Hablar en Marte es un reto: el sonido viaja mucho más lento y eso nos lo pone extremadamente difícil

Hablar en Marte es un reto: el sonido viaja mucho más lento y eso nos lo pone extremadamente difícil
15 Comentarios

Entre los muchos instrumentos del rover Perseverance hay un micrófono que ha permitido a un equipo de investigadores no solo escuchar por primera vez lo que se oye en Marte, sino hacer algo curioso: medir la velocidad a la que se transmite el sonido allí.

Un estudio revela que el sonido viaja allí a unos 240 m/s, pero los investigadores han descubierto que diferentes frecuencias de sonido viajan a distintas velocidades. ¿Qué significa eso? Pues que si pudiéramos mantener una charla en Marte, el resultado probablemente sería un desastre.

¿Perdona, qué has dicho?

El científico Baptiste Chide lideró un equipo compuesto por investigadores de Los Alamos National Laboratory y de otros centros como la Universidad del País Vasco en Bilbao o el INTA de Madrid. En su presentación (PDF) explicaban cómo habían estudiado el sonido que Perseverance capta en Marte.

Para lograrlo midieron el tiempo que tardaba el sonido de haces láser emitidos desde el Perseverance en volver al micrófono del rover. Se usó el láser para vaporizar rocas cercanas y estudiar su composición, y al analizar esos tiempos averiguaron la velocidad el sonido en Marte.

Esa velocidad es de unos 240 m/s, algo más lenta que la velocidad del sonido en la Tierra, donde viaja a 343 m/s (en el aire y a 20 ºC). Lo curioso es que esa velocidad no era uniforme: diferentes frecuencias de sonido viajan a distintas velocidades.

Así, la velocidad se incrementa en aproximadamente 10 m/s con frecuencias por encima de los 400 Hz. Según esos datos, la comunicación en Marte sería extremadamente difícil en este planeta, porque las distintas partes de una charla les llegarían a los oyentes en distintos momentos, lo que provocaría una confusión importante.

El equipo también fue capaz de medir la temperatura en la superficie de Marte alrededor del rover gracias a que el sonido viaja a distintas velocidades dependiendo de la temperatura. La idea ahora es seguir estudiando esos sonidos y analizar las fluctuaciones durante los meses de invierno y cuando las tormentas de arena afectan al Perseverance.

Vía | Phys.org

Temas
Inicio