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Nokia presentó ayer sus resultados financieros para el segundo trimestre del 2012. No hubo sorpresas: la compañía finlandesa sigue cayendo en picado. Mejora los resultados del primer trimestre, es cierto, pero la caída sigue pronunciada en comparación con el 2011. Las pérdidas: 826 millones de euros y unas ventas por valor de 7.500 millones.

Ante estos datos, y los que veremos a continuación, toca hacer una pequeña reflexión: dónde estaban, cómo han ido cayendo y sus planes a corto plazo. Las cosas no pintan bien para la finlandesa, una compañía que desde sus orígenes ha sabido reinventarse para lidiar con todo tipo de problemas.

Nokia, de liderar el mercado y ser un referente a quedar a la sombra

No hay que irse muy atrás en el tiempo para recordar los años dorados de Nokia. A principios de este nuevo milenio, y durante la segunda mitad de los noventa, ha sido una empresa dominante en telefonía móvil. Motivos no les falta y es que los finlandeses se ganaron a base de bien la confianza de los consumidores.

Todos recordamos sus modelos míticos, algunos de los cuales nos habló Txaumes en su especial dedicado a la telefonía móvil con historia. Muchos de ellos los probamos y aguantaron como unos campeones muchísimas horas de conversación y otros tantos SMS, cuando la mensajería instantánea y las tarifas de datos móvil económicas todavía eran un sueño.

También hubo mucha innovación, tanto en la gama de blanco y negro –si me permitís la expresión- como en la emergente línea de teléfonos móviles con pantalla a color que empezaron a popularizarse entre el 2002 y el 2003. De hecho, Symbian fue un sistema operativo que en su día supuso una revolución. Sus capacidades eran muy extensas, en tiempo pretérito claro.

Todo esto le llevó a convertirse durante catorce años en el principal fabricante de teléfonos del mundo. Posición que perdió a principios de año y le fue arrebatada por Samsung. ¿Cómo pudo una empresa como Nokia, con tanta experiencia e innovación caer? Por no saber adaptarse a las demandas de los usuarios.

Algo estaba empezando a cambiar en la telefonía: el lanzamiento del iPhone, el surgimiento de Android… Cada vez que pasaba el tiempo, desde hace ya más cinco años, era más fácil ver que el futuro de la telefonía móvil iba a cambiar. Los terminales para hacer llamadas y enviar SMS con teclado y display de poco más de dos pulgadas iban a dar paso a ordenadores de bolsillo con pantalla táctil y conectados constantemente a la red. Esta parte la conocemos todo muy bien.

¿Qué hizo Nokia mientras? Intentar adaptarse a este cambio de mentalidad. Sin embargo sus teléfonos fueron un desastre tras otro, hablando en términos económicos: Nokia 5800, Nokia X6, Nokia N8… Hay que romper una lanza a su favor y decir que algunos de éstos eran técnicamente muy buenos (la cámara del N8 es excelente por ejemplo) pero al final lo importante son los números, guste o no.

El último intento por salir a flote fue su unión con Microsoft. En Redmond necesitaban un fabricante estrella para lanzar su sistema operativo a lo más alto. Tanta fue la necesidad que a día de hoy pagan 186 millones de euros a Nokia para que los Lumia utilicen Windows Phone. De momento la cosa no termina de cuajar pero antes de sacar conclusiones repasemos, ahora sí, los datos del segundo trimestre del 2012.

Nokia ha vendido en este periodo de tiempo 10,2 millones de smartphones en total, contando Symbian. Esto se traduce en un 39% menos que el año pasado y una bajada del 14% frente al primer trimestre. En lo que respecta a Lumia la cifra los sitúa en 4 millones de teléfonos en el mercado. A razón de 1,3 millones al mes la cifra no es mala, aunque anda lejos de lo esperado.

Uno de los objetivos de Nokia era triunfar en Estados Unidos en el 2012. Con un aliado de dicha nacionalidad como es Microsoft y un terminal, el Lumia 900, diseñado para este mercado la apuesta parecía buena. Sin embargo no termina de cuajar. En los últimos tres meses han logrado vender 600.000 unidades, no se especifica cuántos Lumia.

Este último dato sí que resulta un poco decepcionante. Especialmente si tenemos en cuenta la gran campaña de marketing, por volumen, que está llevando a cabo Nokia. La inversión ha sido fuerte pero los resultados no están acompañando, al menos de momento.

Elop, como buen líder, intenta tranquilizar al mercado y a los inversores: las ventas de los Lumia 610 y 900 están subiendo, las actualizaciones a Windows Phone 7.8 llegarán dentro de poco y aunque los datos han sido malos los 250 millones que pone Microsoft ayuda a paliar un poco la situación.

Lo que queda por venir, Windows Phone 8 y PureView

Aunque los dos trimestres han sido malos en Nokia están confiados en poder retomar el vuelo con los próximos lanzamientos. Sus caballos de guerra ya los conocemos: Windows Phone 8 y la tecnología PureView. En los próximos meses se celebrará Nokia World y es bastante probable que veamos modelos para finales de año, como ya sucedió el año pasado con los Lumia 800 y 710.

Una de sus armas será Windows Phone 8. Microsoft ya lo presentó en sociedad y tras saber que la generación actual no se actualizará, habrá que conformarse con Windows Phone 7.8, posiblemente los nuevos Lumia sean los protagonistas de esta versión del sistema operativo. De momento no hay nada confirmado, pero tampoco hay nada que nos haga pensar lo contrario.

El otro punto fuerte lo encontramos en PureView. En más de una ocasión se ha dejado caer que la tecnología que vimos en la cámara del Nokia 808 llegará a los Lumia, terminales más realistas que el último de Symbian para convertirse en un superventas. Lo lógico, tras cinco años de inversión en I+D es que así será.

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