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Más fuerte que el polvo o el agua: tu móvil podría sobrevivir en el espacio

Más fuerte que el polvo o el agua: tu móvil podría sobrevivir en el espacio
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Muchos de nosotros recordamos aquellos teléfonos móviles de hace décadas que podíamos machacar durante años sin que sufriesen daño. Eran primitivos tecnológicamente hablando, pero muy resistentes (más que la primera generación de smartphones). Sin embargo, la tecnología está cambiando sus propiedades, y estos ya resisten más que nuestro primer móvil.

Resisten tanto que han llegado al vacío del espacio sin inmutarse, funcionando de manera regular y formando parte de una miríada de satélites de bajo coste que hoy día mapean la superficie y ayudan a proyectos de todo el mundo. Porque la tecnología del smartphone ya ha superado la entrada de polvo, del agua o las caídas, y su siguiente frontera es el espacio.

Cuando tecnología de los móviles llegó al espacio

El espacio es un medio complicado. Es frío, duro, lleno de radiación de distintos tipos, la presión atmosférica es prácticamente nula… No son condiciones muy asequibles para la vida (de ahí los trajes protectores) y tampoco lo son para la tecnología (que siempre hemos fabricado expresamente para cada misión espacial). No obstante, hemos ido en más de una ocasión a ver qué se cuece por ahí, y hemos subido nuestros procesadores con nosotros.

Lanzar un smartphone al espacio puede suponer una alternativa económica a los satélites tradicionales

Ya desde principios de 2009 hubo varios intentos (Chris Boshuizen y Will Marshall) de abaratar drásticamente la tecnología enviada al espacio, pero no fue hasta 2010 que se preguntaron cómo era posible que un smartphone tuviese más potencia que alguno de los satélites que se habían enviado previamente al espacio, y si se podría aprovechar el bajo coste que tenían los nuevos teléfonos móviles en sus satélites espaciales, que son bastante caros.

Tras años de trabajo, en septiembre de 2013 se lanzaron los primeros tres PhoneSats(Alexander, Graham y Bell) en baja órbita:

Phonesat Alexander PhoneSat 2.0b con paneles solares (izquierda), Graham PhoneSat 1.0 (centro), Bell PhoneSat 1.0 con un transceptor de iridio (derecha). Fuente: NASA

Dentro de los satélites ( cubos metálicos de unos 10 cm de lado) se encontraban tres teléfonos comerciales no modificados en hardware, muy asequibles, con los que se consiguió abaratar los costes de cientos de miles de dólares a solo 7.000 dólares americanos por satélite (3.500 en componentes y 3.500 para llevarlos a órbita).

Fue toda una hazaña, ya que estos tres primeros miniorbitadores, que tomaban fotografías de la superficie de la Tierra y las enviaban mediante distintas señales, demostraron que la tecnología de bajo consumo de los smartphones podía ser usada para alimentar satélites en el espacio. Los Cubesats, pequeños caparazones para componentes en órbita, han ayudado a seguir trabajando en esta línea.

Las ventajas de estandarizar en el espacio

Cualquier proceso de fabricación puede tener dos extremos: el completamente artesanal, a mano; o el totalmente automatizado y estandarizado. Hasta no hace mucho, la mayoría de las misiones de los diferentes programas espaciales han optado por el diseño específico de tecnología para cada misión (descartando naves, trajes y procedimientos).

Sin embargo, hace años que las distintas agencias espaciales han optado por utilizar el mismo tipo de estandarización que se da en los teléfonos móviles. En lugar de diseñar todo expresamente para cada misión, y fabricarlo con técnicas casi manuales, se crea un componente mínimo viable que abarata mucho las misiones.

Los Phonesats incluyeron literalmente teléfonos comerciales sin modificar debido a que ofrecen diferentes ventajas por su versatilidad: procesadores rápidos (hoy alcanzan los 4GB de RAM), sistemas operativos versátiles, múltiples sensores miniaturizados (GPS, acelerómetro, brillo, temperatura…), cámaras de alta resolución, etc.

Lo que ya han conseguido los smartphones

Lg G6 En El Espacio

Gracias a esta estandarización y a las duras pruebas que el mercado solicita, los smartphones actuales son capaces de resistir a prácticamente cualquier accidente que pueda surgir durante nuestro día a día.

Por ejemplo, la batería del LG G6 se puso a prueba con cerca de 20 test distintos, algunos pintorescos, como atravesar a alta velocidad con un clavo metálico para ver si explotaba; y otros más sujetos a las exigencias del día a día, como dejar caer un objeto de 9,1 kg a 61 cm para ver si seguía funcionando. Dado que está bien diseñada, superó con éxito las pruebas físicas.

