Antes de encontrar vida extraterrestre necesitamos la "sopa primigenia". Y hemos vuelto a dar con una

Antes de encontrar vida extraterrestre necesitamos la "sopa primigenia". Y hemos vuelto a dar con una
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Un nuevo estudio ha hallado moléculas orgánicas claves para la vida en varios meteoritos caídos en diversos puntos de la Tierra. Se trata de nucleobases, algunas de las piezas que componen las cadenas de ADN y ARN. No es el primer hallazgo de este tipo, pero es importante por haber descubierto nuevos tipos de bases y completar la lista de las cinco moléculas clave para la vida halladas en meteoritos.

Pese a lo que se podría intuir hablando de meteoros, el estudio no nos dice nada sobre la vida fuera de la Tierra sino sobre la vida en ella. Qué pasó en los albores de la aparición de la vida es uno de los misterios científicos que más curiosidad genera y este descubrimiento puede ayudar a entenderlo, pero como siempre, hay que mirar los resultados con cautela.

Qué es lo que se ha descubierto exactamente. Un equipo de investigadores de Japón y EE UU ha hallado estudiando tres meteoritos varios tipos de nucleobases nunca antes vistos en este tipo de rocas. Las nucleobases son moléculas orgánicas que según su estructura pueden ser divididas entre purinas y pirimidinas. Cinco de estas moléculas (adenina, citosina, guanina, timina y uracilo) son las que forman las estructuras de ADN y ARN en los seres vivos.

No se trata de la primera vez que se hallan nucleobases (timina y citosina) en meteoritos, pero con este hallazgo se completa la lista de las cinco nucleobases consideradas relevantes para la vida. Hasta ahora habían sido detectadas las purinas (guanina y adenina) y tan solo una de las pirimidinas (uracilo).

Qué nos dice el hallazgo sobre el origen de la vida. La vida no surgió de golpe, sino a través de pequeños cambios, átomos y moléculas inorgánicas creando moléculas orgánicas, moléculas orgánicas juntándose para crear estructuras cada vez más complejas… Hasta llegar a las células, y con ellas la vida tal y como la entendemos ahora.

Uno de los problemas con los que se topan quienes intentan averiguar los detalles de este proceso es que las condiciones de la Tierra podían no ser propicias para que estas moléculas “sobrevivieran” lo suficiente como para formar estructuras más complejas que acabaran derivando en organismos vivos.

Por qué no nos dice nada de la vida en otros planetas. El resultado no debe llevarnos a confusión. De ser cierta esta teoría, no implicaría que la vida tenga un origen extraterrestre, ni mucho menos. Tan solo tendrían origen externo algunos de los “ladrillos” que la forman. Unos de los ladrillos más importantes, eso sí, pero en cualquier caso, el paso a la vida se habría dado aquí al juntarse estos bloques.

Es más, el propio estudio propone una explicación a la aparición de estas estructuras en meteoritos y no tiene nada que ver con alienígenas. Estas estructuras moleculares podrían ser, explican, el resultado de reacciones químicas dadas en el espacio exterior por la interacción entre la luz de las estrellas y los distintos elementos.

Motivos para la cautela. El estudio está lejos de confirmar la hipótesis de que estos ladrillos de la vida se formaron en el espacio exterior. En primer lugar puesto que se trata de moléculas que existen en la tierra, por lo que existe la posibilidad que sean nucleobases terrestres las que han sido halladas en el meteorito y no al revés. El estudio utilizó, eso sí, muestras de terreno de las inmediaciones del hallazgo de los meteoritos a modo de control.

En segundo lugar, porque en base a las concentraciones de pirimidinas halladas en las muestras no serían suficientes para dar paso a la vida. Las muestras no tienen por qué ser representativas de las concentraciones de pirimidinas llegadas a la Tierra, de serlo más bien indicarían la presencia de un proceso geológico capaz de crear las concentraciones suficientes de estas moléculas. El debate sigue abierto.

Imagen | CharlVera para Pixabay.

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