Estos son los productos que compran los coleccionistas de tecnología españoles

Estos son los productos que compran los coleccionistas de tecnología españoles

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Estos son los productos que compran los coleccionistas de tecnología españoles

Videoconsolas, sí. Pero también muchos otros objetos que caben en el gran cajón de la tecnología y la informática. Un ordenador con Windows 3.1. El primer iPod. Uno de los primeros móviles Motorola que salieron al mercado. Una consola de edición limitada.

¿Qué objetos guardan como verdaderos tesoros los coleccionistas de tecnología en España? ¿Y cuáles son aquellos que desearían tener? ¿Cuánto dinero están dispuestos a pagar por estas reliquias?

Coleccionamos aquello que amamos

Tanto desde la asociación RetroAcción (organización estatal que aglutina a más de 30 personas) como desde la web TodoColección tienen claro que, a nivel particular, lo que más se suele coleccionar son las videoconsolas y, en general, todos aquellos productos con los que los usuarios han tenido una “vinculación afectiva”.

Nintendo

“La compra venta de ordenadores de los 80 y 90 suele ser algo más puntual”, detalla Wenceslao Fernández Vázquez, de TodoColección. “Sin embargo, en videoconsolas y juegos el mercado es mucho más amplio”.

Además, muchos coleccionistas se decantan por aquellos productos que marcaron su infancia y adolescencia. Y cuanto más éxito de ventas fueran en su momento, más fácil encontrar coleccionistas de estos objetos. Por eso, es más fácil encontrar a día de hoy un modelo del ordenador Spectrum que del Amstrad, según RetroAcción.

Los coleccionistas no suelen confesar cuánto dinero han pagado por algunas de sus piezas

Josep Miguel Flexas cumple el perfil detallado más arriba. Flexas se considera a sí mismo un coleccionista reciente y confiesa que su pasión es “recuperar para su uso microordenadores de la época de los años 80”. Por eso, solo adquiere microordenadores, a los que intenta reparar y volver a poner en funcionamiento.

“Soy coleccionista desde este último año, cuando he empezado la labor de recuperación de micros, aunque llevaba varios años intentando recuperar los micros que tuve en mi época de juventud”, asegura. La culpa de esta afición la tiene, según él mismo, su amigo Artur. “Nos solemos avisar sobre posibles ofertas que salen en el mercado. Si conocemos que alguien está buscando algo y vemos algún vendedor, solemos compartir información”.

Josep Josep Miguel Flexas, coleccionista de tecnología

Según los datos que nos ha facilitado TodoColección, las ventas de ordenadores antiguos ha crecido un 22% respecto al año pasado (al menos en su página web), mientras que las de juguetes y videoconsolas crece un 14% , siendo Commodore y Atari las que más suben (8% y 9% respectivamente).

Nadie quiere coleccionar impresoras

Los productos que compran y venden los coleccionistas de tecnología son muy dispares. Algunos de los más codiciados van desde una Nintendo Game&Watch con Mario the Juggler a un portátil Nixdorf Computer pc-01 con impresora incorporada o un antiguo Amstrad PC1512 DD (que incluye impresora, discos flexibles e instrucciones).

Se suele coleccionar aquello que ha marcado la niñez o adolescencia

Sí, también puedes encontrar una rara impresora copiadora Polaroid del año 1967, pero ésta parece ser la excpeción. Eduardo Mena, socio de RetroAcción y profesor de la escuela de ingeniería y arquitectura de la Universidad de Zaragoza, es también responsable del Museo de Informática Histórica. Mena nos explica que rara vez se coleccionan impresoras y que en su museo no se suelen aceptar estos objetos, salvo que sean cosas muy raras.

Pero, como las meigas, haberlos hay que coleccionan también estos objetos. “En el coleccionismo de tecnología no hay un único patrón. Hay gente que colecciona de todo y otros que se decantan por un tipo de producto muy concreto”, asegura Mena, quien confiesa que hay miembros de la asociación que tienen verdaderas colecciones privadas y personales en casa. Eso sí, considera que “hay tantas cosas que se pueden coleccionar en tecnología que es imposible tener de todo y bueno”.

Mih Museo de Informática de Zaragoza

Por ejemplo, Fluxas no se considera un coleccionista en el más puro sentido de la palabra. “No compro los equipos que adquiero para atesorarlos ni con la finalidad de que más adelante se vayan a revalorizar. Mi objetivo es más sentimental, recuperar esos viejos equipos que nadie está usando, para intentar ponerlos en marcha de nuevo y poder volver a jugar y sentir sensaciones de hace 30 años o más”.

En esta pasión quizá influye el hecho de que es programador de profesión. “La satisfacción que te da el poder trastear con un equipo de estos no te lo da un PC actual”, asegura. “Para hacer cualquier cosa medianamente interesante y rápida, debes bajar el inframundo y programar con Código Máquina. Es la única manera de poder conseguir que ese programa que tienes en mente funcione en una capacidad de 64Kb y un micro de 4Mhz. Estamos hablando de una potencia 300.000 veces menor a cualquier PC con un i7 de hoy en día”.

