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Si el audio de WhatsApp ha triunfado, ¿por qué la videollamada se quedó por el camino?

Si el audio de WhatsApp ha triunfado, ¿por qué la videollamada se quedó por el camino?
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¿Eres de los que te has cansado de teclear mensajes en Whatsapp y aprovechas el micrófono para enviar un archivo de audio? No eres el único. De hecho, algunas informaciones aseguran que el 32% de todos los mensajes que se envían en esta aplicación tienen algún componente multimedia, lo que incluye también a los archivos de voz.

Ahora vamos a plantearte otra cuestión. ¿Has hecho alguna vez alguna videoconferencia con el móvil? ¿Utilizas habitualmente este sistema de comunicación? Aunque con ciertas similitudes, el éxito de uno y otro es muy diverso.

Para enviar mensajes de voz, solemos coger el terminal mirándolo de frente, de forma que el micrófono quede casi a la altura de nuestra boca. Se trata de una forma de sostener el móvil muy parecida que para hacer una videoconferencia. Sin embargo, y pese a que contamos con la opción de las videollamadas bastante antes que la de los mensajes de voz por Whatsapp, tienen más éxito las segundas que las primeras.

Hagamos un poco de historia. Japón fue el primer país en el que se lanzó un teléfono capaz de hacer vidollamadas. Corría el año 1999 y no tuvo mucho éxito: las conexiones inalámbricas no eran todo lo potentes que se necesitaba para poder tener una conversación con claridad.

Pero aquello ya vino a mostrar que la industria de las telecomunicaciones y los fabricantes de teléfonos móviles seguirán trabajando para hacer realidad la posibilidad de que utilizaras tu terminal para mucho más que las tradicionales comunicaciones de voz.

Entre píxeles y ancho de banda anda el juego

El camino no ha sido fácil. Sobre todo en lo que a la calidad de las comunicaciones se refiere. Se hacía necesario tener un ancho de banda lo suficientemente potente como para poder transmitir imágenes en movimiento con calidad. Algo que prometían las redes 3G, un gran salto en lo que a conectividad se refiere.

Cellular Tower

En 2003 se presentó el primer smartphone con conectividad 3G con capacidad de hacer videollamadas. Sin embargo, la calidad de las llamadas de vídeo seguía sin ser todo lo buena que se deseaba: 176 por 144 píxeles. En los años siguientes se presentaron nuevos modelos de teléfonos móviles que no tenían cámara frontal: había que comprar un soporte independiente con una cámara incorporada para hacer llamadas de vídeo cara a cara.

Tuvieron que pasar algunos años más para que los móviles incorporaran de serie la cámara frontal. Con el tiempo también las conexiones móviles de banda ancha empezaron a ser comunes en toda la población. Pero este sistema de comunicación seguía sin convencer a los usuarios.

¿Cuáles eran entonces los principales inconvenientes? Muchos usuarios se quejaban del retardo entre el remitente y el receptor, lo que dificultaba tener conversaciones normales y fluidas. El hecho de que tampoco hubiera privacidad (ya que el dispositivo tenía que estar en altavoz durante la videollamada) hacía que se añadieron más contras que pros a esta opción.

Enfadado

Todos a una en 2011

Sin embargo, más de 10 años después de la llegada del primer terminal con opciones incorporadas para hacer videoconferencia, vimos cómo casi toda la industria se ponía de acuerdo para que las opciones de videoconferencia fueran un estándar en los teléfonos móviles.

De hecho, las opciones de videollamadas se alzaron con el protagonismo, al ser incluidas como una característica clave de muchos de los teléfonos inteligentes, del CES de 2011. Las redes móviles de cuarta generación (4G) empezaban también a ser desplegadas por los operadores móviles y prometían el ancho de banda necesario para poder transmitir video de alta calidad desde y hacia dispositivos móviles.

Pese a todo, a día de hoy la mayoría de las comunicaciones siguen sin hacerse por videoconferencia.

Sin una killer app de videollamadas

La razón puede estar en que actualmente no es posible que los usuarios de diferentes servicios de videollamada se conecten entre sí. Para la mayoría de los servicios de comunicación (tanto de voz como de datos), la interoperabilidad está garantizada. Da igual desde qué terminal hagas una llamada de voz o mandes un SMS, que el receptor lo recibirá, independientemente de su terminal.

