para controlar las VTC, esta regulación no se podrá producir hasta dentro de cuatro años, cuando termine la moratoria establecida en la norma.

Hasta el momento, lo único que podrán hacer los ayuntamientos será instaurar reglamentaciones menores a los vehículos turismo con conductor. Y siempre con la normativa actual en la mano.

Las medidas contempladas en el actual texto pueden terminar en saco roto por la aprobación de enmiendas

Pasados los cuatro años, en 2022, será efectivo el traspaso de competencias. Será a partir de entonces cuando las licencias VTC actuales únicamente permitirán operar en al ámbito interurbano. No se podrá prestar servicio por parte de estos vehículos con origen y destino dentro de una misma ciudad, como hasta ahora.

Para poder llevar a cabo este tipo de actividad será necesario recibir una segunda licencia por parte de los ayuntamientos, una urbana, que estará regulada directamente por las ordenanzas municipales de cada ciudad y, a su vez, por las normativas de cada comunidad. De facto, los consistorios podrán establecer concretamente el número de coches de Uber y Cabify en sus calles. Pero los efectos del decreto no acabarían ahí.

Tanto el sector del taxi como el de los VTC quieren impulsar medidas que decanten los efecto del decreto a favor de su actividad

Porque en el caso de que existan comunidades autónomas no quieran asumir las competencias regulatorias, pasados los cuatro años de periodo de transición, igualmente sufrirán los efectos del decreto: no podrán realizar carreras que comiencen y terminan dentro de una misma ciudad. Y sin nadie que dé segundas licencias para la actividad urbana, esta no se podrá dar. En la práctica, el fin de los VTC tal y como los conocemos.

No obstante, resulta más que previsible la presentación de enmiendas al proyecto de ley que desarrollar el decreto y todas estas medidas pueden terminar en saco roto. Tanto el sector del taxi como el sector de los VTC han anunciado que impulsarán enmiendas que decanten los efectos del real decreto ley del Gobierno a su favor, y varios grupos parlamentarios han defendido este tipo de tramitación porque no están de acuerdo con la actual redacción de la norma. En los próximos meses veremos cómo queda.

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