El sexismo en el MWC: así ha evolucionado la feria de los móviles de Barcelona

El sexismo en el MWC: así ha evolucionado la feria de los móviles de Barcelona
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Aunque cada vez somos más las mujeres que ocupamos puestos en el ámbito tecnológico, lo cierto es que el sector continúa siendo mayoritariamente masculino. Basta con dar un paseo por cualquier feria de tecnología para darnos cuenta de que la desigualdad de género es enorme, pero lo peor es cuando esa desigualdad va más allá de los números y se refleja en imágenes sexistas como las tristemente habituales azafatas ligeras de ropa que, como si de objetos de decoración se tratasen, pueblan los stands de algunos fabricantes.

Esto es justamente lo que hicimos durante la pasada edición del Mobile World Congress de Barcelona. Aprovechando nuestras últimas horas en la feria, decidimos recorrer los pabellones de Fira Gran Vía en busca de ejemplos que evidenciaran ese trasfondo sexista que tantas veces hemos visto en eventos de este tipo. En nuestro paseo tomamos fotos, hablamos con algunas azafatas y, sobre todo, comprobamos que las cosas están cambiando a mejor.

Un paseo por el MWC 2017

Antes de entrar en materia cabe destacar que la GSMA establece un código de conducta para los expositores que incluye un apartado específico acerca de la vestimenta. Es importante recalcar que estas normas no son nuevas de este año, pero quizás esta ha sido la edición en la que más hemos notado su aplicación. Esto es lo que dice la GSMA:

Se espera que todo el personal de los stands lleve vestimenta profesional o profesional - casual. Como regla general, los expositores deben asegurarse de que la vestimenta de todo el personal que se despliega en o alrededor de su stand (tanto empleados directos como subcontratados) se considera adecuado en un entorno profesional. En reconocimiento de las diversas culturas y nacionalidades presentes en el Mobile World Congress, los atuendos que revelen demasiado o sean sugerentes no están permitidos. Algunos ejemplos de ese tipo de atuendos incluyen, pero no se limitan a:

  • Tops que muestren demasiado escote.
  • Camisetas de tirantes, con cuello halter, camisetas interiores o tops sin tirantes.
  • Minifaldas o minivestidos.
  • Shorts.
  • Trajes ‘segunda piel’.

Estas indicaciones se aplican a todos los empleados del stand, sin importar el género, y se harán cumplir de manera estricta.

La GSMA se reserva el derecho a solicitar que el personal de la exposición cambie de vestimenta o abandone las instalaciones de inmediato si su apariencia es percibida como ofensiva por otros expositores o participantes.

Tras reponer fuerzas en la zona de prensa, nos dispusimos a recorrer los interminables pasillos de la feria y, para nuestra (grata) sorpresa, nos costó muchísimo encontrar stands en los que las azafatas llevaran ropa sugerente o excesivamente reveladora. Es más, la mayoría iban vestidas exactamente igual que sus compañeros.

Muchas marcas optan por un único uniforme para todo su personal, pero hay otras que distinguen la vestimenta de sus empleados según su género.

En muchos stands, las marcas optan por tener un único uniforme para todo su personal, sin hacer distinción de género. Generalmente suelen consistir en una camisa, polo o camiseta con el logotipo de la marca y pantalones largos. Hay casos en los que sí se distingue por género y las mujeres llevan falda o vestido, pero de nuevo la mayoría de casos eran prendas que cumplían las normas establecidas por la GSMA, aunque hubo excepciones

Mwc 2017 07 Los vestidos de las azafatas de Gionee

Un ejemplo de esta práctica fue la firma china Gionee, donde sus azafatas llevaban un vestido blanco mientras que ellos llevaban camisa y pantalón, pero no era el único atuendo que pudimos ver en su stand. Las azafatas que estaban en recepción llevaban un vestido dorado muy llamativo que, aunque largo y sin escote, parecía sacado directamente de un anuncio de una conocida marca de cava y no de un entorno de negocios como es el MWC.

Con todo, en Gionee fueron conservadores si los comparamos con otra conocida compañía china. Quienes llevamos unos cuantos años asistiendo sabemos que el stand de ZTE suele ser uno de los más propensos al uso de la mujer como reclamo y, aunque han bajado el tono de otros años, se resisten a abandonar esta práctica.

Mwc 2017 El uniforme de las azafatas de ZTE en el MWC 2017

Este año, ZTE vistió a sus azafatas con un vestido azul claro excesivamente corto que claramente no cumple con las normas impuestas. Sin embargo, no tenemos noticias de que la GSMA haya tomado medida alguna al respecto, por lo que eso de que “se harán cumplir las normas de manera estricta” es relativo.

Puede que se nos escapara algún otro ejemplo, pero estas fueron las imágenes más llamativas con las que nos topamos durante nuestro largo recorrido por la feria. Caminamos y caminamos y no encontramos escotes, faldas demasiado cortas, vestidos ultraceñidos ni tampoco taconazos de vértigo, algo que hace unos años era muy habitual y todavía lo sigue siendo en otros eventos tecnológicos.