Las pruebas a las que se someten los smartphones actuales controlan temperatura, impacto y erosión, entre otros factores

Los móviles actuales son bastante tolerantes ante los golpes, algo que en concreto el G6 lo consigue con una aleación de aluminio con policarbonato de silicio; así como a la entrada de agua y polvo (IP68). El LG G6 resiste el sumergirse durante 30 minutos en 1,5 metros de agua y es completamente estanco al polvo.

También son resistentes a las pruebas de temperatura. Este terminal tuvo que soportar picos de hasta 150ºC (algo que consigue gracias a que un tubo térmico de cobre por el que circula aire disipa el excedente) y a -33ºC de frío.

¿Funciona bien un teléfono móvil en el espacio?

Los teléfonos móviles han sido desarrollados para trabajar a nivel de superficie porque, bueno, no hay humanos viviendo en el espacio profundo, en lo alto del Everest o en una sima oceánica a elevada presión.

Vivimos rodeados de una atmósfera de presión, en un entorno de 9,81 m/s2, con un aire compuesto de nitrógeno, oxígeno y otros gases, a una temperatura limitada y con medidas de radiación electromagnética realmente bajas, entre otros muchos factores que condicionan la tecnología. ¿Cómo es posible que un móvil funcione bien en el espacio?

Los teléfonos funcionan mejor sin aire

El nitrógeno no es tan conflictivo, pero el oxígeno (el átomo) es demasiado promiscuo. El O2 atmosférico a menudo se escinde en dos átomos similares, entra en contacto con casi cualquier otra sustancia y tiende a oxidarla o envejecerla. Esto le ocurre tanto a la tecnología como a nosotros mismos.

Gracias al oxígeno (y a otras sustancias disueltas en la atmósfera) la tecnología tiene una vida útil muy limitada sobre nuestro planeta azul, y de ahí que ambientes al vacío vengan bien a los smartphones. De este modo sus componentes no envejecen tan rápido.

Con frío, los procesadores funcionan mejor, pero no la batería

LG G6

Es posible que alguna vez hayas dejado tu teléfono encendido al sol (por cierto, no lo hagas) y hayas notado que ha alcanzado temperaturas muy elevadas. Esto hace que funcione lento y que la batería se degrade. Por contra, el frío (hasta cierta temperatura) suele venir bien a los procesadores, que ganan un poco de velocidad, aunque hace que la batería se agote rápidamente.

La falta de gravedad no es un problema para los teléfonos móviles en el espacio

Dicho esto, ¿qué temperatura hay en el espacio? Teniendo en cuenta que la temperatura es una medida del número de átomos y moléculas colisionando, así como su velocidad, da la impresión de que en el espacio no hay temperatura. El viento solar golpea los satélites con partículas ionizadas de alta energía, pero el ritmo de colisión es mil billones de veces menor que abajo, en la Tierra.

¿Entonces? Para resolver esto en los Phonesats la NASA escribió varias subrutinas enlazadas al sensor de temperatura del móvil. Tanto si este alcanzaba temperaturas muy elevadas como muy bajas, el teléfono se apagaría durante unos minutos y volvería a encenderse más tarde.

Al teléfono no le hace falta la gravedad para funcionar

Cierto, si no sabe dónde está arriba y dónde está abajo es posible que la pantalla no sepa en qué sentido orientarse, pero poco importa porque no hay nadie mirando. Además, por motivos de consumo esta permanece apagada.

La falta de gravedad (técnicamente una gravedad baja pero no nula) no es un problema para los teléfonos móviles en el espacio. Simplemente, no la necesitan para funcionar, ya que su circuitería interna no se ve afectada por campos gravitatorios débiles, y los pocos sistemas mecánicos (como la óptica de la cámara) tampoco.

¿Cómo resiste a la radiación del espacio un móvil?

A diferencia de una persona, a la que la radiación ionizante y agresiva del espacio causa daños irreversibles en pocos segundos, la tecnología tiene cierto blindaje ante estas ondas. Las más peligrosas en las inmediaciones de la Tierra son las que vienen del Sol (el viento solar mencionado antes), y la solución para proteger el teléfono es hacerlo girar.

Si el teléfono siempre diese la misma cara a nuestra estrella, la emisividad de sus materiales (la capacidad de emitir radiación) no podría contrarrestar la absorción de esta, y terminaría por estropearse al poco tiempo de haber sido lanzado. Sin embargo, cuando se le da un ángulo de giro constante se facilita que un lado se tueste al sol mientras el otro libera radiación.

La tecnología avanza a pasos agigantados. Nuestros teléfonos móviles ya resisten con un grado de protección IP elevado y un diseño avanzado impactos, alto contenido en sales de la atmósfera, frío y calor, el agua o la arena sobre ellos, una humedad elevada… El LG G6 es un teléfono móvil capaz de sobrevivir a torturas varias. Quién sabe, quizá sea el siguiente en subir al espacio para comprobarlo.

Fotos | Aaron Yoo

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