Publicidad

'Proyecto Power': Netflix sigue en busca de las claves para fundar su propio universo superheroico con una aventura pasablemente divertida

'Proyecto Power': Netflix sigue en busca de las claves para fundar su propio universo superheroico con una aventura pasablemente divertida
41 comentarios

Hay algo, y no es necesariamente negativo, de interesante espíritu de serie B, modesto pero contundente, en todas las películas con protagonista de relumbrón que está poniendo en pie Netflix de un tiempo a esta parte. Chris Hemsworth en 'Tyler Rake', Charlize Theron en 'La vieja guardia', y ahora Jamie Foxx y Joseph Gordon-Levitt en esta 'Proyecto Power': ellas mismas saben que no juegan en la liga de las superproducciones de Disney. Demonios, ni siquiera juegan en la misma liga que las propias 'Roma' o 'El irlandés' de Netflix.

Son producciones guionizadas robóticamente, rodeando una serie de banderines temáticos y visuales (¡que no falte esa pelea sin cortes!), sin grandes alardes narrativos, técnicos o artísticos, pero algo por encima de lo que se puede permitir un episodio de una serie de televisión en términos de imprevisibilidad o riesgo visual. Hay más holgura, pero no demasiada: son el equivalente a las películas directas a vídeo de hace unos años, donde iban a recalar las carreras de las estrellas de acción, o de comedia romántica, cuando las modas cambiaban y el público les daba la espaldas en las salas. No es necesariemente el caso de Angelina Jolie o Jamie Foxx: sencillamente, Netflix está invirtiendo en actores de primera fila para sus películas, pero ahí se va el grueso de lo que puede invertir, y a veces se nota.

Sin duda el problema de 'Proyecto Power' es que promete bastante más de lo que da, un inconveniente que también afectaba, pero en mucha menor medida, a 'La vieja guardia', la última embestida superheroica de Netflix. Sin embargo, aquí la sola enunciación del concepto que sostiene el argumento (una píldora otorga un superpoder al azar durante cinco minutos a quien la consume) hace volar la imaginación del espectador. Hay material para una auténtica epopeya de superpoderes, demencia visual y excesos narrativos. Nada de eso llega del todo en un film respetable, defendible, divertido, pero que vuela muy por debajo de su promesa de partida.

La jugosa idea de arranque se rebaja con el origen de los poderes superheroicos, inspirados de forma algo rupestre en características animales enunciadas en determinado momento de la película, con lo que el espectador sospecha (y acierta) que eso es todo lo que va a ver a materia sobrehumana. La panoplia infinita de habilidades potenciales se reduce así a unas cuantas características del reino animal no siempre igual de vistosas. Una auténtica lástima porque el guión de Mattson Tomlin (próximo guionista de 'The Batman') decide que ni siquiera va a ser estricto con sus propias reglas: a veces las píldoras son letales, a veces los poderes se disparan tras la ingesta, a veces tardan en arrancar cuando conviene... vemos a los personajes poner en marcha cronómetros para calcular cinco minutos, pero la idea del límite de tiempo nunca se explota.

Project1

Vengadores por cinco minutos

Donde funciona mucho mejor la película, y hay que darle todo el crédito a los intérpretes por ello, es en su trío protagonista, que esquiva con bastante gracia los tópicos de rigor. Jamie Foxx es un militar de oscuro pasado que busca a su hija desaparecida. Dominique Fishback, una adolescente conflictiva pero de buen corazón que trafica con la droga. Y Joseph Gordon-Levitt un policía honesto que intenta descubrir qué turbia trama hay tras el sospechoso desembarco de las píldoras en Nueva Orleans. Tres caracteres opuestos pero complementarios: hay simpáticos ramalazos de buddy movie entre el policía y la camello, y se establece una honesta relación de tira y afloja paterno-filial entre ésta y el militar.

Gracias a que ninguno se toma con demasiada gravedad su papel (aunque salvo una escena francamente graciosa que implica a Gordon-Levitt saliendo de una ducha ajena, no hay comedia pura y dura en 'Proyecto Power'), la película transcurre ligera y consciente de que lo que está narrando es un disparate. Foxx es el que parece divertirse de forma más genuina, y consigue hacer creíble la tragedia personal de su personaje, a la vez que saborea con un tono sarcástico muy divertido las réplicas a sus compañeros. En general, se establece una química especial entre ellos, y es una pena que no funcionen como equipo casi hasta el último tercio del film.

Power Unit 05243r H 2020

El resultado es una película que no llega al límite de su propuesta: no sabemos cómo afecta la llegada de la droga al crimen en Nueva Orleans porque solo presenciamos algún crimen puntual; la relación de los personajes con la propia droga carece de claroscuros, y el hecho de que el personaje de Gordon-Levitt la tome para hacer su trabajo no brinda ninguna duda moral; los poderes, en fin, son propios de una versión desganada de X-Men y su origen químico podría haber dado pie a unos cuantos enfoques originales del tema.

La decisión de los directores Henry Joost y Ariel Schulmano (directores de la interesante 'Catfish' y de 'Nerve', sin duda la base para esta 'Proyecto Power') de ambientar la acción en Nueva Orleans y en los barrios pobres sí que reviste cierta intención de hacer las cosas de forma distinta y alejarse de las eternas Nueva York o Chicago. Hay cierta intención discursiva en la idea de que los ricos prueban las drogas en los pobres para debilitar los tejidos de la delincuencia y para experimentar con sustancias a las que luego se dará un uso distinto, pero la idea queda a un nivel meramente anecdótico. La primera aparición del personaje de Foxx en los bloques donde vive un camello, eso sí, apunta a un tipo de película que nos hubiera gustado ver, una mezcla de poderes desatados y mensajes corrosivos.

Ninguno de estos problemas es grave en una película que discurre veloz y que tiene momentos de brillantez ocasional tanto en la parte de acción (el combate con el contorsionista), como en la ambientación (Nueva Orleans es un acierto, sobre todo en curiosos detalles al fondo), pasando por ciertos destellos emocionales (la secuencia del entendimiento entre Foxx y su nueva amiga, a base de improvisación de hip-hop, con todos los papeles para dar algo de vergüenza acaba siendo uno de los momentos más memorables de la película). Una producción superheroica, claramente con intención de disparar una serie de secuelas, pasable, divertida, y perfecta para un rato tonto sin demasiadas aspiraciones.

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio

Explora en nuestros medios