
Seguimos con la cuarta – que no última – entrega de nuestra guía de compras, ordenadores de sobremesa con consejos y recomendaciones para hacernos con un nuevo equipo. Hoy es el turno de hablar de memoria, donde incluiremos memoria RAM y almacenamiento.
Son dos componentes cuyo funcionamiento apenas ha evolucionado en las últimas décadas, y únicamente ahora son más rápidas y mucho más amplias. En memoria RAM seguiremos atendiendo, principalmente, a la cantidad de gigas que nos ofrecen, mientras que en lo relativo al almacenamiento la llegada al mercado de los SSD está trastornando los planes de muchos fabricantes de discos duros tradicionales. ¿Merece la pena comprar un SSD? Lo veremos a continuación, pues existen alternativas muy buenas por precios notablemente menores.
A continuación todos los detalles. ¡Ah! Y como siempre, ¡bienvenidos!

La memoria RAM es un componente de los más tradicionales en el que, generalmente, sólo se mira por la cantidad, y no por la calidad. Exceptuando algunos módulos punteros o para usos específicos, la elección de la memoria RAM influye poco en el rendimiento del equipo, siempre y cuando seleccionemos algunos parámetros adecuados. A continuación, algunos breves consejos:

Podríamos estar días y días hablando de almacenamiento interno para un ordenador. Lo primero, ¿discos duros o SSD? Depende.
Depende de un montón de factores, de los cuales uno de los más importantes es el uso del ordenador. Los SSD siguen siendo más o menos caros y muchas veces no compensa.
Quiero decir, para un ordenador de entrada no me gastaría, ni jarto de vino, 100 euros en un SSD. Ni loco, no, no y no. La mejora entre un SSD y un disco duro tradicional es muy notable, pero las tasas de transferencia de datos del más simple de los discos duros es más que suficiente para el 90% de usuarios para que pueda guardan un fichero de 5 MB en décimas de segundo, y de 1 GB en unos pocos segundos. Incluso me atrevería a decir que tampoco introduciría un SSD en un equipo de gama media, porque estamos ante algo parecido: no se le va a sacar partido, o al menos no de forma muy frecuente como para poder aprovecharlo al máximo
Los SSD actuales son unidades que, en media, tienen un rendimiento de aproximadamente unas 2.5 veces más que un disco duro tradiciona. Mientras un disco duro básico actual ronda los 75 MB/s, un buen SSD puede alcanzar facilmente los 200 MB/s. Sí, es mucha mejora, pero el precio también es un aspecto fundamental y a tener en cuenta: 2 TB en disco duro tradicional salen por unos 100 euros (0.05 €/GB) mientras que un SSD decente está en unos 2 €/GB. La diferencia es muy notable.

¿A quién recomendaría un SSD? A día de hoy a los que quieran un pequeño almacenamiento únicamente para el sistema operativo, por ejemplo 50 o 60 GB (que rondan los 150 euros) al que posteriormente habría que añadir discos duros como almacenamiento masivo.
Aún así, se trata de una tecnología que aún está en pañales y cuya explosión en el mercado se espera que sea a lo largo de 2011 o 2012. Toca esperar unos cuantos meses más.
A raiz de la llegada al mercado de los SSD, en el ámbito doméstico se está potenciando el uso de un viejo conocido: las configuraciones RAID.
RAID son diversos esquemas software que permiten mejorar el rendimiento de nuestro almacenamiento o añadir opciones de seguridad, amén de muchas otras funciones. De entre todos los posibles RAID que existen vamos a destacar uno de los más usados, el RAID 0 o Data Stripping, que mejora la velocidad de transferencia del almacenamiento al añadir, en cierto modo, una especie de paralelismo a las operaciones de entrada y salida en la unidad.

RAID 0 es muy útil para discos duros tradicionales, pues mejora, y mucho, las velocidades de transferencia tanto en lectura como en escritura, y además es una solución muy asequible y fácil de configurar: en vez de un disco de 2 TB compraremos dos discos de 1 TB, y los configuraremos a través de la herramienta RAID de la BIOS del sistema. Prácticamente cualquier placa actual soporta RAID.
Y claro, imaginad que en vez de hacer RAID a discos duros tradicionales (consiguiendo facilmente tasas de lectura y escritura por encima de los 150 MB/s) se lo hacemos a un SSD. RAID 0 en SSD. El resultado serán, aproximadamente, tasas cercanas a los 400 MB/s. Aunque eso sí, pagandolas muy caras, pues como hemos comentado el precio de un SSD es aún bastante alto.
Otra de las típicas discusiones a la hora de elegir un ordenador es cuántos gigas necesito. Personalmente pienso que el disco más básico, actualmente sobre los 160 GB, es más que suficiente. 160 GB es una capacidad enorme con la que un usuario puede almacenar lo inimaginable. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que puede representar 1 GB de información
160 GB tengo yo en música, y mucho más, me diréis. Efectivamente, a medida que la tecnología evoluciona, los soportes digitales van haciéndose más y más grandes, y 160 GB es algo que se puede llenar en una tarde con poco esfuerzo.
La cantidad de almacenamiento que necesitamos dependerá de nosotros, única y exclusivamente, y aquí cada uno tendrá que decidir. Una de las principales ventajas en el almacenamiento es que si por la razón que sea nos quedamos cortos siempre estamos a tiempo de adquirir un nuevo disco duro e instalarlo, algo que se hace en menos de diez minutos y que es de las tareas más sencillas que podemos enfrentarnos con un ordenador.
En Xataka | SSD, Disco duro.
Imágenes | Daniel Dionne, Felix Triller, Andres Rueda.