Las muertes de vacas, renos o rinocerontes no es un misterio: son las consecuencias de una maldición, la "de los animales grandes"

Las muertes de vacas, renos o rinocerontes no es un misterio: son las consecuencias de una maldición, la "de los animales grandes"
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Desde 2013, más de 250 vacas han muerto en el noroeste de Francia sin motivo aparente. Solo en este invierno, más de 200 renos murieron de hambre en Noruega porque una tormenta hizo que lloviera en diciembre. Mientras el elefante africano sufre el peor declive en los últimos 25 años, el último macho del rinoceronte blanco del murió el año pasado y el rinoceronte de Sumatra se encuentra sumido en una lenta agonía. ¿Qué está pasando con estos animales?

No existe una línea causal clara que una todos los puntos; es decir, no hay nada que conecte la alarmante disminución de los grandes felinos, el envaramiento de centenares de ballenas grises en las costas del Pacífico norte o la muerte de 200.000 taigas en las estepas kazajas. O sí. Por que aunque en cada animal sufre problemas distintos e intransferibles, los zoólogos han llegado a tener una certeza: pocas cosas habrá peores que ser un animal grande en los próximos 100 años.

Una maldición llamada ser humano

David Clode Bj0xftabquo Unsplash

Hace unos meses, el Instituto de Zoología de Londres analizó un grupo de rasgos de 15.500 especies de mamíferos y aves (entre ellos, la masa corporal, la amplitud del hábitat o la dieta). Posteriormente, los combinaron con datos de la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que proporciona una estimación de la probabilidad de extinción de una especie. Las conclusiones pintan un escenario muy complejo.

En los próximos cien años, más de 1.000 especies grandes de aves y mamíferos (de rinocerontes a águilas) se extinguirán o estarán en peligro cierto en el próximo siglo. Y esto, como vimos cuando desaparecieron las grandes manadas de búfalos americanos, puede conducir al colapso de ecosistemas clave de los que dependemos los humanos a la hora de obtener alimentos y agua limpia.

Sin embargo, no se trata de una tendencia moderna. Según los datos de la Universidad de Nuevo Mexico, el tamaño promedio de los animales salvajes ha disminuido en un 14% en los últimos 125.000 años y se prevé que en los próximos cien caiga un 25% más a medida que los grandes animales pasen a ser meros recuerdos en los libros de zoología. Todo por la presión evolutiva del ser humano.

El comprometido futuro de los animales grandes

Filip Bunkens Phkv Fo 9hm Unsplash Filip Bunkens

No se trata de una sorpresa, claro. Los animales más grandes son particularmente vulnerables a los humanos (o "particularmente dependientes de los humanos" en el caso de los domésticos). No sólo porque son objetivos más fáciles y claros, sino porque necesitan enormes recursos naturales para sobrevivir. El cambio climático y la erosión de los ecosistemas los sitúa en la cabeza de la lista con especies con serios problemas de futuro.

Sin embargo, su pérdida también tiene repercusiones ecológicas más grandes que el resto de especies. Sobre todo, porque son fundamentales para crear ecosistemas estables y equilibrados. De hecho, si lo pensamos con cierta perspectiva, las enormes cabañas bovinas tienen un papel esencial en el mantenimiento de los ecosistemas humanos. Sin ellas (sin las grandes explotaciones ganaderas en general) la vida urbana actual sería directamente insostenible.

Y, aunque la maldición de los animales grandes va a afectar significativamente a los animales salvajes, las vacas, el gran animal doméstico, también van a pasarlo mal. El ganado bovino necesita muchos más recursos que otros tipos de animales. Por eso, el consumo regional de carne de vaca está muy relacionado con ciertas condiciones climáticas favorables. Hoy por hoy, nuestras sociedades se han desligado progresivamente del clima, pero no lo suficiente.

El cambio climático y, con él, la reordenación de las lluvias, las temperaturas y los problemas hídricos llevarán a cambios profundos también en el sector primario. Cultivar maíz o comerse un buen chuletón de Ávila puede llegar a ser prohibitivo; es decir, cambiará nuestra dieta y el futuro de los animales que forman parte de ella. Empezando, efectivamente, por las vacas.

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