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Inmaterial

Una de las premisas del arte son los sistemas de representación. Cómo mostrar las ideas, los sentimientos, las emociones. A veces puede ser en clave figurativa y recurrir a esquemas visuales conocidos para plasmar las inquietudes del artista. También se puede recurrir a lo abstracto, que siempre induce a lecturas más profundas.

La tecnología ha provocado la aparición de múltiples elementos virtuales que sabemos que están ahí pero no podemos verla. Como decía una frase que circula por la red. “El amor es como el WiFi, no lo ves pero cuando se pierde lo sientes”. Es cierto, aunque no del todo. La WiFi también se puede ver.

Hacer visible lo invisible

Cuando hablábamos de Myron Krueger al principio de este especial o de Julien Oliver y sus galerías de arte, había un denominador en común: dar forma a lo que no podemos ver con nuestros ojos. Hacer visible algo que no existía. Someterlo a sistemas de representación y darle una forma concreta.

La metáfora del WiFi y el amor es bastante apropiada. Es cierto que las conexiones inalámbricas no se pueden ver como tal. Sabemos que entre nuestro ordenador o dispositivo móvil desde donde estamos leyendo esto hay una conexión de datos, pero no la vemos.

Tampoco le damos importancia, sabemos que perfectamente cómo funcionan las ondas y sabemos que no todas son visibles al ojo humano. El amor, volviendo a la comparación, tampoco lo vemos. Bueno, quizá haya quienes digan que lo ven en los ojos de quienes estén enamorados pero es como decir que vemos la WiFi por el icono de la señal.

Es cierto que este sistema de representación nos da una ligera idea de cómo es la calidad de la señal. Que sea arte o no es bastante discutible ya que se trata de un elemento informativo. Sin embargo, y volviendo a la pregunta original ¿se puede visualizar este tipo de información? Por supuesto.

La WiFi, hay más proyectos dedicados a mostrar elementos invisibles relacionados con la tecnología, no se ve a simple vista. Sabemos que está ahí y podemos estimar la señal con los indicadores que ofrecen los dispositivos. Incluso existen herramientas bastante precisas para calcular la potencia de la señal.

Sin embargo, Timo Arnall decidió crear una nueva forma de visualizar las conexiones que había en la ciudad. Con una vara de cuatro metros y un sensor que iluminaba una serie de LEDs colocados a lo largo, sólo necesitaba una cámara con un tiempo de exposición muy alto para pintar la conexión.

Aquí nos encontramos con otra tendencia artísticas y bastante plástica como es el light painting fotográfico. Registrar haces de luz con tiempos de exposición muy altos para crear figuras de todo tipo según nos vamos moviendo. ¿Cómo quedó al final? Lo podéis ver en las fotos que acompañan a este artículo.

Los antecedentes: la RFID

Aunque el proyecto de Timo y compañía cumple un par de años a finales de este mes, todo empezó hace cuatro con el RFID, o identificación por radio frecuencia para entendernos mejor. Esta tecnología también funciona de forma inalámbrica y hay varios dispositivos que la usan.

Sin embargo, volvemos al problema que veíamos con la WiFi: no podemos ver la señal. Todo ocurre de forma invisible y bajo la misma filosofía que se creó el proyecto para ver las conexiones inalámbricas se creo un lector de RFID para hacerlas visibles.

La concepción —así como la forma de trabajar— es muy similar, como podéis ver en el vídeo. Sin embargo la visualización no acaba aquí ya que ambos proyectos fueron capaz de inspirar a otros artistas e ingenieros a realizar sus propias ideas con matices diferentes.

Las influencias

Making Future Magic, creado en el 2010, también decidió explorar las capacidades de light painting con un iPad. Aunque en este caso no se refería a hacer visibles señales inalámbricas, sí que logró crear modelos 3D de luz usando la pantalla del tablet de Apple.

Una propuesta muy interesante que podéis ver documentada en vídeo debajo de estas líneas. El trabajo previo de investigación, creando los diferentes modelos 3D y cómo se debía poner el iPad para crear los haces de luz está muy bien documentado.

Jon Cleave decidió hacer un proyecto similar al de Timo. Con Inmaterials planteó la tesis de si las conexiones que nos rodean son capaces de atravesar objetos o incluso el propio cuerpo humano. Con una vara similar, el proyecto guarda muchas similitudes.

Siguiendo con las varas, The Light Scythe es otro proyecto basado en el light painting que se aleja un poco de la concepción de hacer visible las señales que nos rodean para centrarse más en técnicas de creación un poco más concretas, como puede ser dibujar texto tal cual.

BT, British Telecom, también decidió aprovechar el éxito de este tipo de creaciones para crear su propio anuncio para ensalzar la calidad de sus conexiones. En este caso no encontramos un trabajo técnico detrás sino un simple, sin ánimo de menospreciar, trabajo de postproducción en vídeo.

Una forma diferente de crear elementos, de ver lo invisible. Quizá haya quienes discutan su valor estético y artístico aunque como decía Marcel Duchamp. ¿Se pueden hacer obras que no sean arte? O todo es arte o nada lo es, al menos según este controvertido artista francés.

Más información | Inmaterials, RFID Light Scythe

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