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¿Cómo entretener a los niños (y los no tan niños) en un viaje en coche?

¿Cómo entretener a los niños (y los no tan niños) en un viaje en coche?
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Se acerca la época estival, y las vacaciones de la familia empiezan a tomar forma. Se cuadran los días, se escoge el plan, se hacen todos los preparativos, y llega un momento en que tan solo nos falta levantar a las tropas, meternos en el coche y salir de viaje, rumbo al deseado destino de descanso. En muchos casos, los problemas comienzan al arrancar la marcha.

"¿Hemos llegado ya?" puede ser la frase más temible para unos padres que tratan de escapar de la ciudad y a los que les queda un largo viaje en coche por delante. Existen muchas maneras de entretener a los niños en el coche, y quien dice a los niños dice a los que ya han crecido un poco más, aunque cualquier adolescente es capaz de abstraerse de la realidad el tiempo que haga falta. ¿Qué podemos hacer para combatir el aburrimiento proverbial de los niños en el coche?

Las soluciones tecnológicas

La tecnología es nuestra amiga, y eso se demuestra con todo el infotainment existente, que es una palabra muy sugerente y que engloba a todo aquello que combina información y entretenimiento. En este caso, el de los viajes largos con niños o personas que se aburren mucho, lo que más nos interesa es el entretenimiento puro y duro.

1.- Películas, películas y más películas

La opción de "cargar" un lote de películas, vídeos o temporadas completas de los dibujos animados favoritos es una opción ganadora para entretener al más pintado. Las opciones pasan por varias propuestas, desde la más sencilla hasta la más elaborada, o dicho de otro modo, desde el vetusto DVD conectado a sendas pantallas, hasta utilizar tu tablet para acceder a contenidos en streaming como Wuaki TV, Yomvi, o el próximo en llegar a España, Netflix. Y entre esas opciones las hay numerosas, y adaptadas a todos los públicos y bolsillos.

Lógicamente, si utilizamos servicios de streaming conectados vía 3G o 4G, lo primero es que podemos dejar nuestro bono de datos tiritando, y lo segundo es que dependeremos de la cobertura existente. Que sí, que en España vamos bien servidos de cobertura 3G, menos cuando viajas a través de ciertos parajes, muy bonitos, pero muy aislados. Y de la cobertura 4G en ruta, mejor ni hablamos. En esos casos, lo mejor es sincronizar los contenidos en casa, y luego "sobrevivir" con lo que hayamos alquilado.

650 1200

Una opción, mucho más barata y "artesanal", es comprar un simple soporte para smartphones o tablets (depende de lo que vayas a utilizar), y reproducir los vídeos que ya tengas grabados en tu dispositivo. Puedes descargar un reproductor de vídeo y organizar una playlist completa, para así garantizar la variedad y a alargar al máximo tus "stints" en el viaje. El caso es que, más pronto o más tarde, esa vía de entretenimiento se va a agotar.

2.- Música para todos los gustos

Aquí la cosa es más sencilla, lo que ocurre es que dependerá mucho del niño o niña, de su edad y de lo dispuesto que esté a pasarse un par de horas escuchando una playlist... que a lo mejor a ti te entusiasma, pero que llega a hacerse pesada. Sea como sea, con el sistema multimedia del coche puedes pensar en cualquier solución tan al alcance de la mano como tengas tu smartphone. Conéctalo vía bluetooth, busca tu lista prediseñada con toda tu astucia de padre, y dale al play. Prepárate, eso sí, para sufrir todas las iras desde los asientos traseros como metas el gran éxito del verano del 98.

3.- Unas partiditas no hacen daño a nadie

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En principio, la idea de poner a los pasajeros a jugar sus partidas mientras uno conduce es genial. Solo si sigues estas tres simples reglas, será de verdad genial, y no un martirio insufrible que acumulará el estrés de tu vida en tu cabeza, justo cuando lo que querías era conducir, y luego descansar.

