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Mientras Europa sigue construyendo nuevas centrales térmicas de carbón, la mitad de las que hay en España cierran mañana

Mientras Europa sigue construyendo nuevas centrales térmicas de carbón, la mitad de las que hay en España cierran mañana
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Mañana, siete de las 15 centrales térmicas de carbón que aún quedan operativas en España cerrarán las puertas. Un año y medio después de la clausura de las últimas minas, Naturgy, Endesa, Viesgo e Iberdrola cerrarán la mitad de las plantas que aún hay en suelo español para no acometer las mejoras medioambientales que exigen desde Europa. No puede decirse que sea una sorpresa: alguna de estas plantas llevan meses sin producir electricidad. Y es que, en estas circunstancias, el carbón no es rentable.

Lo sorprendente es que, mientras países como Alemania acaban de enganchar 1,1 GW más de carbón a su sistema eléctrico, España se está convirtiendo en uno de los países europeos que más rápido van a descarbonizarse. Hace solo un par de años, en 2018, el 15% de toda la energía consumida vino directamente del carbón: en mayo, estas plantas produjeron solo el 1,4% de la electricidad del país. De hecho, el

En España, el carbón cae por su propio peso

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Meirama (en Coruña), Narcea (en Asturias), Andorra (en Teruel) La Robla y Compostilla (en León), Puente Nuevo (en Córdoba) y Velilla (en Palencia) serán las plantas que, a partir del 30 de junio, se desconectarán de la red. Juntas suman 4.630 megavatios. Es decir, no llegan a la mitad de la potencia acumulada de carbón instalada en el país, pero se queda muy cerca.

No son las únicas, por cierto. Hay otras cuatro plantas (Lada, As Pontes, Los Barrios y Litoral en Almería) que ya han pedido al Gobierno cerrar sus instalaciones. Es decir, que para 2021 o 2022, si tenemos como referencia los ritmos actuales, otros 3.092 megavatios saldrán del sistema. Quedarían solo cuatro centrales térmicas de carbón en España, pero como ya hemos explicado en varias ocasiones su futuro no parece especialmente bueno. No sería raro llegar a 2025 con todas cerradas.

Se confirma así que la apuesta española de que no era necesario poner fecha de caducidad al carbón y que sería el mercado el que lo sacaría del país. El mercado y la Unión Europea, claro. Desde 2018, Bruselas ha implementado una serie de medidas que ha disparado el precio de los derechos de emisión de CO2. Algo que, sumado a los baratos precios del gas natural, ha hecho inviable (económicamente) encender muchas centrales de carbón.

¿Y ahora qué?

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Eso nos genera varios problemas. El primero es el laboral. 1.100 personas trabajan en las centrales que cierran mañana y otras 800 en las que ya han pedido cerrar. Las centrales térmicas se encuentran en zonas relativamente aisladas de los centros económicos y el golpe económico a la llamada "España vacía" puede ser muy fuerte.

No obstante, los problemas del cierre del carbón van más allá del lugar donde se producen: en los últimos meses, a medida que el sistema energético español se descapitaliza y crece la desinversión las noticias de importaciones de eólica portuguesa, nuclear francesa o térmica marroquí se incrementa. No es algo grave, es cierto; pero el temor de no saber si tenemos un plan de fondo que, más allá del marketing, nos lleve a buen puerto sin poner en riesgo la estabilidad energética del país.

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