El lanzamiento de CAPSTONE era un paso clave para que el ser humano regresara a la Luna. Y lo hemos dado

El lanzamiento de CAPSTONE era un paso clave para que el ser humano regresara a la Luna. Y lo hemos dado
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La NASA continúa con sus preparativos para el programa Artemis, que debería llevar humanos de vuelta a nuestro satélite durante esta década. Para allanar el camino las futuras misiones, la agencia espacial, en colaboración con la empresa Rocket Lab, lanzó el martes desde Nueva Zelanda la misión CAPSTONE, encargada de comprobar la ruta y la órbita en la que se situará la futura estación orbital lunar Gateway.

Una misión clave para el futuro. El nombre de la misión, CAPSTONE, hace referencia a Experimento de Navegación y Operaciones de Tecnología del Sistema de Posicionamiento Autónomo Cislunar. La sonda es un pequeño satélite de 25 kg y el tamaño de un horno microondas cuyo fin será abrir el camino de las misiones Artemis.

Cinco objetivos. Esta misión, “precuela” de Artemis se divide en cinco objetivos según la NASA. El primero será el de verificar la órbita NRHO (por near rectilinear halo orbit), una órbita que forma una elipse muy marcada perpendicular al eje Luna-Tierra. La ventaja de esta órbita es que en ella la nave nunca pierde de vista la Tierra, lo que facilita las comunicaciones. Esta órbita llevará a la nave acercarse a algo menos de 1.600 kilómetros del polo norte lunar y a unos 70.000 kilómetros del polo sur del satélite.

La misión también servirá para establecer la ruta más eficiente para entrar en esta órbita y demostrar la comunicación entre naves espaciales para permitir que estas se guíen entre ellas sin depender constantemente del control desde Tierra. La NASA señala también que la misión, puesta en marcha por la empresa Rocket Lab, también servirá como base para futuras cooperaciones comerciales en la exploración lunar y para adquirir experiencia en el envío de satélites compactos CubeSat más allá de la órbita baja terrestre.

El lanzamiento. La nave no partió de los Estados Unidos sino desde Nueva Zelanda, donde Rocket Lab, la empresa que opera los cohetes Electron, tiene su Launch Complex 1. Aunque el cohete a bordo del que viaje, el Electron, es de dos etapas, la misión incorpora una tercera fase, llamada Lunar Photon, a la que va amarrado el vehículo orbital. Esta tercera fase será la encargada de propulsarla desde la órbita terrestre hasta las inmediaciones de la Luna. El vehículo y su carga partieron el martes a las 11.55 de la noche, hora local (11.55 de la mañana hora peninsular española).

El itinerario. El cohete Electron puso la tercera etapa y la sonda en órbita baja terrestre al poco de despegar. Durante esta semana, el motor del vehículo Lunar Photon se encenderá periódicamente para acelerar e ir progresivamente alejándose de esta órbita. Llegado a un punto, insertará la sonda en una trayectoria balística de transferencia lunar que llevará el CubeSat hasta nuestro satélite natural. Una vez ahí el propio satélite aprovechará su propia propulsión para, asistido también por la gravedad del Sol, colocarse en su órbita de destino.

Este itinerario tan complejo (como lo suelen ser estas maniobras) tiene la ventaja de minimizar la cantidad de combustible necesaria para llevar la sonda hasta su destino. La NASA ha puesto a disposición de los más curiosos un modelo digital de nuestro Sistema Solar que incluye en trayecto de esta misión para poder seguirla en directo.

Por qué es importante para el programa Artemis. La misión se encamina a nuestro satélite en un contexto difícil debido a los retrasos que ya ha acumulado el programa Artemis. El desarrollo del “megacohete”, el vehículo superpesado SLS, ha avanzado lentamente. Sin embargo la NASA camina sobre seguro y esta misión debería permitir estudiar la manera más eficiente de alcanzar la órbita deseada.

Esta órbita NRHO será utilizada concretamente por la estación espacial lunar Gateway. Gateway será el componente orbital de Artemis, un puesto avanzado de apoyo para las misiones lunares. La estación tendrá en todo momento comunicación directa con la Tierra gracias, precisamente a la órbita que estará comprobando CAPSTONE.

La nueva carrera espacial sigue su curso y la cooperación va a ser vital. CAPSTONE tratará de fomentar esta colaboración entre agentes comerciales y la NASA de cara a la exploración lunar. El hecho de que la misión haya partido desde Nueva Zelanda, país signatario de los Acuerdos Artemis, también enfatiza esta necesidad de cooperación como estrategia necesaria en la exploración del espacio.

Imagen | Rocket Lab, NASA

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