Tengo dos trabajos a la vez y mi jefe no tiene ni idea: cómo el "sobreempleo" está triunfando en silencio

Tengo dos trabajos a la vez y mi jefe no tiene ni idea: cómo el "sobreempleo" está triunfando en silencio
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Elena* es periodista, y tras la crisis de 2008, aunque su empresa pudo aguantar unos años sin prescindir de ella, llegó el temido ERE que se llevó su puesto por delante. Tras un tiempo desempleada y reciclándose, empezó a trabajar mediante pequeños encargos de clientes que querían abrirse a las redes sociales o le pedían redactar textos para sus páginas web. Todo no sumaba "ni para acabar el mes medio normal", según cuenta ella misma, y acabó aceptando un nuevo puesto, no muy bien pagado, en una agencia de marketing aprovechando sus nuevos conocimientos. Eso fue en 2014.

"Al principio me costó un poco más y tuve que dejar los trabajos para clientes, pero a los seis o siete meses ya tenía mejor cogido el punto y pensé que podía hacer mi jornada normal, sin horas extra que nadie me pagaba, y luego en casa dedicar un par de horas al día a clientes externos. Eso hice hasta que me di cuenta de que si bajaba el ritmo en la agencia no iba a pasar nada, porque había mucha gente más lenta que yo, así que empecé a hacer trabajos míos de autónoma durante la jornada, sin que el jefe se enterase, claro", explica unos años después.

Overemployed

La práctica de Elena se ha vuelto más popular en los últimos tiempos, sobre todo desde que la pandemia adelantó varios años de golpe el auge del teletrabajo, unido a la destrucción de barreras geográficas que implica el online, la flexibilidad del trabajo en la era digital o el hecho de poder ejercer la actividad incluso desde casa, a la hora que sea. Todo suma.

Es la tendencia que en inglés se conoce como overemployed ("sobreempleado"), que aunque tiene matices sobre alcanzar la libertad financiera; tiene en su epicentro el ejercicio de dos trabajos simultáneos sin que sus empleadores lo sepan. Hasta tiene su propio subreddit, validador no oficial de una cierta relevancia online donde además podemos ver cómo se organizan quienes simultanean dos empleos.

Por ejemplo, el escritorio de alguien que no solo tiene dos empleos que le obligan, como medida de seguridad, a usar dos equipos distintos. Sino que hasta se puede permitir tener un iPad para ver algo de Netflix mientras tanto.

O cómo pasa el control del aeropuerto alguien con no uno sino tres trabajos.

La magia de ser un overemployed.

Elena, en una versión algo descafeinada, sigue siéndolo. "Voy con cuidado para no sobrecargarme y acabar causando problemas en mi empresa o a los clientes. Vivo en una provincia donde todo nuestro sector se acaba conociendo, así que tras un tiempo con esto le conté a mi jefe que iba a empezar a aceptar algunos encargos externos de aquello que no ofrecía mi empresa, para hacerlos fuera de mi horario de trabajo. No es exactamente cierto, pero ya tengo una edad y los sueldos de este sector no son gran cosa si no eres socio o una eminencia, así que es lo que hay".

Como Elena hay más, y como decíamos, han proliferado sobre todo tras el inicio de la pandemia. Uno de esos casos, y de similares características, es el que cuenta Carla, que no lo vivió en primera persona, pero sí fue testigo de ello en su anterior empresa.

"En marketing digital es muy habitual que un empleado tenga cosas aparte de su jornada laboral (redactar, auditorías SEO, campañas publicitarias...). Muchos no lo ocultan y en la entrevista ya avanzaban que tienen su propia web y ciertos clientes. Hay permisividad con eso siempre y cuando la persona sea transparente y no haga nada externo en su horario laboral. Tuve un compañero algo problemático que estaba haciendo cosas externas sin que nadie lo supiera, y un día, por error, al enviar un correo a Recursos Humanos se confundió de archivo adjunto y mandó una factura creada desde su dispositivo de empresa para cobrar por tareas SEO a una empresa externa".

Este incidente, nada menos que con Recursos Humanos, no se convirtió en un despido por una causa muy específica. "Querían echarle, pero en ese momento había tan poca disponibilidad de técnicos SEO, con una demanda salarial tan alta, que no se pudieron permitir despedirle y se lo comieron con patatas unos años más hasta que fue él quien decidió irse".

