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Por qué no hemos podido meter ropa a mitad de colada en la lavadora desde los años 50 hasta hoy

Por qué no hemos podido meter ropa a mitad de colada en la lavadora desde los años 50 hasta hoy
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Uno de esos grandes tabús, regla de oro en las tareas del hogar, dice que una vez puesto el programa de la lavadora hay que esperar hasta que este acabe. Prohibido tocar el electrodoméstico. Romper esta regla sagrada nos arriesga a tener un montón de ropa empapada y llena de detergente. Hasta hoy. Bueno, no hoy, porque el sistema AddWash de Samsung lleva un buen tiempo solucionando estas imposiciones. Este sistema permite, esencialmente, añadir nuevas prendas a la colada a mitad de un ciclo de lavado. Pero mejor remontémonos un poco en la génesis del problema.

En Europa, de los 15 millones de lavadoras que se venden al año la mayoría son de carga frontal. Este tipo de modelo se ha impuesto al de carga superior: ocupan menos espacio, consumen menos de la mitad del agua y disponen de mayor capacidad de carga. Y gracias al tambor horizontal la ropa sale prácticamente escurrida. Pero abrir la puerta, tras desbloquear el seguro, implica verter parte del agua y el contenido de la misma. O peor, un reseteo que exige relavarlo todo desde el principio. La propia Samsung realizó un estudio donde revelaba que a casi un 90% de los consumidores europeos nos gustaría poder añadir más prendas en la lavadora una vez iniciado el ciclo de lavado. Han tenido que pasar más de sesenta años, partiendo desde las primeras lavadoras modernas, para que esta opción sea factible. Veamos hasta qué punto.

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Posted by El Corte Inglés on miércoles, 30 de marzo de 2016

El barco es el antepasado de la lavadora

La máquina del hogar que más respeto infunde y, después del frigorífico, la más indispensable de todas, tiene una gran historia detrás. Hay quien la emparenta con la tabla de lavar, que no es otra cosa que un rectángulo de metal estriado, bien zinc o bien, años después, acero galvanizado, que mediante su fricción sirve para quitar la suciedad a las prendas. En realidad, el primer antepasado de la lavadora es el barco. Sí, un simple barco tirando de una red llena de la ropa sucia de los tripulantes. Las palas o hélices del motor agitaban el agua salina y el propio avance del navío hacía el resto.

El estadounidense Nathaniel Briggs, un 28 de marzo de 1797, quien inventó la primera máquina de lavado

De acuerdo con la Oficina de Marcas y Patentes y su índice de clasificación (USPC) fue el estadounidense Nathaniel Briggs, un 28 de marzo de 1797, quien inventó la primera máquina de lavado con el escueto título “Clothes, Washing”. Esta era a su vez una versión a vapor de la caja mangle. La caja mangle fue pariente de la plancha, aunque también escurría la ropa: consistía en una caja llena de rocas que descansaban sobre una serie de rodillos. Las prendas se enrollaban sobre los rodillos y, mientras se accionaba girando unas manivelas desde la parte exterior de los rodillos, la ropa se exprimía, suavizándose y estirándose.

1800

Ya existían, no obstante, desde dos décadas atrás un buen puñado de patentes —como la de Jacob C. Schäffer registrada en Alemania en 1767 o una lavadora de tambor giratorio en 1782, por Henry Sidgier. En 1855 se le concede a Josee Johnson la patente de su Metropolitan, una lavadora que, dicho de manera profana, parecía una mezcla entre una bañera y un martillo pilón.

Y el 1 de julio de 1874, compartiendo fecha de nacimiento con la máquina de escribir Remington Nº1, William Blackstone, comerciante de Bluffton y fabricante de plantadoras de maíz, le regala a su señora una lavadora de construcción propia considerada, habitualmente, una de las primeras lavadoras modernas.

1900

El salto a la electricidad

El ingeniero Alva J. Fisher patenta en 1910 la primera lavadora eléctrica

En 1876, Margaret Colvin inventa en Filadelfia la Triumph Rotary Washer. Y el ingeniero Alva J. Fisher, que venía trabajando desde el verano de 1905 en un tambor con motor que permitiese girar y añadir agua y jabón, patenta en 1910 la primera lavadora eléctrica. Ni fue su inventor formal ni el primer responsable en registrarla, pero sí el más audaz en popularizarla.

En la siguiente década, la venta de lavadoras se disparó. Pero la prosperidad de los felices años veinte se vio truncada en 1929 con la Gran Depresión la cual, además, detuvo parte de la infraestructura eléctrica de EEUU.

1960

Lavadora y secadora: dos en uno

Hacia 1940, el 60% de los 25 millones hogares con acceso a la luz eléctrica en los Estados Unidos tenía una lavadora eléctrica. La semilla estaba sembrada.

A comienzos de 1947 aparece la primera lavadora automática de carga superior

Paralelamente, en la Alemania de los años 50, recuperándose de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, comenzó la reconstrucción masiva de viviendas. Debido a las bajas temperaturas de aquellos años y el encarecimiento del suelo, la mayoría de electrodomésticos debían ser colocados en el interior del hogar.

Y los inventores empezaron a diseñar lavadoras pensadas en integrarlas a los muebles de la cocina. El diseño estándar alemán normalizó las medidas de 85 cms de alto por 59 cms de ancho y 60 cms de profundidad. Diseñadores italianos y españoles como Crolls tomaron éstas como referencia y, a excepción del mercado francés las lavadoras frontales con puerta ojo de buey fueron imponiéndose en popularidad y usabilidad en toda Europa. 1977 es el año donde se incluye por primera vez un chip microprocesador en una lavadora, gracias a los avances en tecnología electrónica y el diseño de componente de estado sólido. Y aún quedaba mucho por avanzar en el electrodoméstico más complejo que podamos llegar a tener en un hogar cualquiera.