Mwc 2017 El sexismo también está en la publicidad que hacen algunas marcas

¿Y qué opinan las propias azafatas? Por precaución hemos decidido mantener su anonimato pero, además de tomar fotos también quisimos conocer su experiencia en este tipo de eventos. En general, la mayoría coincide en que las cosas han mejorado mucho, aunque hubo alguna que otra queja.

Una de las más comentadas fue el frío. Como decíamos, hay marcas que sí distinguen entre la vestimenta de azafatas y azafatos y normalmente a ellas les suele tocar llevar vestidos que, aunque cumplen las normas, no son suficiente para combatir el aire acondicionado del evento. En algunos casos sí les permitían llevar algún tipo de chaqueta, pero había otros en los que no estaba permitido.

Las faldas cortas también fueron un problema para algunas de las azafatas con las que hablamos. Una de ellas nos confesó que el primer día se puso medias negras para no sentirse tan expuesta pero tuvo que cambiarse y llevar unas medias transparentes porque le llamaron la atención. Finalmente y tras varias quejas de ella y varias de sus compañeras, les permitieron llevar unos shorts bajo el vestido.

Algunas azafatas nos contaron que les suelen pedir fotos para acercarse a ellas o les incomodan con comentarios sobre su físico.

Otro problema al se enfrentan son los propios asistentes de la feria. No es raro que les pidan fotos para aprovechar y acercarse a ellas o que les incomoden con comentarios sobre su físico, en algunos casos con un tono bastante soez.

Como decíamos, a pesar de estas desafortunadas excepciones, este año nos costó bastante encontrar ejemplos sexistas y eso ya es un paso adelante. Pero las cosas no siempre han sido así.

El MWC de antes: bailes y cenas privadas

CBOSS El stand de CBOSS en el MWC 2012

Todavía recuerdo mi primer MWC como si fuera ayer. Fue en 2012, cuando el evento se celebraba en su antiguo emplazamiento en Plaza España. Durante aquella edición conocí a cantidad de colegas de profesión que hoy son amigas y amigos cercanos, subí muchísimas escaleras y aluciné con algunas de las novedades que se presentaron en la feria, como aquel Nokia 808 PureView de 41 megapíxeles. Pero también vi cosas que no me gustaron en absoluto.

La escena más sangrante fue sin duda la que se desarrolló en el stand de la compañía rusa CBOSS. Lo de las azafatas ligeras de ropa era bastante común, pero este stand se llevaba el premio al machismo más recalcitrante. Esta compañía, dedicada a las telecomunicaciones, usaba un grupo de bailarinas para publicitarse -aunque a la horda de hombres de negocios que allí se congregaba no parecía importarle demasiado la actividad de la marca.

Mwc 2017 Sí, es lo que parece. Fuente: Light Reading

Todos coincidíamos en que aquello era de lo más sospechoso, y las sospechas se confirmaron cuando, días después, saltó la noticia de que la GSMA había rescindido el contrato de esta empresa. Resulta que, además de bailecitos sugerentes, la empresa ofrecía la posibilidad de tener cenas privadas con sus bailarinas. En CBOSS lo llamaban “Deep Market Inspection”. Las imágenes de los panfletos que repartían dejan bastante claro de qué iban esas cenas.

Además de bailes sugerentes, esta empresa ofrecía la posibilidad de tener una 'cena' privada con una de sus bailarinas.

Este es un caso un tanto extremo, pero no es el único ejemplo de sexismo que se ha dado dentro del Mobile World Congress. Aunque no es la norma habitual (menos mal), prácticamente todos los años hay stands en los que se usa a la mujer como un claro reclamo para atraer al público masculino.

En 2015 pudimos ver un claro ejemplo de esta ‘estrategia’ en el stand de la compañía ZTE. Varias veces al día, un grupo de bailarinas se subía al escenario y hacía una coreografía para los allí presentes, porque claro, todo el mundo sabe que el baile es la mejor forma de vender móviles, pero sólo si las que bailan son mujeres.

 

En la dirección correcta

Como ya hemos visto, en el MWC 2017 todavía queda algún que otro residuo de esta problemática, pero no son ni tan graves ni tan abundantes como sí lo eran en ediciones anteriores, por lo que nuestra impresión al salir de la feria fue positiva en este sentido.

Seguimos echando de menos más presencia femenina, sobre todo en puestos de responsabilidad.

Sin embargo, lo que sí echamos de de menos es una mayor presencia femenina, sobre todo en puestos de responsabilidad. Cada vez son más las excepciones, faltaría más, pero cuando nos acercamos a un stand lo habitual es que ellas hagan el papel de recepcionistas y ellos sean quienes dan la información.

Mwc 2017 Los roles siguen estando muy definidos: ellas en la recepción y ellos en puestos de responsabilidad

No lo decimos nosotros, la propia GSMA sacó adelante la iniciativa Women4Tech que se celebró durante los cuatro días de esta pasada edición. El objetivo del programa consistía en promover la diversidad de género como una forma de fortalecer el sector móvil.

Desgraciadamente, todavía necesitamos de iniciativas como esta para concienciar sobre el problema de desigualdad de género, y lo que sucede en la industria tecnológica es sólo un reflejo de un problema estructural mucho mayor.

A pesar de todo, cinco años después del despropósito de las 'cenas' privadas, tenemos claro que la feria de los móviles por excelencia ha dado un giro importante y, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, vamos en la buena dirección.

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