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Amazon, luces y sombras: alcanza los 200 millones de suscriptores de Prime, pero sus empleados tienen que orinar en botellas


Amazon, luces y sombras: alcanza los 200 millones de suscriptores de Prime, pero sus empleados tienen que orinar en botellas
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Quien se haya leído 'The Everything Store', de Brad Stone, sabrá cómo se las gasta Jeff Bezos. El creador y CEO de Amazon (dejará de serlo este año) no es precisamente un santo varón, pero lo cierto es que ha creado uno de los grandes imperios de nuestra era, que, eso sí, tiene tanto luces esplendorosas como sombras inquietantes.

Las luces quedaban claras ayer en su carta anual a inversores, en la que sacaba pecho y presumía (con razón) de unas cifras de negocio mareantes. Amazon cuenta ya con 200 millones de suscriptores de Prime, un servicio que nos impulsa a comprar más y más en Amazon pero que también es pasarela para esos "otros servicios" con los que la empresa rivaliza con plataformas como Google Photos, o, desde luego, Netflix. Las sombras rodean a unas preocupantes condiciones de trabajo que han generado una polémica enorme en los últimos días.

Una Amazon imparable y repleta de oportunidades

La última carta a los inversores hacía un recordatorio de esa primera carta que se envió en 1997. Entonces Amazon pasaba de los 158 empleados del año anterior a los 614 de entonces. ¿Cuántos empleados tiene la empresa 24 años después? Nada menos que 1,5 millones (1,3 millones son empleados directos), de los cuales 500.000 llegaron el año pasado como consecuencia de la pandemia y de la explosión absoluta de las (más que nunca, necesarias) compras online. De ellos y su situación hablamos más adelante.

El meteórico crecimiento de Amazon se deja notar también en otros números gigantescos, como el hecho de que en su tienda online se venden productos de 1,9 millones PYMES, que representan el 60% de sus ventas.

Más interesante para muchos resulta el hecho de que Amazon tiene ya 200 millones de suscriptores de Prime, un metaservicio fantástico para sus clientes porque ahorra gastos de envío y crea un círculo vicioso que lleva  a muchos de esos usuarios a comprar más y más.

Un estudio reciente revelaba clarmente esa realidad y destacaba cómo el usuario medio de Amazon Prime gasta 1.400 dólares al año. Quien no lo es gasta 600 dólares al año.

El otro éxito de Amazon es utilizar Prime como palanca para otros servicios que los usuarios obtienen gratuitamente y que plantean alternativas realmente notables. Ocurre con Amazon Photos pero sobre todo con Prime Video, una plataforma que desde luego no brilla tanto como Netflix —que tiene también 200 millones de suscriptores que son solo espectadores— pero que sigue siendo una alternativa estupenda para todos ellos.

Desde fuera todo es muy bonito; desde dentro, no tanto

Esas espléndidas cifras de negocio contrastan con una situación preocupante para los trabajadores. Bezos indicaba en su comunicado que la empresa "tiene que hacer un mejor trabajo con nuestros empleados", pero lo cierto es que él ha sido responsable último de unas condiciones de trabajo que cuando han logrado traslucir se genere una (lógica) polémica.

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El último y singular descubrimiento en este sentido es que sus empleados ni siquiera pueden ir al baño: tienen que orinar en botellas. Este escándalo fue negado rotundamente por Amazon, lo que provocó una retahíla de mensajes en Twitter en las que varios empleados y exempleados demostraban con pruebas lo contrario. Acabaron disculpándose ante el representante del gobierno que detonó el tema (pero no ante sus empleados).

Amazon tiene fama de hacer trabajar a sus empleados "como robots", midiendo su productividad constantemente (y despidiéndolos si no llegan a números decentes). Varias han sido las huelgas que han convocado los empleados de Amazon en España por temas de este tipo. La empresa también lleva años luchando contra la creación de sindicatos de trabajadores usando métodos singulares como el de los perfiles falsos de Twitter.

Bezos declaraba esa intención de tratarles mejor y pondrá en marcha una serie de algoritmos para que puedan rotar de puesto al detectar "movimientos repetitivos" que pueden acabar provocando problemas de salud.

Estamos pues ante una Amazon aparentemente imparable y que tiene ante sí oportunidades de futuro prometedoras. Lo otro que tiene es un reto claro para mejorar sus polémicas condiciones de trabajo.

Más información | Amazon

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