Nuevas soluciones para viejos problemas

Como decíamos, las lavadoras han perpetuado un constante progreso pero ignorado un problema que, desde inicios de los 70, viene dándose en prácticamente cualquier modelo: no se puede interrumpir el programa. Las únicas soluciones imponen un dilatado tiempo de espera, bloqueos inesperados y cargas que no han expulsado correctamente el agua del lavado. El gigante tecnológico surcoreano, con su sistema AddWash, pretende solucionar este problema.

En primer lugar, hay que destacar las series 6 y 7 de Samsung: son las primeras lavadoras que permiten a sus usuarios añadir nuevas prendas de ropa sucia en cualquier momento del ciclo de lavado. Gracias a su diseño «add door», simplemente hay que apretar el botón de pausa, esperar tres segundos y añadir las prendas que queramos. Esta característica es posible mediante una doble puerta con apertura de 140º y una resistencia de hasta 50 kg de peso, con suficiente espacio para introducir un jersey, unos vaqueros o incluso una toalla. La lavadora, de carga frontal, está provista de puerta extra en la parte superior de la puerta principal. Algo así como la antecámara de las naves espaciales, la denominada esclusa de aire.

Olvida

Pero al añadir nuevas prendas surge otro nuevo problema: ¿será suficiente la cantidad de suavizante aplicado? AddWash, como tecnología, permite añadir un extra de suavizante directamente en el tambor de la lavadora. Además, también podemos incorporar prendas prelavadas a mano justo al inicio del aclarado. De esta forma nos ahorramos esa tarea tediosa de enjuagar a mano. Tanto la propia puerta como la lavadora tienen sistemas de bloqueo infantil para evitar que accidentalmente se interrumpa o abra.

Eso sí, la función AddWash no estará disponible cuando la temperatura interior supere los 50º —por mera seguridad—, el ciclo en curso no admita nuevas prendas, como el programa de limpieza de tambor, o esté activado el Bloqueo Infantil.

Un beneficio adicional que incluye esta característica es la ventilación: el tambor de la lavadora es una superficie expuesta a humedad y condensación. Por eso es conveniente dejar la puerta del electrodoméstico abierta después de su uso. Esta serie de lavadoras Samsung permiten ventilar el tambor sin necesidad de abrir la puerta al completo, únicamente la pequeña puerta AddWash, nada más.

De la autonomía a la interconectividad

Samsung lleva desde 1974 fabricando lavadoras. Cuarenta y dos años de constante aprender, progresar y evolucionar. AddWash, en este punto, puede bien considerarse una línea de lavadoras inteligentes. Su aplicación Samsung Smart Home, tanto para smartphones Android como iOS, incorpora una serie de funciones interesantes: su visión del Internet de las Cosas. Vía WiFi podemos programar la colada, el tipo de ciclo de lavado, recibir avisos justo antes de empezar una nueva fase o inmediatamente después de finalizar la colada: una monitorización completa.

La propia lavadora también incluye un puñado de mejoras: su ciclo SuperSpeed permite lavar una carga normal de 5 kg en menos de una hora. Está basado en la tecnología SpeedSpray, que inyecta agua a alta presión acortando significativamente la fase de aclarado, y sin comprometer la eficacia de lavado.

Sumado a la faceta digital, también hay un par de añadidos de hardware que conviene reseñar: el motor Digital Inverter, el cual ofrece un buen rendimiento energético y sonoro, además de 10 años de garantía en el motor.

La tecnología EcoBubble premezcla el detergente con agua y, posteriormente, entra en el tambor en forma de burbujas

Por otra parte, la tecnología EcoBubble premezcla el detergente con agua y, posteriormente, rellena todo el tambor con burbujas que penetran en las fibras 40 veces más rápido que una combinación normal de agua y detergente. Su meta es optimizar el rendimiento del detergente, haciéndolo así menos abrasivo al contacto con las prendas, prolongado la vida útil de las mismas y cuidando que los lavados sean más eficientes, con la consiguiente reducción en el gasto de agua.

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Posted by El Corte Inglés on viernes, 1 de abril de 2016

Por qué antes no y ahora sí

El sistema AddWash de Samsung es realmente eficaz y soluciona el problema de las prendas olvidadas o a medio lavar. Con sus más de 7.000 aperturas —tendríamos que estar durante más de 19 años programando una lavadora diaria— arroja un poco de perspectiva sobre la historia de este viejo problema.

Doble Puerta

Debido a los antiguos contrapesos de hormigón —implementados para evitar que vuelque la lavadora—, antiguamente el techo técnico de las lavadoras era de 5 kg. Ahora es fácil encontrar lavadoras de 8-10 kg. Al no oscilar la cuba, se aprovecha mucho mejor el espacio del mueble y se mantiene estable sobre su eje. Pero claro, como contrapartida este avance comprometió la posibilidad de apertura de la lavadora: mayor carga, más cantidad de agua, más inestabilidad en ciclos cortos, etcétera.

La lavadora frontal se ha demostrado mejor y más eficaz frente a la de carga superior. Y su único fallo, por así decirlo, parece haber sido solventado. El AddWash de Samsung supone un paso hacia adelante, una resolución a un problema de manera inteligente y aparentemente sencilla, abriendo una nueva puerta al futuro. Un futuro en el que las lavadoras son, como hasta ahora, indispensables.

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