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Asus FonePad

Asus no fue la compañía más prolífica a la hora de enseñar dispositivos en el pasado Mobile World Congress. Sin embargo, sus dos productos llamaron bastante nuestra atención: el Padfone Infinity, que no veremos por estos lares en una buena temporada, y el FonePad.

Tras explorar la conexión entre teléfono y tablet, ahora los taiwaneses hacen el experimento a la inversa: meter las funciones de un smartphone en un formato de siete pulgadas. Fonepad es su nombre y hoy en Xataka os traemos nuestro análisis.

Un tablet con el que se puede llamar, ¿por qué no?

La idea no es nueva, ya hemos visto cómo más de un fabricante de tablets con Android ha decidido lanzarse con este experimento. No es un componente especialmente caro y la funcionalidad que ofrece a cambio es bastante completa: llamadas de voz, SMS, conexión de internet móvil…

Asus FonePad

Sin embargo, hay una cuestión de tamaño que es difícil evitar a simple vista: ¿un teléfono de siete pulgadas? Hace unos años nos parecía una locura, es cierto, pero ahora con la línea de los phablets y su tendencia a seguir creciendo y eliminar fronteras hace a uno replanteárselo.

Cogemos el Fonepad de Asus, lo miramos y empezamos a analizarlo: es cierto que tiene funciones propias de un smartphone, como se resalta en su nombre, pero no deja de ser un tablet al fin de cuentas. Con esta idea partimos para empezar ver detalle a detalle qué nos ofrece.

Diseño y materiales

Desde que Asus presentara hace un par de años su primer tablet con Android, han tenido una evolución bastante rápida. Los taiwaneses han sabido especializarse en este formato con modelos de los dos tamaños principales, siete y diez, y para púbicos que buscan soluciones económicas o acabados de alta calidad.

Asus FonePad

En el Fonepad se nota bastante esa experiencia. No tiene los acabados de alta calidad de sus hermanos pero ofrece un cuerpo de aluminio que es agradable al tacto. La ergonomía es correcta, aunque al principio me costó hacerme un poco con la distribución de los tres botones físicos.

No es el más fino, tampoco el más ligero pero en este sentido se sienta que está proporcionado. 340 gramos de peso, que hacen que usarlo con una o dos manos no sea molesto. Eso sí, si tenemos pensado usarlo como un teléfono convencional la sensación cambia, como es normal.

A la hora de introducir la tarjeta microSD y la SIM, Asus ha apostado por una tapa muy fácil de extraer. A nivel estético rompe un poco con las líneas de diseño del tablet. En el lado funcional, es bastante más práctico que las compuertas que usan otros fabricantes.
Pantalla

Asus siempre ha cuidado bastante este aspecto en casi todos sus dispositivos. Siempre ha apostado por la tecnología IPS y el LCD del Fonepad no nos trae grandes sorpresas. Es una tecnología conocida y sus virtudes son de sobra conocida: buen contraste de colores, muy luminosa y con un ángulo de visión casi completo.

Su resolución de 1280×800 píxeles, que se traducen en una densidad de 221 píxeles por pulgada, es más que suficiente para un dispositivo de este tamaño. Da igual con que estemos lidiando: fotos, vídeo, texto… La pantalla da un rendimiento bastante bueno. Teniendo en cuenta la gama de precios en la que nos estamos moviendo es una opción muy buena.

Asus FonePad

La única pega la hemos encontrado en el tacto. La respuesta capacitiva es buena pero la sensación que deja al pasar el dedo es un tanto incómoda, como si el plástico que usa el frontal no dejara mover correctamente los dedos. Aun así, se puede usar sin problemas pero ha habido tablets Android que me han transmitido mejor sensación en este sentido.

Hardware, Intel asoma la cabeza en Android

Hasta hace un tiempo, cuando analizábamos el hardware de un dispositivo Android sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en el procesador: Qualcomm o Nvidia en muchos casos o tecnología propia de Samsung. Es cierto que hay más fabricantes pero estos tres, especialmente los dos primeros, son quienes toman la delante.

¿Dónde está Intel? Han llegado un poco tarde a esta carrera de los procesadores para dispositivos móviles pero poco a poco se van haciendo un hueco en Android. Asus ha decidido darles una oportunidad y en vez de introducir un procesador más conocido nos encontramos con un Intel Z2420: doble núcleo a 1,2 GHz.

Asus FonePad

Al principio tenía mis dudas ¿es suficiente para mover Jelly Bean sin problemas? La respuesta tras probarlo es sí. Aunque este modelo de chip siempre se ha caracterizado por ser bastante discreto en cuanto a rendimiento, en el Fonepad cubre de sobra con las necesidades básicas.

Es cierto que la combinación de hardware no es la más potente, y sus poco más de 9000 puntos en el benchmark de AnTuTu lo demuestran. Sin embargo, a la hora de utilizarlo se nota: todo va bastante fluido y es capaz de abrir todo tipo de aplicaciones sin problemas. Aunque en algunos juegos tendremos problemas de incompatibilidad.

No es un chip perfecto, y en el tiempo que lo hemos probado se ha quedado bloqueado tres veces. Aquí resulta difícil discernir, sin las herramientas de diagnóstico del fabricante, si estos problemas son de hardware o bien de algún bug en la versión de Android.

