
En estos momentos no hay un vencedor en la lucha por controlar y gestionar la parte multimedia en los salones de nuestras casas.
En la mayoría de los hogares tenemos un televisor digital moderno de alta definición. Pero no hay un sistema claro para poder aprovechar todas las prestaciones que esa pantalla es capaz de proporcionarnos.
Así a vuelapluma podemos hacer una pequeña lista de dispositivos que tratan de ayudarnos a disfrutar de nuestro televisor digital:
Como podemos ver en la lista anterior, la oferta es extensa y variada.
Retomamos la pregunta del título, ante toda la competencia que hoy en día existe, ¿los HTPCs tienen sitio en el salón? En mi opinión, sí pero no como solución general, ni única, ni preferible.
La fragmentación de los dispositivos que conectamos a un TV, indica algo muy claro y sencillo: el uso que le damos a ese dispositivo es muy heterogéneo. También nos señala que lo que esperamos hacer con el TV es muy diferente según cada usuario.
Por ello no encontramos (ni encontraremos) una solución mágica que los satisfaga a todos. Así que el HTPC sigue teniendo futuro en esta guerra, pero eso si, reinventándose y especializándose. Lo cual no es excesivamente complicado.

Es estos años, la competencia sobre el HTPC a la hora de situarse como dispositivo de referencia multimedia en el salón se ha multiplicado. Son cosas de la tecnología. Pero esa mismo tecnología que ha provocado un aumento de competidores, también ha permitido que ahora los HTPCs sean equipos mucho mejores que antes. Y sobre todo, que sean mucho más variados y adaptables.
Ahora mismo un HTPC sigue siendo una elección a tener en cuenta, para los usuarios que estén buscando: reproducción de cualquier formato de vídeo, incluidos ficheros en 3D, escuchar música en alta calidad, navegar por internet desde el TV, reproducir cualquier tipo de streaming en el TV, ver vídeos de Youtube o Vimeo o servicios semejantes sin problemas, acceso a redes sociales desde el televisor, gestionar amplias lista de ficheros de vídeos, música y fotografías para su reproducción en el televisor, gestionar grabaciones y reproducciones de muchos canales de TV, ya sea TDT o satélite, jugar en la TV…
Leyendo la lista, siempre podremos encontrar otro tipo de aparato que pueda hacer lo mismo que el HTPC. Lo que desde mi punto de vista distingue al HTPC, es la posibilidad de personalizar uno o varios aspectos, para mejorarlos a nuestro gusto. Es decir la posibilidad de mejorar la parte del hardware o del software que más queremos usar. Y conseguir así sistemas mucho más personalizados.
Desde hace más de un año, la tendencia en los HTPCs pasa por la polarización de los equipos. No hay casi ventas del antaño clásico HTPC: un equipo de tamaño medio, cuyo uso casi exclusivo era la reproducción de vídeos y/o música y el acceso esporádico a Internet. Ahora mismo tenemos por un lado sistemas de reducido tamaño y precios bajos, que compiten con los mediaservers sin problemas. Y luego, la gama alta. Pero no hay una sola gama alta, sino que hay casi tantas gamas altas como clientes con necesidades especiales.

Lo mejor sería poner algún ejemplo, podemos tener HTPCs, donde el cliente quiere primar:
Y por supuesto en muchos casos mezclamos varias de las funciones anteriores. Lo que vemos es que el HTPC hoy en día puede ser un equipo que gestiones nuestro contenido multimedia en el TV, pero que también haga muchas más cosas. Y por supuesto gracias a los avances en procesadores, fuentes de alimentación, cajas, disipadores, software, mandos, teclados, tarjetas gráficas, puede servir para más cosas. Y por eso creo que todavía tiene mucho que decir en el salón de casa.
Pero eso si, hay que tener claro cual es la mejor virtud y el peor defecto del HTPC, es un ordenador. Y eso significa que es un ecosistema vivo y que puede evolucionar, pero debemos ayudarlo para que esté siempre listo.
Imagen | Gadgetude