De empleado a empresario

Una variante de este pluriempleo a las bravas es la de quienes no se dedican exactamente a trabajar para dos empresas distintas a la vez, sino la de quienes compaginan trabajar para alguien, y al mismo tiempo, crear su propia empresa. Algo también propicio para las empresas que pueden empezar únicamente con su fundador y no requerir de más infraestructura que un ordenador y una conexión a Internet.

Por ejemplo, una agencia SEO, o de marketing, o una cuyo producto sea un software. Nuevamente, algo que va muy por delante en Estados Unidos respecto a España, aunque ya vamos viendo cómo asoma la patita.

Una fuente anónima ligada a la asesoría laboral nos explica que esto es algo que se da, especialmente desde la pandemia, en funcionarios. Tanto el trabajo simultáneo para dos, como la creación de una empresa. "Algunos trabajan para una asesoría o directamente crean una, por ejemplo, porque su experiencia y su conocimiento están ahí". ¿Cómo lo hacen? "Facturan como autónomos. Pero no ellos, porque al ser funcionarios no pueden hacerlo. Lo hacen a través de su cónyuge normalmente, que incluso dan de alta a propósito para eso".

Para alguien que no sea funcionario o no tenga un contrato en el que se mencione específicamente la exclusividad como requisito no sería necesario este último paso. "Cuando factura un tercero por ti suele ser porque hay algo manifiestamente irregular. O porque tu nivel de ingresos traería una declaración de la renta en la que Hacienda te daría un buen palo", comenta Fernando Zaplana, director de Decyde, una asesoría laboral murciana.

Alguien que simultanee dos empleos a escondidas de sus empresas y exceda el tope de cotización estará pagando de más por su Seguridad Social, pero claramente le estará compensando

Explica también que el pluriempleo que trata de combinar dos empleos por cuenta ajena en una misma jornada laboral no es lo mismo que un pluriempleo tradicional. El primero es el que solapa jornadas o incluso. "Eso sería incluso causa de despido procedente".

El pluriempleo más tradicional, como trabajar de lunes a viernes en una oficina y los fines de semana en un restaurante, no presenta problemas más allá del cansancio que pueda ocasionar a la persona. Pero en casos de pluriempleo como el que señalamos, puede haber un conflicto adicional: exceder el tope máximo de cotización, cifrado en 4.139,40 euros mensuales. "Si alguien supera ese tope, ha de comunicarlo a las empresas que le han contratado, porque tanto esa persona como las empresas están pagando Seguridad Social de más. No es muy habitual, pero se debería notificar para evitar la sobrecotización", explica Fernando.

En el caso de empleados que ocultan su doble puesto, esto no es factible, pero tampoco tiene consecuencias más allá de que las empresas y él mismo están pagando de más. En el caso de comunicarlo, posiblemente ambas prescindirían de él, así que al trabajador claramente le sale rentable.

En la experiencia de Fernando, esto ya está ocurriendo, sobre todo en profesiones liberales y también al calor del auge del teletrabajo. No solo por las personas que tienen dos puestos en remoto, sino porque el poder simultanear al menos uno en remoto con otro presencial lo hace posible. Simultanear dos puestos presenciales con horarios solapados directamente es imposible. "En gente en oficina también se está produciendo, pero con quienes solo teletrabajan se da más, es más difícil que les pillen", cuenta el experto.

"Incluso hay despidos que han acabado siendo improcedentes por no haberse podido demostrar que la persona tenía otro puesto de trabajo. Se podía sospechar, se veía que estaba desatendiendo sus obligaciones, demorándose mucho... Pero no se pudo probar. Normalmente es difícil de demostrar".

"Si alguien quisiera hacer esto de buena fe, podría hablar directamente con su empresa", continúa el asesor. "Si trabaja por objetivos en lugar de por horas, y los cumple bien, no debería tener problema". Aunque quizás, por mucho auge del overemployed que veamos a día de hoy, sea una utopía pensar en que una empresa va a aceptar un trato así.

*Todos los nombres de los testimonios de este reportaje han sido modificados a petición de los entrevistados.
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