Vale lo que estés dispuesto a pagar

En las subastas de arte los coleccionistas están acostumbrados a pagar verdaderas millonadas por algunas obras. ¿Cuánto dinero se mueve en el coleccionismo de tecnología?

Básicamente, lo que cada uno esté dispuesto a pagar. “Tenemos a una persona que es, junto a otro usuario, el único que tiene una determinada consola en España, de las que se vendieron muy pocas unidades. ¿Qué precio tiene eso?”, se pregunta uno de los responsables de la asociación RetroAcción.

Mena Retro Eduardo Mena, socio y directivo de RetroAcción

El mercado de segunda mano es el lugar al que acudir para encontrar estos productos antiguos. Más concretamente, este miembro de RetroAcción nos habla de eBay (quien no ha respondido a nuestra solicitud de información) como el lugar al que más se acude. La disparidad de precios por cada producto puede ser muy grande. Algo en lo que influye no solo el valor sentimental que le otorgue el dueño, sino también factores como si tiene el embalaje original, si funciona, si está en buen estado, etc.

A veces los productos más cotidianos, como un CD, pueden acabar siendo piezas de museo

¿Es caro ser coleccionista de microordenadores? Normalmente no suelen ser demasiado caros “al no ser objetos de valor”. Esto permite que se puedan adquirir buenos equipos que funcionen (normalmente sin las cajas) por 40 o 50€. “Si las cajas están en buen estado la cifra puede subir algo más, pero normalmente por debajo de 100€ encuentras material bueno”, nos explica este coleccionista.

No en vano, pasa como en todo. “Hay equipos en venta con precios desorbitados”, pero según Flexa, la clave está en “conocer un poco el mercado y buscar mucho para poder comparar”. En su caso, el trato con particulares en Mallorca (lugar donde reside) “es muy bueno por norma general, facilitando y ayudando con posibles dudas que puedas tener antes y después de la compra”.

Tampoco los coleccionistas suelen estar dispuestos a desvelar la suma de dinero que han podido pagar por determinados artículos. A veces, tampoco es fácil encontrar estos productos antiguos. “Hace poco una cadena de televisión nos preguntó si le podíamos dejar un floppy para un rodaje. No se trata de un producto raro, único o exclusivo, pero lo cierto es que no lo encontramos”, relata Mena.

Coleccion Algunos objetos de la colección de Josep Miquel Fluxas

El valor de lo sentimental

Este profesor explica que en ocasiones lo más cotidiano acaba convirtiéndose en un objeto de valor. “Hay tantos CD que nadie piensa que puedan tener algún valor. Pero llega un día en que quieres recuperar el sistema operativo de un antiguo PC y nadie tiene ya ese CD con ese software”, pone como ejemplo.

Algunos coleccionistas guardan como oro en paño algunas adquisiciones y no las ceden ni para exposiciones temporales

Hemos preguntado a Josep Miquel Floxá cuál es su objeto más preciado (que no tiene por qué coincidir con el que haya sido más caro). En su colección hay un Commodore VIC-20, un Amstrad CPC-6128 “con su monitor en fósforo verde”, un Mattel Aquarius (“una rareza”) y planea la adquisición de un Commodore Amiga 500 y de un Oric Atmos.

El primero de los citados es el que más valora Josep Miguel Flexa ya que fue el primer ordenador que tuvo en su adolescencia. “Me trae muchos recuerdos”, nos cuenta. “Me hizo mucha ilusión poder volver a recuperar ese equipo”.

¿Qué es le falta para ser perfecta? “La lista de micros de esos años es muy extensa y seria imposible abarcar todos los modelos. Equipos como el BBC model B, algunos modelos de Commodore, Jupiter ACE y los clásicos Spectrum entrarían dentro de mis planes a futuro”.

Museo1

Una facultad, un museo

La asociación RetroAcción mantiene el Museo de Informática Histórica en la Universidad de Zaragoza, en el que tienen cabida incluso hasta los manuales de instrucciones. El museo consta de dos partes: la pública (y visible) y el almacén, donde se guardan y se intentan clasificar (e incluso reparar) todo tipo de instrumento tecnológico. Para algunos, este almacén tiene casi más valor que la parte visible del museo.

El museo se nutre de donaciones, ya que la asociación responsable raramente tiene presupuesto para invertir en adquisiciones. “Un informático de Sabadell nos donó todo lo que había ido guardando en un trastero: desde instrucciones de excalectric hasta productos más complejos”, detalla Mena.

Polaroid Impresora Polaroid de los años 60

Pero también hay coleccionistas que guardan algunas piezas como oro en paño y a los que no les gusta ceder estos productos ni siquiera para exposiciones temporales.

Este profesor zaragozano confiesa que, en realidad, casi cada facultad de ingeniería es un museo en sí mismo y que, de hecho, muchas tienen su propia colección. “Muchas universidades, al ser públicas, no tiran muchas de las cosas que se compran y acaban almacenadas en cualquier trastero. Cuando se descubren de nuevo, en lugar de acudir a un punto limpio, se prepara un museo”, explica.

También a nivel estatal existe el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, que en parte también se nutre de donaciones particulares.

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