Smile

Pero no ocurre lo mismo cuando hablamos de establecer una videollamada. Aquí, cada programa es “exclusivo” y no compatible con otras opciones (los usuarios de Skype no pueden llamar a los usuarios de chat de Google Video, por ejemplo).

Esto va en contra de la que se conoce como "ley de Metcalfe", el principio de que el valor de una red de comunicaciones es proporcional al cuadrado del número de personas que conecta. Esta relación se utiliza para explicar el crecimiento y el valor de todo, desde los teléfonos de línea fija a Internet.

Además, ninguna de estas aplicaciones ha conseguido tener la masa crítica de usuarios suficiente como para convertirse en un estándar de facto, como le haya podido ocurrir a Whatsapp, ya que el número de usuarios se reparte entre varias aplicaciones. Las razones pueden ser variadas: haber llegado antes de tiempo, no ofrecer nada nuevo con respecto a las versiones de escritorio... Quizá por eso Whatsapp también está ofreciendo, desde hace unos meses, la opción de la videollamda.

El vídeo es móvil

Sin embargo, algunos estudios aseguran que el tráfico de vídeo móvil representó el 60 por ciento del tráfico total de datos móviles en 2016 y las previsiones es apuntan a que esta tendencia se incrementará en el futuro. De hecho, se pronostica que dentro de dos años el 80% de todo el tráfico IP que circule sea vídeo.

Selfie

Es cierto que en estos datos no solo se incluyen las videoconferencias. De hecho, más de la mitad de todos los vídeos que se están viendo en estos momentos se reproducen en el móvil según otro informe. Este mismo informe asegura, además, el 48% de todos los videos que se han visto en teléfonos móviles tienen una duración de cinco minutos o superior.

Pero una cosa es ver vídeos en el móvil y otra que nosotros seamos protagonistas de estos archivos en una videollamada. Gartner aseguraba en 2014 que uno de cada tres estadounidenses sí que utilizan de manera regular las opciones de videconferencia en el móvil.

En cualquier caso, volvemos a observar la típica tendencia de que, cuanto más joven es el público, más tendencia tiene a hacer videollamadas.

Videollamadas
Fuente: Statista.

Una buena cámara frontal lo es todo

A todos estos datos deberíamos añadir uno más: casi todas las aplicaciones sociales (desde Whatsapp hasta Instagram pasando por Snapchat o Facebook) están añadiendo cada vez más opciones, características y prestaciones para añadir a nuestros selfies y vídeos tomados con la cámara frontal.

¿Puede ser esto un campo de cultivo para que las videoconferencias acaben despegando como sistema de comunicación? Puede, y el tiempo se encargará de mostrarlo.

Pero, en cualquier caso, lo que sí ponen de manifiesto es que la cámara frontal no debe ser “secundaria” y cada vez es más importante en la configuración del teléfono móvil. Con 5MP de resolución ya garantizas que puedes tomar una buena imagen de ti mismo. Pero hay algunos modelos, como el LG G6, que también incluyen un gran angular (100º) y factor de apertura f2.2 para que las fotos salgan en mejores condiciones.

Wide Angle Front Camera

Cabe mencionar especialmente que el gran angular te permitirá que las fotos selfies grupales sean mejores, ya que, normalmente, la visión de las cámaras es de solo 82 grados, mientras que la del LG G6 se amplía hasta los 100.

Además de la imagen, el sonido también es fundamental para unas buenas comunicaciones. En este sentido, cabe destacar que LG ha cuidado mucho este aspecto en su terminal de gama alta, ya que cuenta con dos micrófonos de alto AOP y permite obtener el sonido con un rango de frecuencia dinámica más amplio.

Como estamos viendo, tener una conexión con el suficiente ancho de banda como para transmitir vídeo en alta resolución te permitirá que la experiencia que tengamos haciendo videollamadas sea satisfactoria. Por eso, si el terminal tiene conexión LTE (como la que incluye el LG G6), también es fundamental. Ten en cuenta que las redes de banda ancha móvil de LTE (Long Term Evolution) ofrecen velocidades de enlace ascendente que superan las de las redes de banda ancha residenciales de línea de abonado digital (DSL).

Fotos | M-Gucci, Maximkostenko

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