
Seguimos hablando de eficiencia energética. Hacer lo mismo que antaño pero con niveles de consumo mínimos para los cuales surgen nuevas propuesta de alimentación alternativas. Energías verdes como la energía solar se han metido en los laboratorios para que Intel saque a la luz uno de sus desarrollos más interesantes con vistas al futuro: el microprocesador solar de Intel.
Basado en los Intel Pentium del año 1996, Intel ha desarrollado lo que denominan Claremont, una nueva arquitectura modificada sobre la original P5 (de las primeras con el juego de instrucciones MMX) con el fin de conseguir un consumo energético mínimo. Hablamos de en torno a los 10 minivatios milivatios, un logro teniendo en cuenta que las actuales CPU más eficientes rondan los 15 o 20 vatios. Para ello han modificado tanto la propia placa base como la configuración del procesador, underclockeándolo y reduciendo sus voltajes. A su vez, han implementado nuevas técnicas para conseguir un rendimiento potable, aunque parece ser que no suficiente para las tareas cotidianas actuales.











