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Tecnología para el coche - Conducción

Dicen que a la tercera va la vencida. Cuando pienso en coches que realizan acciones automáticamente, o que incluso se conducen por sí solos autónomamente, no puedo evitar pensar en una novela o en una película de ciencia ficción, algo imaginado para un futuro sin fecha concreta.

Fruto de las vanguardias de comienzo del siglo XX, allá por el año 1909 es cuando se planteó el futurismo seriamente como corriente artística, y también de pensamiento, muy relevante en su vertiente arquitectónica, pero también en escultura o pintura, como manifiesto de lo que un futuro nos podría traer: máquinas, automatización, autopistas, aeronaves, comunicación, la energía del átomo…

Pero dos guerras mundiales tuvieron lugar poco después, y nadie entonces quiso, ni pudo, pensar en sueños futuristas. Pero el futurismo volvió, lo hizo a finales de los años 50 y durante los años 60, con la carrera espacial. Por segunda vez la humanidad imaginaba, soñaba, cómo podría ser la vida en las ciudades del futuro.

Sant'Elia

Y de nuevo se guardó en el cajón, motivado principalmente por una crisis económica y energética, la de los años 70. Y aunque la mayoría de la gente no pensara mucho en ello, algunos ingenieros sí lo hicieron, trabajando día a día , poco a poco, sin prisa pero sin pausa, evolucionando la tecnología, y sobre todo la electrónica.

Y así llegó la tercera venida del futurismo, el hoy en día, la que quizás sea ya la vencida. Tal vez no nos demos cuenta, pero sin ir más lejos cualquiera de nosotros lleva en el bolsillo un computador miles de veces más potente que el que llevaba el Apolo para llegar a La Luna, podemos recibir una carta en unos segundos, o ver y charlar con alguien que se encuentra en el otro extremo del mundo.

Y los coches también están llegando a ese futuro que hace ya más de 100 años algunos visionarios anticiparon. Aunque lo hacen más despacio, pero lo hacen. Me refiero a los coches autónomos.

Y es que hay una motivación muy fuerte detrás de la automatización en la conducción: la seguridad. Una máquina bien desarrollada y testada, y por tanto fiable, no comete errores ni despistes. Los ingenieros de automoción y los ingenieros de transporte y movilidad lo tienen claro: habrá menos accidentes, y aún cuando se produzcan, las consecuencias de los mismos serán menores.

Sensores coche autónomo

Primero los coches semiautónomos

Todo un conjunto de sensores ha sido desarrollado y probado por los ingenieros para permitir que los coches vean lo que les rodea, sin perder nunca la concentración ni acusar cansancio.

Se emplean para ello radares, lidares (un “radar” láser), sensores de ultrasonidos, cámaras de vídeo, sistemas de comunicación inalámbrica entre coches, o entre el coche y la infraestructura, y satélites GPS. Y por supuesto toda esta información la procesa un computador y la correspondiente programación, normalmente en lógica borrosa.

Y es el computador el que ordena las acciones que debe realizar el coche como si de un conductor se tratara, gracias al acelerador electrónico, a los accionadores eléctricos en los frenos y en la dirección y al control de los intermitentes (perdón por no llamarlos luces indicadoras de dirección).

Así desde hace tiempo, un coche puede frenar automáticamente cuando detecta un obstáculo delante contra el que nos vamos a chocar, o puede mantener la distancia de seguridad con el coche que nos precede. Son diveras las marcas que tienen ya un sistema de este estilo, como Volvo, Audi, Mercedes-Benz, BMW o Lexus, entre otras. Por ejemplo el Toyota Prius lo puede montar como opción.

Incluso se ha presentado un sistema para frenar el coche automáticamente después de sufrir un accidente o una indisposición del conductor, para evitar que el vehículo se salga de la calzada (este nuevo sistema se llama Post Crash Braking). Pero la cosa no se queda solo ahí.

Ahora mismo Volvo ya ha desarrollado un sistema de frenado automático en las intersecciones, con el que el coche supervisa el tráfico longitudinal y transversal cuando vamos a realizar un giro en un cruce, y si detecta un coche que el conductor no ha visto, frena inmediatamente para evitar el accidente.

Trenes de carretera SARTRE

De nuevo Volvo, y también Volkswagen trabajan en dos proyectos similares, aunque no idénticos, de piloto automático temporal en los coches. El de Volvo se engloba en el proyecto europeo SARTRE y se denomina trenes de carretera.

El coche emplea un sistema de comunicación inalámbrica entre vehículos Car2Car para formar una caravana y seguir a un vehículo líder, trazando la carretera y manteniendo la velocidad y la distancia de seguridad. Y si por cualquier imprevisto hubiera que frenar, el coche lo hará. Como los coches se transmiten información unos a otros, se puede saber que el primer coche de la carvana está frenando casi instantáneamente, aunque no se vea.

El sistema de Volkswagen, llamado HAVEit, dota de mayor protagonismo a la cámara, al radar y al lídar, y no requiere de ningún vehículo líder al que seguir formando una caravana o “tren”. El coche simplemente reconocerá las señales, se mantendrá en las líneas del carril, mantendrá la distancia de seguridad con los coches que vayan delante e irá trazando las curvas.

Con estos dos sistemas el conductor cuando lo desea puede activar el piloto automático y dejarse llevar por el coche, pudiendo relajarse y viajar más descansado. Cuando se aburra y quiera volver a conducir el coche como siempre, basta con desactivarlo y listo.

Otro sistema más de conducción semiautónoma es el asistente para atascos de tráfico, o lo que es lo mismo, que el coche se conduzca él solo en una retención. El coche arrancará, tomará velocidad, mantendrá la distancia de seguridad, seguirá las líneas del carril, y cuando vea que el coche que nos precede frena, irá frenando con suavidad hasta detener el coche por completo si es necesario. Y así una y otra vez todo el tiempo que dure el atasco. Ford, Audi y Volvo ya han presentado sus propuestas.

Y para aquellos conductores que no quieran dejar de conducir ellos mismos, siempre podrán disfrutar de un sistema en la sombra, que solo tome el control del vehículo cuado se detecte un peligro inminente. El MIT ya está trabajando en ello y haciendo pruebas.

Coche autónomo de Google

Y después, pero casi a la par, los coches autónomos

Los sistemas de frenado automático, de mantenimiento de la distancia de seguridad, de mantenimiento en el carril, etcétera, todos los sensores que he citado y todos los accionadores, sirven también para que un coche se conduzca enteramente por sí solo.

Y no me refiero a ir un rato por autopista con el piloto automático activado, no. Me refiero a que el coche se conduce por sí mismo en toda circunstancia, en ciudad, en carretera, en autopista, a cualquier velocidad y reconociendo señales, semáforos, peatones, ciclistas, coches y cualquier otro vehículo.

Es el caso del conocido coche autónomo de Google, que además de todo eso, también se apoya para funcionar de manera fiable en mapas lo más precisos posibles, o del mucho más cercano (geográficamente) coche autónomo del CSIC, un proyecto español también conocido como Autopía, que ya se ha probado en carretera abierta al tráfico (por Madrid ni más ni menos).

Por lo que se está viendo, el coche autónomo cumple con el objetivo principal para el que se ha creado. Es muy seguro, tanto como para que los doce coches autónomos que tiene Google circulando en pruebas, después de recorrer en total casi 500.000 km no hayan tenido ningún accidente.

En Xataka | Tecnología para el coche: asistente para emergencias

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