Muchas han sido las voces que denuncian los perjuicios para la salud de los teléfonos móviles y las antenas necesarias para soportar su red de telefonía, pero los estudios científicos al respecto han venido desmintiéndolas una a una.
Esta vez es el grupo de investigación israelí IsraCast el que afirma que los teléfonos móviles pueden llegar a destruir nuestra vista causando dos tipos de daños, uno de ellos irreversible. Habrá que tener precaución a la hora de valorar este estudio: aún no se ha realizado el estudio en humanos y a buen seguro que surgirán voces en la comunidad científica que lo valoren y señalen posibles deficiencias del mismo. O no.



Ya comienzan a aparecer estudios epidemiológicos, incluso en nuestro país en la comunidad valenciana. Este concluye que se producen alteraciones. Creo recordar que se deben no a la potencia sino a la longitud de onda.
Yo he oído incluso hablar de estudios sobre el efecto causado por las mismas radiaciones en niños pequeños (recién nacidos o menores en etapa de desarrollo), la conclusión fue que no se podía considerar como dañino.
Y sí, es respecto a la longitud de onda que nos afecta (en este caso de la piel). La potencia afecta, pero sobretodo es la relación onda-partícula lo que hay que analizar. Un ejemplo claro es el microondas (2.4Ghz, frecuencia que dada la estructura molecular del agua es capaz de hacerla vibrar hasta calentarla) y la tecnología BLUETOOTH, WIFI 802.11b que funcionan a la misma frecuencia. Pero en este caso la potencia emitida es tan sumamente pequeña (los rangos oscilan entre los 0 dBm – 20 dBm, o lo que es lo mismo 0.001 W – 0.1 W) que sería incapaz de causar ningún tipo de alteración a las moleculas de agua con las que incide. Os recuerdo que el microondas funciona con una potencia de 900 W, miles de veces superior a la de las tecnología inalámbricas.
O ése móvil se parece mucho al Samsung SGH-D500 o el Samsung SGH-D500 se parece mucho a él.