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Una de las tendencias de futuro más atractivas en el mundo de las pantallas táctiles es hacerlas tridimensionales. No, no hablamos de 3D al ojo (donde no han terminado de funcionar) sino de que tengan esa tercera dimensión al tacto. O lo que es lo mismo: que ajusten su relieve de forma inteligente.

Hay unos cuantos fabricantes trabajando en ello y los últimos en presentar su tecnología ha sido Microsoft. Pantallas que detectan la presión que hacemos y se ajustan con relieve, tanto hacia fuera como también hacia adentro. Una tecnología para seguir de cerca.

El planteamiento de esta tecnología de Microsoft es detectar la presión que hacemos sobre la pantalla y en función de esa comportarse de una forma u otra. Hay un ejemplo muy básico para comprender cómo funciona esta tecnología. Imaginaros un grupo de cinco cubos sobre una pantalla.

Cada uno tiene una propiedad, virtual, única. Uno es de madera, otro es de piedra, otro metálico… Aunque tienen el mismo volumen, no tienen la misma masa por lo que al presionar cada uno sobre la pantalla nos costará más o menos moverlos y la pantalla será capaz de detectar nuestra presión para calcular el desplazamiento.

Otro ejemplo, que además se ha repetido mucho ya en la industria, es la posibilidad de que la pantalla adquiera relieve en un abrir y cerrar de ojos para emular el volumen de las teclas de un teclado. Algo que, como aseguran compañías que trabajan en esta línea, harán que pulsar sea más cómodo y natural.

De momento sólo se trata de tecnología de futuro y hay mucho camino que recorrer. Microsoft dice que le ve mucha proyección a estas pantallas en materias profesionales como la medicina o en lúdicas como los videojuegos.

Vía | BBC

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