  1. Saca tu lado amable y convence a tus hijos de que elijan los juegos que más los relajen, a la vez que los diviertan. No tengas la feliz idea de que juegos de acción total son la mejor forma de mantener la paz atrás. Aunque un nivel imposible del Candy Crush puede ser mortal de necesidad, así que déjame decirte que lo de los juegos puede ser como la ruleta rusa.
  2. Sin auriculares, no hay juegos. Esa regla no admite discusión alguna y se extiende a las películas y a la música.
  3. Como padre responsable, preocupado por la salud mental de tus hijos, "olvídate" el cargador en lo más profundo de la más profunda maleta. Claro que dependerá de la carga de partida y la duración del viaje.

Las soluciones de toda la vida

Son peores en el sentido de que cualquier maquinillo convierte a nuestros hijos y sus primos en pequeños zombies ávidos de más contenidos, pero son mejores en el sentido de que potencian la creatividad, las relaciones familiares, el buen rollo y la capacidad de papá o mamá por inventarse nuevos juramentos. Estas son las estrategias más manidas (y que funcionan, dependiendo de la "muestra" de niños que te toque):

  1. El "veo, veo", o cualquiera de sus infinitas variantes. Desde el más clásico, que viene muy bien cuando los niños son bastante pequeños, pasando por el "a ver si ves un coche rojo", o el "¿quién es capaz de ver una vaca?", y que dependerá mucho de los niños, el trayecto (si no va a haber vacas, este juego es muy parecido a ese de "a ver quién aguanta más tiempo callado") y la paciencia del conductor.
  2. Cantar canciones. Sí, es un entretenimiento estupendo siempre que no te pase como a un servidor, al que su hija pequeña lo manda callar porque, seguramente, no doy la talla cantando. Pero en todo caso, unas canciones típicas de los viajes de antes sirven aún hoy, de nuevo, siempre que los niños lo permitan y nuestra paciencia lo aguante.
  3. Jugar con un mapa. Esto puede ser interesante si lo enfocamos bien, y es mejor si usamos un mapa de papel (si les damos el smartphone, en 10 segundos estarán conectados a YouTube o habrán encontrado una nueva película). El juego puede ser tan simple como pedirles que sigan el viaje en el mapa, con un lápiz y señalando las ciudades y pueblos por los que vayamos pasando.
  4. Contar historias. Esto ya requiere algo de preparación previa, sobre todo si no eres un as contando historias. Es mejor que lo haga el copiloto, claro, pero la idea es entretener a través de historias contadas. Una alternativa tecnológica válida es tener una batería de audio libros con historias que les gusten a los niños, claro.
  5. Leer. Es una solución no muy buena si hay riesgo de mareo, y puede ser tanto tecnológica, como no tecnológica. Realmente esto sirve para niños que nos e mareen con facilidad, y que tengan una cierta "resistencia" leyendo, pero hemos de pensar que tenemos también comics al alcance. Y los comics siempre triunfan.
  6. Dormir. Es la solución analógica por antonomasia, y para conseguir que se de esta situación, siempre podemos salir de noche y conseguir un ambiente soporífero pronto, para que caigan como pichones y poder hacer kilómetros muy frescos, y con la máxima tranquilidad. Esto es ya para ninjas de los viajes.

Bonus para manitas: conecta una Raspberry Pi a la pantalla del coche y carga tus emuladores

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Esto es lo que hizo un pasajero en un vuelo en una compañía japonesa. Es un poco laborioso, pero es de lo más digno que hemos visto en cuanto a 'currarse' un entretenimiento a medida. Basta con asegurar la autonomía de la Raspberry, precargada con todo el software necesario, llevarse los adaptadores necesarios y el mando preferido (en este caso, Super Nintendo, pero podemos ser más "contemporáneos", mientras la Raspberry pueda con los emuladores). Todo un trabajo, que sin duda merece la pena. Lo malo es que preferiríamos ir nosotros detrás y que condujesen los niños, y ese de momento es el fallo de este plan.

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