Lo único que podemos decir es que el dispositivo es final así como el software. En el tiempo que lo hemos analizado no hemos recibido ninguna actualización. Se trata, insisto, de errores puntuales que hemos sufrido durante el análisis. Tan sólo hace falta reiniciarlo, con el botón de volumen y el de encendido, ya que la batería no es extraíble.

Hablando de ella, este quizá es uno de los elementos con más peso en el FonePad. Sus 4270 mAh nos garantiza, según el fabricante, nueve horas de uso. En las pruebas que hemos realizado, hemos logrado sacarle 8 horas encendido con la conexión WiFi puesta y abriendo aplicaciones de todo tipo en lo que podríamos considerar un uso “convencional”: Chrome, Twitter, vídeos esporádicos en YouTube…

Asus FonePad

Algo menos si usamos la conexión 3G. Unos de los pilares de este tablet, y todo un detalle que por fin Asus esté usando conectores universales para la carga en vez de los siempre molestos sistemas propietarios.

En la cámara, sólo tenemos una frontal que nos servirá para las videoconferencias y poco más. La calidad se sitúa en la media que otros tablets de estas características: un poco de grano, una tasa de frames un poco lenta… Funciona, y nos permite que nos vean.

Software, personalización y unas cuantas aplicaciones

Como mencionábamos unas líneas más arriba, el FonePad cuenta de serie con Android Jelly Bean 4.1. Mezclado en ella, tenemos una capa de software que no introduce cambios radicales. Se mantienen, una vez más, muchas de las bases del sistema operativo de Google aunque la mano de Asus se nota.

Asus FonePad software

El sistema de notificaciones cambia, me gusta más el de Jelly Bean pero este tampoco me disgusta, el launcher es bastante rápido y en general se aprecia que hayan sabido mantener parte de la experiencia Android. No es un Nexus, no lo intenta ser, pero no se lanza a la piscina con experimentos o ideas más arriesgadas como hacen otras compañías.

En lo que respecta a las aplicaciones, tenemos una selección de apps creadas por Asus para quienes busquen un extra de productividad: notas, gestor de tareas… Lo multimedia también está presente con la posibilidad de crear álbumes con nuestras fotos y vídeos.

La selección en este caso ha sido bastante acertada. Las aplicaciones propias no son especialmente intrusivas y la experiencia de uso de Android con la capa de software funciona bastante bien. También es cierto que no suponen un valor tan grande como para decidir una compra pero están, funcionan y siempre podemos omitirlas.

La experiencia de usar un “smartphone” de siete pulgadas

Cuando estuve en Barcelona en el stand de Asus, intenté coger el FonePad como si fuera un teléfono móvil. “¿Para eso lo llaman así, no?” Pensé, mientras me lo acercaba a la oreja y un relaciones pública de la compañía me sonreía diciendo: lo puedes usar con bluetooth también. Pues sí, es verdad.

Asus FonePad telefono

Sin embargo, me apetecía probarlo como si fuera un teléfono. No como uno principal pero sí como secundario para llamadas puntuales donde me sale más barato. Primero empezamos en casa, con una llamada de unos pocos minutos y después probamos con una larga en casa y otra fuera de una duración más o menos parecida.

Marco el número en la agenda, la aplicación está bien optimizada pero se nota que hay espacio de sobra por todos los lados, y me lo pego en la oreja. Tras sonar el tono y empezar la conversación noto que no se oye bien. ¿El problema? Que no no tenía el altavoz a la altura.

Al principio me costó acostumbrarme un poco a eso. Con el móvil, al ser más estrecho, resulta fácil pero con el FonePad reconozco que me costó. Tras ponerlo bien, veo que efectivamente la calidad es bastante buena, incluso más que en algunos otros smartphones que he probado.

La impresión, tras hacer unas cuantas llamadas con él en diferentes situaciones, es que llamar es bastante útil si tenemos una segunda SIM pero si vamos a hacer una llamada larga, mejor tirar del manos libres. Se puede apoyar entre la oreja y el hombro pero no es lo más cómodo.

Una unión curiosa a un precio asequible, la opinión de Xataka

Si le quitamos la parte de 3G y teléfono a este Asus FonePad, nos quedaría un producto diferente. Posiblemente poco competitivo frente a otros. Sin ir más lejos, el Nexus 7 por hardware y actualizaciones de software sería una mejor.

Asus FonePad

Sin embargo, tener por 220 euros un tablet de siete pulgadas con conexión móvil y que también permita llamar es una opción muy interesante. A nivel de hardware, está muy por encima del MemoPad y si buscamos una alternativa al Samsung Galaxy Tab 2 de siete pulgadas tened en cuenta a este modelo de Asus.

No es el hardware más potente, es cierto, pero si lo que queremos es tener conexión 3G, ahora mismo es una de las opciones más recomendables en el ecosistema Android. Es cierto que las llamadas, para algunos, son secundarias pero es un extra que tampoco molesta si vamos a tener conexión a Internet en cualquier lugar.

Sencillo, no tiene grandes virtudes que despunten pero la sensación final es la de un dispositivo bastante completo donde la única pega es el tacto de la pantalla y los errores con los cuelgues que, esperemos, Asus solucione con actualizaciones de software.

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