Las telecos llevan años queriendo que Amazon o Google les paguen por su infraestructura. Nunca han estado más cerca

Las telecos llevan años queriendo que Amazon o Google les paguen por su infraestructura. Nunca han estado más cerca
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Las viejas ideas nunca mueren. Una de las que cada cierto se repite es la tasa de los operadores, aquella por la cual los gigantes tecnológicos que se benefician de internet deben ayudar a financiar el coste del despliegue y el mantenimiento de la red. Es un tira y afloja muy discutido y donde no se ha llegado a ninguna decisión en todo este tiempo. Pero esto podría cambiar pronto.

Las operadoras ya hablan de "medida urgente". El "pago de las tuberías" pone de acuerdo a todas las grandes operadoras. A finales del año pasado se reunieron todas las grandes de Europa, incluyendo Telefónica, Vodafone, Orange y hasta 13 otras empresas de telecomunicaciones, para pedir por carta a la Unión Europea que se debían ayudar a sufragar los costes de esta infraestructura.

Ahora estas grandes operadoras han vuelto a solicitar por carta la aplicación de esta medida, pero con un cambio. Ya se habla de "medida urgente". La situación de Europa es complicada y las operadoras lo están notando. Tanto por el incremento de la energía como los costes de las nuevas tecnologías, el precio de la infraestructura se ha duplicado.

España, el país más alineado con las peticiones de las telecos. Nuestro país está acostumbrado a que determinados servicios se financien parcialmente a través de tasas que deben pagar empresas privadas. Es el caso de la 'tasa RTVE', que deben pagar empresas como Netflix, Amazon o HBO. No extraña por tanto que España sea uno de los países que más apoyan la tasa de las operadoras.

Según se informaba el pasado agosto, España, junto a Francia e Italia, han aumentado la presión sobre la Comisión Europea para que haya cambios legislativos en este sentido. Esta posición ha sido refrendada recientemente, con las palabras de Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, donde defiende la "igualdad de condiciones". Es decir, desde el Gobierno se defiende que empresas como Google o Amazon se pague y contribuya al mantenimiento de la red, con su "parte justa". Una parte que podría ascender a más de 20.000 millones de euros anuales.

"Apoyamos fuertemente este enfoque más realista que tiene en cuenta nuevas realidades; necesitamos ajustarnos con la misma rapidez si queremos ser eficaces", explica Calviño.

La GSMA mueve ficha. Una muestra de que esta idea está recibiendo más apoyos que nunca es el nuevo comunicado de la GSMA, que se ha pronunciado al respecto de forma bastante clara. La organización, que engloba más de 750 operadoras y 400 compañías del ecosistema móvil, ha defendido algunas de las principales tesis a favor de la tasa de las operadoras.

Se habla de que el volumen de datos ha crecido exponencialmente, pero que más de la mitad del tráfico de internet está generado únicamente por seis compañías. La GSMA explica que "los costes y restricciones de implementación de la red, combinados con los desequilibrios del mercado a lo largo de la cadena de valor digital, ejercen una presión adicional sobre las inversiones en curso de los operadores".

En otras palabras, que el coste de mantenimiento de la red no es baladí y hay que ayudar a que sea viable. A lo que concluye que "diferentes enfoques pueden ser apropiados en diferentes mercados para abordar cualquier desequilibrio del mercado". Blanco y en botella. Europa, a diferencia de otros países como EEUU, podría necesitar implementar una tasa así para asegurar que la "conectividad continúa siendo accesible a todo el mundo".

La Comisión Europea ya tiene decidido planteárselo en 2023. La petición de las principales empresas europeas de telecomunicaciones no ha caído en saco roto. Margrethe Vestager, comisaria de competencia de la Comisión Europea, aseguró que se lo plantearán. Lo que era una idea planteada desde los tiempos de Alierta, finalmente parece que tiene la fuerza suficiente como para entrar en el terreno político.

"Creo que hay un problema que deberíamos considerar con mucha atención, y es el tema de la contribución justa a las redes de telecomunicaciones", explicaba Vestager. Una posición apoyada también por Thierry Breton, comisario de industria de la Comisión Europea, que ya ha dejado entrever que en el primer trimestre de 2023 se realizará la primera consulta sobre esta propuesta.

En caso de salir adelante, desde las organizaciones europeas empezarían a trabajar sobre su posible viabilidad. Las cosas de palacio van despacio, pero la tasa de las operadores están dejando de ser una idea al aire para ser una posible solución al conflicto por los costes de la red.

¿Otra vez con una idea de hace 10 años?. La respuesta de Google no se ha hecho esperar. Frente a la nueva solicitud de estudiar esta tasa, la empresa norteamericana ha explicado que es una idea antigua y que es mala para los consumidores. Además del hecho de que Google ya invierta millones en infraestructura de la red, explican desde la compañía.

"La introducción de un principio de "el que envía paga" no es una idea nueva, y anularía muchos de los principios de la Internet abierta. Estos argumentos son similares a los que escuchamos hace 10 o más años y no hemos visto nuevos datos que cambien la situación".

¿Existe realmente la neutralidad de la red?. Uno de los argumentos de esta tasa es la influencia que tendría sobre la red, donde podría derivar que los operadores apoyen a estas grandes empresas tecnológicas por encima de un uso abierto. Irónicamente, Alierta, el ex-presidente de Telefónica, ya expresaba en 2014 su postura: "Lo de la neutralidad de la red se lo han inventado los que no tienen neutralidad".

Aquel debate queda ya lejos. Europa ya ha demostrado en anteriores ocasiones, como con su legislación DMA, que no teme tomar partido y forzar a las Big Tech a que tengan que intervenir y participar directamente, aunque eso signifique desbalancear el sistema. Veremos si esta antigua idea de la tasa de las operadoras consigue el impulso necesario. Al contrario que años anteriores, ahora cuenta con fuertes apoyos.

Imagen | IMF Photograph/Stefani Reynolds

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