Devo, la empresa española valorada en decenas de millones de dólares que presume de tener a la Fuerza Aérea de EEUU entre sus clientes

Devo, la empresa española valorada en decenas de millones de dólares que presume de tener a la Fuerza Aérea de EEUU entre sus clientes
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En menos de una década, la compañía española de análisis de datos y seguridad en la nube Devo ha pasado de desarrollar su actividad en el garaje de uno de sus fundadores, en Madrid, a abrir oficinas en Londres y Cambridge (Massachusetts), conseguir el respaldo financiero de la firma de capital de riesgo Insight Venture Partners -inversora de grandes tecnológicas como Twitter, Wix, Shopify o Trivago, entre muchas otras- y firmar un contrato por valor de 9,5 millones de dólares con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Esa trayectoria ascendente, con algún que otro bache en el camino, ha sido posible gracias al buen funcionamiento y al manejo intuitivo que ofrece su herramienta, asegura Pedro Castillo, fundador y actual CTO de Devo. “Nuestra plataforma nos permite tener un rendimiento, una escalabilidad y unos factores diferenciales que nuestros competidores simplemente no tienen”, señala.

La solución de Devo consiste en una plataforma de análisis de datos en tiempo real en la nube que las empresas utilizan para diversos fines, como hacer un seguimiento al rendimiento de sus servicios para garantizar la calidad de los mismos. Aunque el principal segmento de actuación de la compañía española es la ciberseguridad, ya que su herramienta permite identificar e investigar los intentos de vulneración de los sistemas de sus clientes a través de análisis y cruces de información, con lo que puede identificar todo el ciclo de vida de la amenaza.

Pedro Castillo

“Nuestros clientes mandan a la plataforma datos tales como el tiempo de respuesta de sus sistemas, métricas de uso o KPIs, esos datos se procesan, se generan informes y pueden configurar alertas. Y la información que obtienen está relacionada con quién está intentado hacer qué en sus sistemas, cuándo, cómo, cuáles son los vectores de ataque, el enriquecimiento que hacen de los datos, ciberataques o indicadores de red comprometida, entre otros”, señala Castillo.

Todas estas características y la poca competencia que existe en este segmento del análisis de datos -Castillo reconoce que sólo tienen dos rivales de entidad a nivel global-, les han valido para conseguir importantes contratos con empresas como Telefónica o Accenture y con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para ayudar a proteger los sistemas digitales de la Fuerza Aérea yanqui.

También han logrado crear suficiente interés entre los inversores como para que decidan aportar grandes cantidades de dinero en sucesivas rondas de financiación. En una de ellas consiguieron el importante respaldo de Insight Venture Partners, y en la última, en septiembre de 2020, obtuvieron 50 millones de euros para continuar con su expansión.

La opacidad de Devo

La expansión internacional de Devo, los contratos que ha firmado y la financiación que ha ido obteniendo en los últimos años demuestran que Devo es un valor al alza en el sector del análisis de datos y la ciberseguridad, pero la poca información que comparten sobre sus clientes y sus cifras económicas hacen que sea casi imposible determinar el alcance real de su progresión.

Así, por ejemplo, la compañía difundió recientemente que habían conseguido un crecimiento interanual de más del 100% en el tercer trimestre de 2020, pero sin compartir cifras. “Los números no los puedo decir. Como compañía privada no podemos dar todos los datos”, se excusa el CTO de Devo.

Del mismo modo, aseguran que tienen contratos con una liga deportiva profesional de América del Norte, un importante banco europeo, un grupo global de seguro y un fabricante textil que se encuentra entre los cinco más importantes del mundo, pero no comparten sus nombres.

Del cliente que sí informaron fue de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con quien Devo comunicó en julio de este año que había firmado un contrato para optimizar sus defensas cibernéticas valorado en 9,5 millones de dólares. Una información que no ha podido ser contrastada por Xataka, ya que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos no ha hecho públicos los detalles de esa operación, pese a que tiene un espacio en su página web en el que se especifica que “los contratos valorados en 7,5 millones de dólares o más se anuncian todos los días hábiles a las 5 p.m.”.

“Público por su parte no hay nada, pero sería bastante absurdo y suicida por nuestra parte decir que hemos firmado una cosa así y que no fuese verdad. Tuvimos que pasar por un montón de firmas nada más que para que nos dejasen contarlo”, afirma Castillo.

Crecimiento en Estados Unidos

A pesar de que se desconozcan la facturación, sus ingresos o algunos de sus clientes, lo cierto es que Devo ha tenido una trayectoria ascendente en los últimos años, en especial desde el incremento de su actividad en los Estados Unidos a partir de 2017. La compañía española decidió hacer las Américas en 2015, y durante dos años no acabó de despegar. Luego, en 2017, tras una ronda de financiación en la que entró Insight Venture Partners, las cosas sí empezaron a funcionar.

“En 2015 hicimos una ronda de financiación en España y abrimos una oficina en Boston. En ese momento yo era el CEO y me pasé dos años en los que estaba dos semanas en Estados Unidos y otras dos aquí, y obtuvimos resultados muy mediocres. Así que decidimos centrarnos en seguir creciendo en España y en 2017 ya hicimos una ronda mucho más grande y desembarcamos de verdad”, señala el fundador de Devo.

“En Estados Unidos son muy pragmáticos. Si algo funciona les da igual de dónde vengas"

Ese año, además de conseguir esa importante financiación, Castillo dio un paso al lado y Devo nombró CEO a Walter Scott, un estadounidense que conocía mejor el mercado norteamericano, para afrontar la expansión en aquel país con mayores garantías. En septiembre de este año Marc van Zadelhoff, exdirector general de IBM Security, sucedió a Scott al frente de la compañía.

La decisión de abrir una sede en Estados Unidos, primero, y trasladar su sede a Cambridge, Massachussets, después, fue un paso “natural”, explica el CTO de Devo, ya que el país norteamericano es el que más gasta en tecnologías de la información y la comunicación (TIC), por lo que era “el espacio adecuado en el que crecer”.

Y, añade, esa apertura al mercado estadounidense ya se nota en su clientela y en sus cuentas, pues hace unos años el 90% de sus contratos los firmaban con empresas españolas o europeas y sólo un 10% con compañías norteamericanas, y en 2020 la mayor parte de sus clientes ya son de los Estados Unidos.

Buena acogida en Estados Unidos

La acogida del mercado estadounidense a esta empresa española fue buena, asegura Castillo, después de los dos primeros años: “Allí son muy pragmáticos. Si algo funciona les da igual de dónde vengas. Hasta tal punto que desde que empezamos a hablar con la Fuerza Aérea hasta que firmamos el contrato apenas pasaron 3 o 4 meses”.

Y señala que en España y Europa les costó más arrancar porque aquí vemos mejor lo que viene de fuera, y más en el ámbito tecnológico, y muchos no confían en que las soluciones nacionales puedan ser tan buenas, o mejores, que las foráneas. Sin embargo, también atribuye esas dificultades iniciales a que en los primeros años eran una empresa mucho más pequeña y con un recorrido menor del que tenían cuando empezaron a trabajar en los Estados Unidos.

“Es verdad que en EEUU tienen mucha experiencia en trabajar con empresas que vienen de fuera, especialmente de Israel, pero en cualquier caso son más abiertos de mente que aquí. Es algo que en España debería cambiar, aunque hay excepciones. Nosotros empezamos a trabajar con Telefónica cuando éramos aún pequeños, para monitorizar Imagenio y Movistar TV. Nos dieron la oportunidad, vieron que la solución cubría sus necesidades y nos eligieron, pese a que había competidores con más nombre”, afirma.

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