Uber pierde 3.003 millones al año: en su salida a bolsa declara jugarse la rentabilidad en parte si consigue el coche autónomo

Uber pierde 3.003 millones al año: en su salida a bolsa declara jugarse la rentabilidad en parte si consigue el coche autónomo
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Un par de semanas después de la salida a bolsa de su mayor competidor (Lyft), Uber se prepara para hacer lo propio en mayo, en lo que posiblemente sea la salida más esperada del año de una tecnológica. El Financial Times señala, basándose en "fuentes cercanas a la compañía", el día 10 de dicho mes como fecha elegida.

Si bien aún tiene que revelar el precio inicial previsto de la oferta pública, la publicación del preceptivo folleto informativo ha permitido que el mercado conozca ya cuáles son las perspectivas con las que opera la compañía, así como otros datos que no eran públicos hasta ahora, como las pérdidas operativas de 3.003 millones de dólares que la compañía experimentó el año pasado.

O, más sorprendentemente aún: el aviso, en el capítulo de riesgos del folleto, de que quizá nunca llegue a ser rentable.

En definitiva, pese a poder exhibir otras buenas cifras (como lograr, en sólo una década, estar presente en 700 ciudades de todo el mundo, cosechar 91 millones de usuarios y ostentar un 65% de cuota de mercado en América, Europa, Australia y Nueva Zelanda), Uber se está jugando todo su futuro a una carta: el éxito de sus vehículos autónomos. E incluso en ese campo, procura ser cauto y no excitar las expectativas.

"Nuestro éxito vendrá de una ejecución estelar de nuestros planes y de la fortaleza de la plataforma que tanto nos ha costado construir".

Para cumplir dichos objetivos, la compañía invirtió el año pasado 457 millones de dólares en I+D+i dedicado a crear coches autónomos, vehículos voladores (también llamados eVTOLs, de 'electric vertical takeoff and landing') y otros "programas de tecnología".

Pero esa cifra representa únicamente el gasto de Uber ATG (Advanced Technologies Group), la filial fundada en 2015 que desarrolla tanto los coches autónomos de la compañía como su vehículo volador Uber Elevate, y que en cuatro años ha pasado de emplear a 40 investigadores a contar con 1000 empleados.

Sin embargo, el gasto total de la compañía en investigación durante 2018 fue del triple y ascendió hasta los 1.500 millones de dólares.

Uber no prevé deshacerse de sus conductores en un futuro cercano

Así, Uber deja claro su convicción de que los vehículos autónomos constituirán a largo plazo una parte importante de su oferta. Sin embargo, el documento también deja entrever un tono más conservador sobre el modo y los tiempos en que los vehículos autónomos irán ganado peso en su oferta, apostando por un largo período de "autonomía híbrida" que le haga depender todavía por un tiempo de conductores humanos para el grueso de sus operaciones.

De hecho, Uber asevera que incluso una vez que despliegue sus VTCs autónomos seguirá necesitando conductores humanos para hacer frente a situaciones que "involucren tráfico denso, rutas complejas, o condiciones climáticas inusuales", así como para dar servicio a eventos con gran afluencia de público que superen la capacidad de su flota de vehículos autónomos.

"Los conductores son, por tanto, una ventaja fundamental y diferenciador para nosotros y seguirán siendo socios valiosos para nosotros a largo plazo"

El folleto de Uber también repasa sus acuerdos de colaboración con fabricantes de coches. Con algunos, como Toyota y Volvo, el acuerdo consiste en adquirir coches de dichas compañías para su propia flota, integrándoles la tecnología de conducción autónoma que Uber ATG está desarrollando.

Con otros ha acordado introducir en su flota coches con tecnología autónoma ajena, como la de los coches de Daimler.

Vía | TechCrunch

Imagen | Uber

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