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Después de mucho comparar y tras gastarnos una pequeña (o gran) fortuna por fin tenemos en casa el último modelo de televisor con pantalla plana, con una resolución fantástica, un contraste y brillo espectaculares y unas prestaciones “smart” que nos dejan con la boca abierta.

Lo encendemos, empezamos a ver la primera película y… algo falla, el sonido no es todo lo bueno que nos gustaría, le falta contundencia y claridad, no tiene cuerpo, los diálogos no se escuchan correctamente, ¿qué sucede?, ¿por qué mi televisor tiene tan mal sonido?

Seguro que a muchos de vosotros os ha pasado algo parecido e incluso os da la impresión de que vuestro viejo y enorme televisor de tubo se escuchaba mejor que la flamante pantalla LCD/LED o de plasma que ahora tenéis.

No, no es que hayáis perdido oído, estáis en lo cierto. El sonido de muchos televisores modernos es malo tirando a pésimo, sobre todo cuanto más delgado es el modelo en concreto.

Una cuestión de tamaño

El principal problema radica en espacio que los nuevos modelos dedican a los altavoces, que en los últimos años parece estar en peligro de extinción. La tendencia de fabricar paneles cada vez más delgados está haciendo que el tamaño de las cajas acústicas se reduzca hasta mínimos que hacen imposible montar drivers convencionales de dimensiones aceptables.

Aunque ya se está trabajando en nuevas tecnologías que proporcionen altavoces tan planos como una hoja de papel, flexibles e incluso que se puedan enrollar, de momento los televisores actuales montan altavoces tradicionales que no combinan bien con cajas acústicas diminutas.

Altavoz plano Nueva tecnología de altavoces planos y flexibles de Fujifilm

Muchos televisores planos modernos incorporan altavoces de tamaños máximos de unas 3 pulgadas, cuando antes en los grandes televisores de tubo (de 28, 32 o más pulgadas) no era extraño que en los equipos de gama alta se alcanzaran fácilmente las 4, 5 o incluso más pulgadas.

Esto se traduce rápidamente en un sonido con falta de frecuencias graves (inferiores a unos 80-100 Hz) e incluso en algunos casos extremos de medias-graves (hasta unos 200-300 Hz) de calidad. Es decir, no son capaces de mantener una amplitud decente con niveles de distorsión por debajo de lo audible por el usuario medio.

Dichas limitaciones son menos apreciables cuando vemos programas de televisión convencionales como informativos, documentales, series, debates, etc. y se muestran claramente patentes a la hora de ver cine y sobre todo si queremos obtener un nivel de presión acústica media-alta, lo cual será prácticamente imposible en la mayoría de modelos.

Altavoz televisor Aspecto del típico altavoz de un televisor

Además, la falta de espacio y la “obsesión” por el bajo consumo eléctrico se traducen en amplificadores limitados en tamaño y potencia, lo que en la práctica nos da problemas de falta de volumen y saturaciones indeseadas.

El problema se agrava si tenemos en cuenta que los principales materiales de fabricación de los televisores modernos son diferentes tipos de plástico, no muy buenos que digamos a la hora de gestionar las resonancias de los altavoces, lo que genera en algunos casos crujidos, distorsiones y reverberaciones, incrementadas a su vez por la imposibilidad de introducir aislantes acústicos en el interior de las cajas, otra vez por falta de espacio.

Mezclas surround deficientes

En el cine la situación de falta de calidad sonora se complica aún más cuando el audio multicanal no es gestionado de la forma más apropiada por los diferentes equipos que tenemos en casa (televisor, reproductores de DVD, Blu-ray, videoconsolas, reproductores multimedia, etc.).

Aquí nos encontramos un problema habitual en el visionado de las películas: los diálogos se escuchan terriblemente bajos en comparación con el resto de la música y efectos. Esto hace que si incrementamos el volumen para oír bien las voces cuando viene una escena de acción el resto de sonidos está a un volumen muy elevado.

El problema reside, en la mayoría de las ocasiones, en las mezclas de sonido deficientes (o por lo menos no adecuadas) realizadas por el dispositivo que decodifica la señal multicanal a estéreo (por ejemplo un centro multimedia o el propio televisor) para ser escuchada a través del televisor (el famoso downmix).

televisor

Aunque este problema suele ser fácilmente solucionable mediante una actualización software, en algunos casos los fabricantes tardan en sacarla o incluso puede darse el caso de que usuarios poco instruidos técnicamente no sepan (ni tampoco tendrían por qué) cómo actualizar sus equipos ni dónde está el problema.

A pesar de que estas situaciones no es que sean precisamente un secreto, lógicamente no se airean de forma habitual por las marcas ni por las tiendas especializadas que se dedican a vendernos cuantas más pulgadas mejor, sin tener muchas veces en cuenta que el usuario medio puede verse posteriormente defraudado cuando tiene el equipo en casa, ya que no obtiene la experiencia prometida.

De hecho, para tratar de minimizar este tipo de desengaños apareció hace más de un año Clarity, una nueva alianza de comerciantes de productos de HiFi y cine en casa cuyo objetivo es informar al consumidor de aspectos básicos a la hora de comprar sus sistemas audiovisuales, incluidos algunos de los problemas que hemos comentado aquí.

Cambiar el arquetipo: de televisor a monitor

Quizá el problema no radique totalmente en la deficiente calidad de los altavoces, sino también en la imagen mental que tenemos los usuarios sobre qué es un televisor y para qué sirve.

Por ejemplo, si hablamos de monitores de ordenador o de proyectores para cine en casa todos damos por hecho que, aunque algunos modelos lleven sistemas de audio integrados, debemos comprar y usar un equipo externo si queremos tener una mínima calidad.

Creo que con los televisores de pantalla plana deberíamos “cambiar el chip” y comenzar a pensar en algo parecido, sobre todo para sesiones de cine. Es decir, deberíamos ver el televisor moderno como un sistema de visualización que necesariamente requiere para su máximo disfrute de un complemento externo que le proporcione audio de calidad.

Barra de sonido

De hecho, muchos fabricantes ya piensan en esta línea, de ahí la proliferación de sistemas de sonido auxiliares en formatos de barras de sonido, subwoofers, kits 5.1, etc.

Estos sistemas mejoran claramente la experiencia sonora en nuestras sesiones televisivas y cinéfilas, aunque en ocasiones su adquisición, instalación y configuración quedan fuera del alcance del usuario corriente que se ve abrumado ante una tremenda variedad de marcas, modelos, formatos y tecnologías.

Quizá la solución a estos problemas pasaría porque los televisores modernos vinieran de serie con alguno de estos equipos, aunque se incrementase ligeramente el precio. De hecho, seguro que más de un usuario (entre los que me encuentro) preferiríamos que las marcas incluyesen algún tipo de barra de sonido de calidad en lugar de tantas funcionalidades smart que, en la práctica no solemos usar casi nunca.

En posteriores artículos explicaremos qué opciones existen en el mercado para mejorar el audio de nuestros televisores, tratando de clarificar qué sistemas podemos encontrar, en qué consisten, sus ventajas, inconvenientes, características, si son adecuados para nosotros o no, cómo configurarlos correctamente y, en definitiva, cómo obtener un sonido “de cine” en nuestros salones.

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