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Despídete de las baterías extraíbles: el futuro del smartphone pasa por una integración total

Despídete de las baterías extraíbles: el futuro del smartphone pasa por una integración total
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Los primeros teléfonos móviles, además de ser enormes, tenían otra característica común: su batería solía ser fácilmente extraíble. Bastaba presionar o deslizar una tapa para poder acceder al interior del teléfono y sacar la batería, un acceso rápido y sencillo del que también hacían uso el polvo, la suciedad y, cómo no, el agua.

A medida que la tecnología evoluciona y nuevos modelos de smartphone salen al mercado, se observa que la mayoría de las marcas innovan en varias tendencias: queremos pantallas más grandes en móviles más pequeños, o más pantalla en el mismo frontal; botones virtuales para la mayoría de las funciones, dejando algunos físicos; y baterías integradas que no puedan extraerse con facilidad, como la que observamos en el LG G6, entre otros.

En un teléfono hermético no entra polvo, suciedad o agua

Es muy probable que la mayoría de nosotros haya tenido que enterrar en arroz algún teléfono antiguo justo después de que se nos haya caído bajo el grifo, en la piscina, o en lugares menos agradables. Debido a que los antiguos móviles eran fácilmente desmontables, también resultaba fácil para el agua entrar hasta el interior, afectando a los circuitos y estropeando el terminal.

Para conseguir terminales herméticos al polvo, la batería ha de estar poco accesible

Poco a poco, la estanqueidad de los dispositivos ha ido cobrando importancia en la fabricación no solo de teléfonos móviles. Televisores, smartwatches, cámaras y otros dispositivos como auriculares o linternas, entre muchos otros, han aprovechado la mejora e innovación de los sistemas de diseño y fabricación de componentes que ahora permiten una hermeticidad que antes resultaba imposible.

LG G6 hermético batería no extraíble

Hace años se anunciaban los relojes water resist como una novedad, y tecnología de fabricación similar ha ido penetrando en distintos dispositivos hasta convertir el grado de protección IP en un estándar. En el caso del LG G6, con un IP68 homologado, es capaz de aguantar golpes, altas y bajas temperaturas, agua y polvo. Esto pasa necesariamente por una carcasa que no disponga de fácil acceso, así como de la batería que no sea fácilmente extraíble.

Si la batería no es extraíble, ¿qué pasa si se estropea?

Para algunos usuarios Android, que la batería sea extraíble es importante por temas de obsolescencia. Después de todo, no tendría sentido deshacernos del teléfono completo si la batería llega al final de su vida útil o se estropea. Es por eso que, aunque se llamen smartphones con batería integrada o "no extraíble", lo cierto es que son móviles con "batería de difícil extracción".

"Batería integrada" no quiere decir que sea imposible sacar la batería

Pongamos algunos ejemplos. En España, la garantía de los productos tecnológicos, como puede ser el móvil, es de dos años tras la entrega del producto, por lo que un error de fabricación detectado en ese plazo quedaría cubierto por el vendedor (primer año) o por el fabricante (segundo año).

Eso quiere decir que si detectamos anomalías durante los primeros 24 meses bastará con llevar el terminal a la tienda donde lo adquirimos para ver si esta garantía aplica o no (hemos podido causarla con un mal uso). Los fabricantes de dispositivos móviles disponen herramientas mediante las que abrir estas nuevas carcasas, extraer la batería y colocar una nueva.

Es posible cambiar una batería defectuosa con herramientas especiales para aumentar la vida útil del móvil

Si estamos fuera del periodo de garantía, o hemos causado nosotros la avería de la batería (por ejemplo, dejando el teléfono móvil al sol de verano durante horas), tenemos varias alternativas: llevarla a un servicio técnico o abrir nosotros la carcasa. Aunque esto último se desaconseja, siempre cabe la posibilidad de cara al usuario si se persigue este fin.

En otras palabras, las baterías de los nuevos smartphones impiden que el usuario pueda extraerlas con facilidad para conservar el teléfono en el mejor estado durante el mayor tiempo posible. Pero, a diferencia de los coches modernos, cuya extracción de la batería implica a veces desmontar parte del motor, en los teléfonos móviles tendremos la posibilidad de retirar la batería y adquirir una nueva que la sustituya, alargando la vida útil del terminal y luchando contra la obsolescencia.

La extracción de la batería ya no es una feature necesaria

Hace años no era necesario que la batería se estropease para que los usuarios quisiesen extraerla y colocar otra en su lugar. Muchos de nosotros salíamos por la mañana de casa con una o varias baterías de repuesto por si nos quedábamos sin carga a lo largo del día, algo que solía ocurrir si hacíamos mucho uso del terminal. Durante un tiempo, la batería extraíble fue un distintivo de Android.

Distintas tecnologías hacen innecesario cambiar la batería durante nuestro día a día

Sin embargo, hay varias tecnologías que han hecho innecesaria la extracción de la batería de los smartphones. Por un lado, el aumento de densidad energética en las baterías de Ion-Li hace que estas dispongan de más carga por cm3. O lo que es lo mismo: ocupando el mismo espacio contienen más mAh. 3.300 mAh en el caso del LG G6. Esto hace que la carga dure más para el mismo uso.

Además, la eficiencia de los nuevos teléfonos móviles y los modos de ahorro de batería hace que estos consuman menos energía por minuto, lo que redunda en una mayor duración de los mismos miliamperios-hora.

cargador de pared en el metro hace innecesario cambiar batería

A esto se suman dos tendencias importantes. Por un lado, el que en casi cualquier lugar al que vayamos habrá una toma USB para cargar nuestro dispositivo: el trabajo, en casa, en algunos comercios e incluso en el transporte público (arriba, Metro de Madrid). Por otro, la posibilidad de carga rápida de algunos terminales permiten cargar el smartphone en mucho menos tiempo que antes.

Muchos usuarios disponemos también de powerbanks externas con 5.000, 10.000 o 20.000 mAh para viajes y eventos especiales, por lo que hoy día resulta improbable quedarse tirado sin batería. Y por tanto no existe la necesidad de andar abriendo y cerrando el teléfono como antaño, lo que repercute en alargar la vida útil del terminal.

La seguridad es un factor de las baterías integradas

Hacer la batería poco accesible aumenta la seguridad del producto

No podemos evitar mencionar la seguridad de los usuarios cuando hacen uso del teléfono móvil. La batería es una pieza clave y necesaria para que el smartphone funcione, pero también es un componente potencialmente peligroso que contiene un bajo potencial eléctrico y que no debemos golpear, atravesar con un objeto punzante, doblar, conectar directamente a la red, masticar o ingerir, entre muchos otros.

El no tener acceso a la batería garantiza en buena medida los nuevos estándares de seguridad que se están viendo en el mercado. Pensemos en las antiguas baterías extraíbles de los teléfonos que se desmontaban con facilidad, y lo sencillo que resultaba que un niño se las llevase a la boca. Los smartphones con batería integrada evitan ese tipo de posibilidades, aumentando la seguridad del producto.

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